8.13.2007

Acerca de el socialismo y la muerte...

8.13.2007


Una de las actividades humanas que más acapara nuestra atención es sin lugar a dudas la de la política. Instituida por los griegos, es la ciencia o el arte de la búsqueda, en la colectividad, en la sociedad, de el bienestar.


Mucha sangre y tinta ha corrido a lo largo de la historia del hombre en la búsqueda de una organización social eficaz y justa.
La modernidad trajo consigo un gran desarrollo científico y tecnológico y para el ser posible su sustentación también una gran explosión demográfica. Y el desarrollo cuantitativo se fue acumulando, creciendo alrededor de lo que ya había, como una prolongación natural.

Las ideas existentes por aquel entonces acerca del dominio del hombre sobre la naturaleza pero también sobre los demás hombres, asociadas con los recursos materiales necesarios para ejercerla, habrían de generar en su desarrollo conjunto en el tiempo contradicciones internas en las formaciones sociales en las que tenían lugar, que ocasionarían conflictos producto de la contradicción que se daba entre lo que de verdad se daba, entre lo que había en el mundo material y entre las creencias más usuales y generalizadas dentro de la gente.

Se creó entonces confrontación y conflicto entre los poseedores de la riqueza y sus ideologías por un lado y las masas y su situación por el otro. El resultado fue que se produjeran entonces dentro de las sociedades, sangrientas revoluciones en las cuales los mayores representantes de las ideologías, su expresión concreta, fueron simplemente eliminados por las iras populares, como la formula de solución a la contradictoria e irresoluble situación en que habían desembocado el desarrollo de las relaciones entre los diferentes estamentos de la organización social.
Se eliminaron las superestructuras sociales, lo más representativo de la sociedad, reflejo materializado de sus ideologías. Se cercenaron cabezas. El desarrollo de las ideas, la búsqueda de libertad, modernizar la sociedad como resultado se hicieron prioridades. Pero en aquel momento así se resolvieron así las cosas.

Después de la revolución francesa las sociedades europeas, al menos teóricamente, procuran modernizarse, actualizarse. Por funcionalidad pero también por temor de que en su seno, el pueblo enardecido y fuera de control matara y eliminara las superestructuras sociales que en su desarrollo se habían generado.
Ante la disyuntiva entre las exigencias del Imperio y los métodos utilizados por el para lograrse y consolidarse; opresión, explotación, desplazamiento o la revolución, en el corazón de Europa, se opta por la revolución. El sentido de la civilización había adquirido un nuevo sentido.

En el espíritu de la modernización social europea posterior a la revolución francesa, un poco más de medio siglo más tarde, en el Norte con sus especiales características históricas y sociales, en medio de las sociedades más industrializadas se profundizan los estudios y los análisis teniendo como objeto la sociedad; obtiene gran desarrollo el pensamiento social.

¿Cómo usufructuar de todos los logros de la ciencia sin tener que morir por ello, como lograr la convivencia? Basándose en el máximo desarrollo que habían adquirido las ideas, el idealismo alemán, se postula y se determina entonces que ha de ser la tenencia colectiva de las riquezas materiales el medio por el cual se habría de construir una organización social más eficaz.
La teoría, altamente elaborada, se presentaba como suficiente para resolver los grandes problemas sociales, Ahora, su llevada a la práctica implicaba una transformación tal de la organización social existente y tradicional y de los modos de pensar y concebir las cosas que a los sectores poseedores de la riqueza existente, la que habría de ser repartida entre todos los miembros de la sociedad, no estaban dispuestos a aceptar por puro idealismo. Vinieron entonces la radicalización de las posiciones y la lucha política. El proceso de reacciones y contrareacciones habría de concluir en una Guerra Mundial.
Inspiradas en sus teorías se dieron entonces otras grandes revoluciones.

En Europa, los desarrollos sociales habían dado prioridad a las vías parlamentarias, para evitar las sangrientas revoluciones. En las muy elaboradas, sofisticadas y delicadas sociedades europeas, la amenaza de revolución, del leninismo, era el máximo motivo de horror. De ahí que la adopción de la vía negociada no revolucionaria sino reformista fuese considerada como la más viable en el delicado equilibrio social europeo.

Terminada la guerra mundial e instaurados procesos populares en grandes sociedades del mundo, correspondía también a Europa de seguir la tónica y continuar los procesos ya en marcha de modernización socialista y ante la magnitud de sus propios problemas sociales, las presiones políticas y la búsqueda por resolverlos.

La virulencia que dicha problemática expresó en los procesos posteriores a la guerra mundial dio como resultado que la atención se centrara en dichas problemas.
Inclusive en sociedades que seguían conservando modelos sociales antiguos, con la tendencia a evolucionar muy lentamente, no revolucionadas pero en la que se daba lugar a amplio debate ideológico y político.
La estratégica adopción por parte de las derechas, de la burguesía, de la conducción de los procesos sociales concebidos y pensados en función de las masas, de los pueblos, esencialmente populares, precipitó las cosas. Ello, sumado a las fuerzas de la izquierda y en medio de grandes presiones políticas dio como resultado una toma del poder, de el control de el proceso social, al menos teóricamente, por parte de las masas populares, la instauración de un poder del pueblo.

Se legisló y se crearon leyes reformistas que enrumbarían el curso de la sociedad hacia una forma superior de organización. Y ello sin necesidad de revolución, es decir, respetando los modelos establecidos de sociedad, las clases, la propiedad privada, etc. A través de mantener enfocadas las problemáticas sociales, una burocracia capacitada y bien dotada y un sistema tributario con fuertes impuestos pero cuyo producto se invertía en obras de interés para toda la comunidad, el experimento pretendía poner en marcha un proceso que habría de instaurar en la sociedad las ventajas que el sistema reportaría a el conjunto de la sociedad.

Pero la tónica era la de que el proceso habría de ser dirigido por la superestructuras sociales. El pueblo obtenía beneficios de la organización, pero el sistema de relaciones, de mentalidad, permaneció inmodificado.

Entonces al lema de “ tener comunismo ” se crean toda una serie de instituciones, magníficamente diseñadas, dotadas y financiadas. Uno de los rasgos más distintivos habría de ser la seguridad social que garantizaría que los ciudadanos habrían de tener cubiertas todas las necesidades básicas; vivienda, vestimenta, alimentación, cobertura médica, drogas financiadas, educación, etc. Inclusive dinero para el ocio.
Todo ello funcionando sobre el modelo social tradicional, respetando la organización social existente y tradicional, sobre el sistema de sociedad de clases con profundas influencias bonapartistas, sobrepuesto a su vez a estructuras de poder y sociales cuyos orígenes se remontaban a los vikingos.

Se suponía que la implementación de todo el montaje socialista de instituciones, a costa de gran cantidad de trabajo y dinero, operando sobre una tradición influida por el bonapartismo, es decir, que había asimilado las enseñanzas que la revolución francesa habría de dar a las sociedades europeas, tendría por efecto la transformación de la sociedad de acuerdo con sus postulados, a su base teórica.
Pero la adopción solamente formal de dicha estrategia por parte de las superestructuras no iba acompañada de una mentalidad acorde que resolviera las terribles y desastrosas tensiones sociales internas.

Para ilustrar el ejemplo consideremos tres actores: la sociedad establecida, producto de todos los procesos sociales a los que se vio sometida durante su larga historia y buscando conservarse inamovible en el tiempo; el pueblo en el poder, al menos teóricamente, en un mundo plagado de revoluciones pero leal a el modo como su sociedad estaba conformada, a su tradición, luego de larga evolución y procesos, a su establecimiento social. Buscando modernizar la sociedad con las teorías en boga a través de su sistema democrático e instituciones y por ultimo la nueva concepción del socialismo, la versión nacionalsocialista que significaba un rompimiento con la historia, la tradición y la cultura europeas, buscaba la instauración de un proceso con otras premisas y la creación de otro modelo de civilización.

La instauración de los procesos socialistas con la mira de transformar la sociedad a través de reformas se vio en la esfera de Thule fuertemente influenciada por el proceso y los sucesos del nacionalsocialismo; propios además de su esfera cultural y por el fascismo global que a su vez afirmaba el estatus quo. Se produce entonces en una Europa a la defensa de su posición mundial y de su estructuración social una reacción hacia arriba, conducida por el fascismo, reafirmada por el estatus quo existente y dejando el experimento socialista en su concepción tradicional en el vacío, su sustentación ideológica idealista condenada a muerte y declarado el enemigo a dominar o inclusive a destruir.

Si había de haber un proceso social socialista sería de arriba para abajo. De acuerdo con la dinámica de la historia, como correspondía a su calidad y condición de ser Europa.
No habrían los pueblos del mundo así de sencillamente de apropiarse de los destinos y de la conducción de la humanidad.
Tenemos entonces: estatus quo más nacionalsocialismo contra socialismo común. En el Norte, en Thule, adonde se concentraba y manifestaba el Poder, las opciones eran pocas. Toda esta situación habría de conducir a otra Guerra Mundial, una guerra total.
Pero el esfuerzo desesperado por conservar la supremacía, la guianza de la humanidad y el estatus fue derrotado.
El devenir de otros grupos humanos, de otras organizaciones, de otras sociedades especialmente en el Este de Europa y en América lo hicieron posible. Europa, Madre del mundo civilizado y la cultura, se encontraba en una verdadera crisis.

Los procesos sociales socialistas, instaurados desde antes de la guerra, siguieron su curso insertándose, instaurándose sobre el andamiaje de la sociedad burguesa la que a su vez, evolucionado desde la revolución francesa, procuraba ponerse al día, modernizarse, eliminar de si las formas y prácticas sociales que a tan fatales resultados habían conducido. La burguesía moderna, condescendiente, acepto las propuestas y planteamientos y participo de los procesos socialistas instaurados. Las influencias del nacionalsocialismo, que tan fuertemente había marcado toda la cultura del Norte, haciendo acto de presencia, ya sea real o ficticia, se hacían sentir tanto en su búsqueda de supervivencia como en sus secuelas. Además de ser sus postulados y sus practicas instrumentos para la manipulación burlesca cínica en los juegos sociales, culturales y hasta políticos; instrumentos de amedrentamiento y de justificación a veces de actos absurdos dentro de las prácticas manifestadas en actos concretos entre los diferentes miembros de la sociedad, pero cuyo fondo, indefinido, dejaba la duda de su autenticidad y veracidad intencional de la ideología y sus doctrinas o quizás marcaba solamente su supervivencia.

Lo que es innegable es la presencia y su participación activa, ya sea como autentica o como broma, en la cotidianidad. Lo cierto es y he ahí la paradoja, que la tal combinación de fuerzas operando sobre la sociedad, arrojó de todos modos como resultado la constitución de un modelo del sociedad altamente desarrollado. El modelo del las sociedades nórdicas desde el fin de la guerra inclusive hasta hoy.

Convergían varias vertientes: la evolución de los procesos y las estructuras desde las tribus bárbaras a través de la Edad Media y el feudalismo, Además de la herencia remota de la revolución francesa y el posterior bonapartismo, las teorías de renovación social socialista y las influencias tanto políticas como culturales de el nacionalsocialismo.

El aparato social concebido entonces, a través de proporcionar a todos los miembros de la sociedad, por ley, los recursos para la supervivencia y garantizando la libertad política, ha dado también y paradójicamente como resultado la formación en el interior de la sociedad y operando desde dentro de ella de grupos que actúan en contra de la misma sociedad de la que hacen parte y que se manifiestan en actos que pueden ser considerados de terrorismo o de sabotaje; buscando, quienes y quien sabrá, quizás y lo más probable la afirmación aun mayor del estatus quo o quizás tal vez su revolución.

Siendo las sociedades en referencia sociedades industrializadas, con una oferta tecnológica e industrial, base de sus economías, muy importante en los mercados internacionales, han sido a su vez fácil presa de las políticas del Imperio e imperialistas, comunes en la esfera de Thule, con todas sus influencias tanto hacia el exterior como al interior.
Ideológica y estratégicamente renovadas, las ideologías del Imperio, de el Poder, quizás también las representativas de Europa, actúan en las sociedades de todo el mundo, con toda su dinámica y fuerza. El socialismo tradicional, aquel concebido desde el idealismo, que habría de transformar las sociedades de acuerdo a lo mejor de los valores históricos de la civilización occidental, que traería como consecuencia que esta evolucionaría de acuerdo con las nuevas relaciones en un mundo sin miseria, esa mentalidad contrapuesta al modo como se realizaba el devenir de las sociedades fue, por cosas de las necesidades políticas del establecimiento europeo y mundial y en contra de las tradicionales y cacareadas tendencias humanistas, considerado el enemigo.

La paradoja o la contradicción en referencia, en las sociedades del Norte, de Thule, objeto de este comentario estriba en que el esfuerzo conjunto en la búsqueda de una sociedad mejor ha chocado con la reticencia mental, con la falta de aceptación o más bien la negativa de acentuación por parte de amplios sectores de la sociedad, de la mentalidad tradicional, en especial por parte de sus componentes de dominación, control y relación con los demás en las prácticas sociales propias de unas tradiciones que se niegan a desaparecer, ni siquiera a transformarse inclusive a través de procesos de reforma. De aceptar modificaciones en las realidades sociales tradicionales, en el modus operandi de la sociedad fijado muchas veces todavía en su pasado feudal y las actividades de los diferentes grupos de presión, antidemocráticos, antireformistas, antisocialistas.

En la utilización en la actualidad de practicas barbaras, medievales, de control social y dominación. De la implantación en la sociedad de practicas de desgaste, en no reconocer y negar los derechos de los demás, legítimamente logrados y estipulados en leyes en la búsqueda de una organización más eficiente. En la utilización de los métodos de la caverna o de la ciudadela en las relaciones sociales, la trata, el maltrato, etc. que aun en la actualidad afrontan la gran mayoría de los pueblos de Europa, fijados en prácticas del pasado.

Se crearon instituciones, se erradicaron muchos males sociales pero la mentalidad del Imperio y sus representantes no ha asimilado no quiere asimilar esa nueva realidad y continua desde el poder y el anonimato con sus tácticas de los antiguos imperialistas de ocupar, desplazar o aplastar a quien puedan, ejerciendo su mentalidad y tácticas de dominio, desplazamiento o enajenación.
En choque con los intereses de las clases menos favorecidas, el pueblo, los trabajadores, los estudiantes, aquellos que tienen comprometido su tiempo en las actividades de la ciudad y que al menos teóricamente detectan el poder.

La financiación de la supervivencia, especialmente en los conglomerados urbanos, es utilizada así entonces negativamente por diversas fuerzas dentro del misma sociedad, en los diferentes núcleos de población, por los diferentes grupos que aprovechando la circunstancia de la liberación de la necesidad, parasitariamente se tornan en terroristas y saboteadores, ejecutando acciones en la urbe, en una serie de actos en contra de la población civil y trabajadora, desestabilizando, creando caos, buscando la expansión, buscando la guerra.

En pocas palabras, el socialismo, por definición pacifista y su montaje institucional socialista está nutriendo y financiando en el interior de sus propias sociedades su antagonismo, las fuerzas y los grupos que a su vez buscan su destrucción. Operando la mayor parte de las veces desde el anonimato o la clandestinidad, a amparo de las sombras o en el inmenso laberinto de las ciudades, pero también abiertamente de forma brutal y cínica, en actos de fuerza y ejerciendo actos y prácticas que reviven los horrores bárbaros de práctica reciente para no se sabe si someterlos a contrastación o a perpetuarlos como practicas pero que de todos modos van en contra de la población en la cotidianidad; las fuerzas a las que me refiero, desestabilizantes y saboteadoras, operan a sus anchas en la vida diaria, perturbando la paz ciudadana, exigiendo, presionando, ejerciendo su irracional Poder.

¿Quiénes serán los problemáticos en el experimento socialista que procuran instaurar los pueblos que se dicen detectar el poder? ¿Los monarquistas, los anarquistas, las extremas derechas, de por si opresivas o los oportunistas de rio revuelto cuyo razonamiento dice que siendo potencia, la guerra es el mejor y más corto camino hacia el bienestar para todos o serán simplemente las ciegas fuerzas de presión social que siempre hubo y que insaciables subsisten aun en Europa, de las que nunca ha podido deshacerse, que se niegan a transformarse, a amoldarse a su realidad actual, que son su lastre?

De ahí la contradicción de que pareciese ser que su proceso socialista esta en una situación sin soluciones para el pueblo que trabaja, paga y lo sustenta y con ello,el proceso socialista del que se sienten tan orgullosos, ciego, sin rumbo, sin futuro y sin sentido está financiando su propia alienación, infelicidad, miseria y destrucción.

Lo que si parece cierto es la existencia de lo que podríamos denominar crisis mortal de el socialismo del modo como es entendido de modo convencional.

6.27.2007

El rey de Thule. Poema de J. W. von Goethe.


EL REY DE THULE


Hubo en Thule un rey constante
con su amada, la que un día,
al morir, dejó a su amante
áurea copa que tenía.


Fue, de allí, la taza de oro,
don de mágica riqueza,
y al beber, la real tristeza
la humedecía con lloro.


Cuando el rey vio su partida
cercana, dio al heredero
la ciudad y un mundo entero,
menos su copa querida.


Sentóse luego a la cena
en medio de sus magnates,
y al pie rugen los embates
del mar que la sala atruena.


Allí el bebedor anciano
brinda última vez su copa,
la echa al mar y el mar la arropa
en su lecho soberano.


La ve hundirse; que se llena
y se pierde en lo profundo...
Y el rey llora su pena
no bebió más sobre el mundo.




Versión de Guillermo Valencia

6.06.2007

De la blanca blancura y la Idea como veneno.

Pues bien, creo que no es ninguna novedad el comentar acerca de la problemática que envuelve la raza blanca. Me refiero con este termino a la raza blanca de ojos azules y rubios cabellos.

Por la actualidad de dicha problemática que se refleja especialmente en situaciones como la crisis de desmembramiento que se vive en el Reino Unido, con Escocia desligándose del Reino y todo ello con el trasfondo de la guerra de Iraq en la cual dicho componente desde sus orígenes, las relaciones interraciales, juega un rol preponderante.

Constituido quizá en el rasgo de identidad mas fuerte, el fortalecimiento de dicha identidad y la creación cultural abierta o subterránea en su ámbito giraba en torno al concepto de raza; como preservar su pureza, como generar y crear su cultura y actitudes, como relacionarse con los demás grupos humanos.

Desde la antiguedad ya eran conocidas las dificultades que la relación y el trato con dicho grupo conllevaba.

En fenómenos como el KKK, el Apartheid, la situación Australiana, las manifestaciones raciales expresadas durante el nazismo, el Frente Nacional francés etc, los criterios de raza desempeñaban un rol primordial.

Siempre recelosos en Europa hacia los pueblos del Sur, sus gentes, sus costumbres, su cultura. Las influencias que de allí llegaban les habían sido impuestas por las noblezas de los diferentes países en un proceso de unificación, integración y creación de Europa por el cristianismo, emprendida e intensificada desde la caída del Imperio Romano.

En muchos casos dichas influencias habían sido aceptadas de mala gana.
En el fondo, sustentaban una nostalgia atlante.

Las influencias llegadas de el Sur, de las culturas mediterráneas, Grecia, Roma, de el cristianismo con su trasfondo judío y egipcio no eran de su especial interés; las aceptaban porque era lo que había que hacer, es más, eran motivo de repudio.
Ante la carencia de formas intelectuales propias organizadas, de ideologías, de doctrinas y semejantes, mantuvieron una resistencia como mejor pudieron.
Su identidad entonces, su argumento: la raza, el control territorial, la guerra. Siempre se las ingeniaron para mantener la distancia. Por la fuerza, por la discriminación, por la exclusión.

Desde el monoteísmo, la platónica doctrina de las ideas, el Organón, el oráculo de Apolo, el helenismo, Andaluc
ía, la realidad inteligible, la Razón Pura, el Idealismo Absoluto se procuraba crear una dimensión abstracta en cuya preocupación se facilitarían las cosas.

La doctrina de aguas por su parte se refería a la realidad desde parámetros físicos concretos. Carente de la dimensión metafísica, sus sistemas de ideogramas o de elementos daba cabida a todos los aspectos de la realidad.

La raza blanca, en los territorios en los que ejercía control acostumbraba ejercer un dominio total y absoluto sobre los demás grupos raciales o étnicos, comúnmente a base de terror y violencia. Por tradición, por costumbre desarrollaban formas que garantizaban la impunidad ante ese tipo de actos, inclusive los incitaban.

Desde siempre, en la conformación con los pueblos del Sur las relaciones estuvieron caracterizadas por las dificultades del tipo violencia, truculencia, impertinencia como estrategias de conservación de la raza, de expansión territorial, de relación con los demás , de dominio.

En medio de ese milenario tire y afloja, Europa, el Sur, hecho a la mar, descubre nuevos territorios, pueblos, civilizaciones. Como parte de Europa, los pueblos blancos del Norte participan en los acontecimientos.
Pero en América, en Australia, en África, en Asia, en otras circunstancias, en otra dimensión de cosas, el fenómeno de violencia racial se perpetúa, adquiere otras formas.

Esta vez no es solamente el Sur, sino que la problemática implica a otros pueblos.

Las influencias del Sur, trabajadas por los grandes pensadores del Norte, especialmente los alemanes, especialmente Hegel, alcanzan las más elevadas y sublimes cumbres.

En el área de influencia de la raza blanca se da un gran desarrollo científico e industrial. Fuertes y ambiciosos pero sobre todo guerreros, tienen pretensiones de expansión y conquista. Se presiona en todo su Imperio por lograrlo.

En el tope de ello, se emprende la aventura de un pensamiento autóctono, más próximo a su idiosincrasia, liberado de las influencias del Sur.

Muere Dios y con Él el su forma de Idealismo y con ello los vínculos con el Sur que aquello significaba, se modifican, se alteran.
Ante los planteamientos de dicho pensamiento, surge torda una corriente; se inicia una especie de desmonte cultural y su adopción y establecimiento en el ámbito de la germandad. Se intensifican el antisemitismo y el racismo en general.Todas las tensiones sociales desembocan en una Guerra Mundial.

Después de ésta, lo que era creencia, tradición autóctona, cultura subterránea, rebeldía y repudio al Sur y por supuesto los sentimientos de superioridad racial y evolutiva toman formas concretas.
Para profundizar en la problemática y ponerle solución definitiva, se rompe con la tradición judeo-cristiana y se emprende rumbo propio.
En un principio se conforma un movimiento político para luego convertirse en un movimiento de trasformación cultural a nivel nacional y de raza, buscado crear una cultura autóctona e independiente. Y el dominio de el mundo. En ello el elemento racial, su pureza y virtudes desempeñaban rol preponderante.

Primando sobre todas las cosas, su fortísimo instinto guerrero los hizo lanzarse a una aventura de conquista de el poder mundial. También de purificación racial, étnica y genética de la humanidad.
Con este argumento se exterminaron millones, léase bien, millones de seres humanos.
Los judíos, los gitanos, los negros, condenados a el exterminio. Por extensión los mestizajes en todo el mundo. Gran parte de la humanidad había sido, simplemente, condenada a muerte.
Hubo por ello otra Guerra Mundial.

Las fuerzas que preconizaban el exterminio la perdieron al coste de millones de vidas humanas y gran destrucción material, pero ni la ideología ni la doctrina por ello desaparecieron.
Una generación entera había crecido y sido educada dentro de las nuevas ideologías, doctrinas y postulados todo lo cual había sido puesto a prueba en guerra. Se había generado un ámbito cultural, político, económico.

Desde la iniciación del fenómeno, durante su curso de formación y constitución y más tarde en la práctica política y cultural, en función de el peso que los motivos raciales tenían en él, las múltiples manifestaciones de afirmación sobre el sentido de raza habían sido fuertes y trascendentales y habrían de profundizar el ya grave conflicto racial existente desde siempre.

Pero esta vez la manifestación del conflicto había tenido formas ordenadas; una ideología, una doctrina. Esta vez no operaba parásitamente sobre el trasfondo de otras ideologías y doctrinas. La derrota habría de traer consigo otra problemática.

El poder de la ideología, su pureza, operando sobre la fuerza, la vitalidad de la raza había arrojado como resultado un desvinculamiento de las corrientes ideológicas que se constituían la base de la civilización europea y sus influencias en el mundo.

La depuración cultural que se efectuó durante su proceso formativo implicaba la exclusión tacita de todas las influencias ajenas a el propio proceso.

Había que depurar la cultura y las mentes de las influencias que llegasen o existiesen y que estuviesen relacionadas con lo judío, con lo semítico.

Depuración cultural, eliminación de lo judío, usurpar y asumir su rol en relación con la cultura europea. También el componente racial en su faceta más importante; la eliminación de la raza negra. Era la búsqueda frenética y tenaz por la hegemonía mundial y que implicaba las eliminaciones culturales y raciales.
Pero todo ello se perdió con la guerra.

Las generaciones de post guerra como parte de su herencia cultural heredaron también el abismo infranqueable que cultural y políticamente se había formado en relación con gran parte de los demás grupos humanos, aislándose hostilmente en su convencimiento y creencias y en medio de las enormes dificultades.

El sentido de superioridad, la necesidad frenética y a veces distorsionada de dominio, el lastimado orgullo como nación y como raza eran componentes de una problemática que llegó hasta nosotros.
En su afán por validar lo que todavía consideraban lo verdadero se recurrió entonces a veces a recursos de infiltración en otras ideologías, obrando el ellas de forma distorsionada generando confusión y desconfianza.

Afortunadamente en función de la biodiversidad humana, la modernidad ha traído consigo recursos que han facilitado la información y el intercambio. Ya no es el ámbito reducido de la propia nación o cultura.
Ello ha brindado elementos para que lo radical e intransigente de las ideologías de exterminio, producto de una realidad más limitada se transformen, se modifiquen y asuman la problemática desde otras perspectivas quizá más consientes, quizás más enriquecedoras pero de todos modos menos peligrosas.

A este respecto es necesario encontrar formas eficientes que controlen el conflicto, que eventualmente conduscan a una aproximación y al dialogo, evitando las ambivalencias, las fricciones y delimitando de forma ordenada los parámetros.
De no ser así, la problemática habrá de seguir teniendo resoluciones violentas.

Desafortunadamente subsisten también una serie de sentimientos, asociados todavía a la tradición cultural y su dinámica, al orgullo herido, a la confusión y a la desesperación así como también la perversidad y hasta la maldad, que en la contradicción que se da dentro de el ámbito de lo cultural y de lo racial, en el esfuerzo a veces desesperado por conjugar los extremos, se expresa grotescamente actuando sobre formas culturales tradicionales, procurando corromperlas, hacierles perder su validez.

Lo rotundo de los planteamientos políticos que postulan el exterminio como la única forma posible de resolución a la problemática de el racismo, de la biodiversidad humana, han de agilizarce en beneficio de todos, para de ese modo obtener un mayor beneficio práctico en el dominio y control de la naturaleza que las posibilidades de la biodiversidad nos proporciona
.

5.08.2007

V - Nuestro tiempo.

Había concluido la guerra. La perdida de vidas humanas se remontaba a decenas de millones, la devastación causada por armas de alto poder destructivo había dejado en ruinas ciudades enteras y la humanidad se encontraba en un estado tal de antagonismo que no se sabia cómo habría de ser superado .

Empezó también a enterarse la humanidad de las verdaderas características que había tenido el conflicto, no solamente en las sociedades de las naciones de Thule sino en las conciencias de los hombres en el mundo entero.

Se empezaron a considerar los alcances de las verdaderas crisis de fondo en que se encontraban no solamente los principales protagonistas de el conflicto sino la humanidad entera.

El experimento por parte de sociedades muy representativas de el establecimiento mundial, de la sociedad establecida, avanzada y desarrollada por intentar combinar el modernizarse socialmente adoptando de las ultimas teorías de renovación social que proponían los movimientos de devenir de las masas populares, de los pueblos, al mismo tiempo que asumir el control del mundo y su devenir había sido un fracaso rotundo.


Entre otras cosas no fue posible conjugar Reino, Imperio, Industria, raza, socialismo, barbarie y exterminio en un proceso desesperado de renovación social y al mismo tiempo de mantener el estatus y la posición histórica, tradicional.

Había sido la respuesta que daba Europa a el fenómeno de el devenir de las masas populares en el interior de sus propias sociedades y en términos generales el de todos los pueblos que conformaban la humanidad.

Había sido la creación de un frente para contener y controlar tal devenir que se temía daría con el traste con las formaciones económicas y sociales existentes, con el Imperio, al estructurarse las sociedades de un modo conceptualmente diferente.

Mientras tanto, muchas otras sociedades europeas, rígidas, inamovibles, fijadas a sus tradiciones, seguían subsistiendo bajo formas de organización que convertían a las grandes masas, en objetos de el mas crudo sadismo, de la explotación, en carne de cañón.

El devenir y triunfo de revoluciones populares y de los pueblos de todo el mundo que exigiendo derechos, se daba inclusive en el corazón mismo de Europa, se había colocado en medio de la realidad y de la dinámica del Imperio y del modelo tradicional de desarrollo de las naciones.

Las nuevas doctrinas sociales, producto altamente elaborado de el pensamiento noreuropeo y aunque fundamentadas en el Idealismo, considerado este como influencia del Sur insertada e interpretada en el Norte, se consideró que conllevaban en si mismas una amenaza para la supervivencia de el Imperio y las posiciones modernas europeas que deberían a cualquier costo mantenerse.
Un tal proceso era concebido como destructivo para muchos, de llegarse a dar en el seno de la sociedad y en el corazón de el Imperio, procesos ambos que tanto había costado en construir, llegándose inclusive a considerar dichas doctrinas inaplicables en el seno de la sociedad altamente industrializada, desarrollada y culta que se había llegado a conformar, facciones de la cual se interpretaban a si mismas también como idealistas y es más, la concretización misma de el Idealismo, el Idealismo viviente.

¿Como modernizar la sociedad y conservar el Imperio? Esa era una situación que tenia que ser resuelta. La fórmula de solución fue entonces, por parte de el establecimiento europeo la de adoptar las fórmulas de desarrollo concebidas para el desarrollo de la sociedad que tuviera en cuenta a el pueblo en su generalidad y no solamente a los estratos mas representativos, conservando al mismo tiempo sus niveles de bienestar y su tradicional posición de guía en el mundo.

Se debe hacer la observación importante acerca de los procesos que se dieron en Europa con posteridad a la Gran Guerra.
En un principio los procesos tenían la característica de populares, la respuesta de pueblos europeos a las revoluciones y los procesos que recientemente se habían dado en el mundo.

Al evolucionar y encontrarse con una serie de problemáticas, se transformó fundamentalmente y adquirió las características que tuvo.
Al hacer suya la causa de transformar la sociedad por encontrarlo una evidente necesidad, en el Norte se unió la de la búsqueda de la hegemonía mundial.


Revolucionar la civilización, equilibrar la sociedad nivelandola por lo alto, como correspondía a su nivel de desarrollo. Ciencia, industria, cultura. E individuos físicamente altamente desarrollados producto de unos medios ambientes sanos, fértiles y bien controlados.

En Europa, el respeto por la tradición, la disciplina social y la cultura entre otras, además de los procesos que se habían efectuado en su interior desde de la revolución francesa, exigían una formula de acción diferente a la de la revolución popular.


Europa

Pero a pesar de el formalismo de dichos procesos, producto de la revolución francesa en sus efectos en Europa, subsistía especialmente en el Norte, a pesar de su alto grado de desarrollo industrial, la fijación en los valores de su propia tradición, los cuales se fortalecían en la relación necesaria y su confrontación con las culturas del Sur.

En Europa, adonde se habían dado procesos ideológicos, materiales y sociales que habían tenido incidencia mundial impactante al ir frecuentemente los unos acompañados de los otros, que había conquistado y colonizado el mundo y de el cual vivía. Para muchos europeos no eran compatibles los términos Europa y revolución.

El nuevo movimiento, surgido en el Sur, encontró entonces eco y simpatía en otras importantes sociedades, con gran ascendiente científico y cultural sobre numerosos grupos humanos. Al consolidarse, no tardo en transformarse en poderosas alianzas, a pesar de que las sociedades que la imponían eran de muy diversa organización y conformación, revistiendo el fenómeno en su totalidad las características particulares que cada uno de sus componentes aportara, con la impronta marcante que fuese la avanzada industrial europea la que se lanzarce a la más osada aventura revestida con las muy especiales características que dicha empresa tuvo.

El Imperio, especialmente en el Norte, desesperado ante la amenaza de perder su poder y su dinámica, acepto gustoso en buena parte el experimento, a pesar de sus características y propuestas, a que se había lanzado su avanzada mas agresiva. Pero las cosas no habían de quedar allí.

Poco después se hizo evidente que desde las profundidades de el Norte de Europa había surgido un fenómeno sui generis de tales proporciones y características que había cuestionado la Historia y muchos de los procesos que en ella se habían efectuado. Pero ello reflejaba tan solo aspectos latentes de la realidad, de sentimientos que se encontraban durmientes en el fondo de grupos humanos enteros.


Pero lo cierto y lo grave fue que dichos fenómenos no se dieron en medio de la selva o entre los pueblos salvajes, sino en el corazón mismo de la civilización, entre pueblos que eran de lo mas excelso de la humanidad y en el seno de sociedades que estaban llamadas a ser modelo de desarrollo humano y social.

La búsqueda de reposicionamiento europeo ante la humanidad entera, producto de su necesidad de hacerlo así ante los desafíos que representaban el vertiginoso devenir de América y de el nuevo orden de cosas en Eurasia, contó a su vez con elementos autóctonos y nunca desarrollados, elementos que se constituían en un substrato de la cultura pero que a la vez se constituían en uno de sus componentes mas fuertes y determinantes.
Pero todo aquello había terminado. Conjurado semejante intento político a los enormes costos y por parte de fuerzas que de por si eran políticamente antagonistas pero que se habían unido para controlar el rumbo que el despertar de tan significantes grupos humanos había representado, entro la humanidad a analizar y considerar lo que en realidad había acontecido.


La destrucción masiva de ciudades enteras, la condena a exterminio de grupos humanos no sin antes esclavizarlos y conducir con ellos experimentos que iban contra los códigos humanos de ética existentes y los acuerdos acordados entre las naciones, delitos de lesa humanidad, marcaba de por si un fin a las concepciones éticas en que pretendía fundamentarse la civilización.

Constituía ese hecho una negación a la tendencia que habían tenido las mayores culturas y uno de cuyas bases era la búsqueda de comunicación y el entendimiento entre la biodiversidad humana que como mínimo pudiera facilitar la convivencia entre los heterogéneos grupos. Pero no, primaron otros entendimientos acerca de el asunto.

Se negó la condición humana a grupos enteros, a razas y etnias y hubo una reclasificación de la humanidad que obedecía en gran parte a criterios evolutivos y raciales.


¿Cómo fue que al manifestarse la necesidad compulsiva controlar no solamente el Imperio sino también el devenir de las masas y de los pueblos de toda la humanidad obtuviera en Europa del Norte la respuesta de las características que obtuvo?.

El desarrollo que en todas las áreas había significado la modernidad no se reflejaba en la sociedad, anteponiendo los intereses del Imperio, de expansión a los de generar bienestar a tal vez de un desarrollo social que redundara en beneficio de las mayorías, de desarrollo social. Por el contrario, las riquezas generadas por los logros de esa modernidad se acumulaban y a la carencia de una organización social eficiente para todos los miembros que la conformaban, de un Estado, de una administración en que primaran dichos criterios, fueron dejadas esas fuerzas en libertad de acción, lo que al carecer de mecanismos apropiados que lo regularan, funcionaban en la sociedad de acuerdo a la tradición. Y ésta era de dominación opresiva, de desplazamiento, de expansión y conquista en un continente en el cual muchas de sus sociedades no habían salido de el feudalismo, porque no habían podido o porque no habían querido.

A los grandes intereses económicos no le interesaban demasiado los ordenes sociales en los cuales hacia su aporte científico e industrial.

Así se tratase su inserción en civilizaciones milenarias con altísimo grado cultural de desarrollo cultural. Con sus logros buscaban resultado económico. Otras consideraciones no eran de su problemática.


En la propia Europa, al no evolucionar las estructuras sociales, inclusive después de la Revolución francesa, no más que aparentemente y conservando en el fondo formaciones que a cuanto mas arcaicas mejor, buscando siempre reafirmarse en la idea de que eran el modelo inalterable de formación social, el patrón sobre el cual las formaciones sociales en todo el mundo se inspirarían, sin adquirir las formas hábiles que la conformación de la sociedad moderna exigía, sino implantando en los grandes conglomerados humanos su mentalidad arcaica de dominación de tipo feudal, medieval, eso sí, de comprobada eficacia, se fue generando en el tiempo un estado de tensión social provocado por una élite cada vez mas rica, cada vez mas reacia a transformarse, cada vez mas exigente y fuerte y por unas enormes masas que reclamaban derechos y modernización, lo que a la postre generó condiciones de vida inaceptables para grandes mayorías, total y efectivamente dominadas.

Así, grandes masas vivían atrapadas en sus circunstancias, entre un mecanismo de presión social que les exige productividad, expansión, conquista o sino esclavitud en sus modernas formas en caso de permanecer en el seno de dichas sociedades. De que las cosas fuesen así, ya se encargaría de ello numerosos miembros de la sociedad. Ubicados en diferentes posiciones dentro de la misma, ejercían sobre ella una influencia represiva casi siempre de carácter violento, mentalidad de la armadura, de el bunker, de el tanque, constituyéndose así en la racionalidad del sistema social.


Europa
Y uno de sus rasgos de carácter mas significativos. Si te integrabas a dicha racionalidad, si controlabas, oprimías, si en su nombre matabas, sacrificabas, el sistema y su racionalidad te toleraban, te perdonaban, concediéndote como a un héroe, inmunidad. Se fiel, cumple con tu deber, no te detengas en otras consideraciones. Así funcionaba el sistema del Imperio y el sistema te adoptaba.
Que dicho estado de cosas había generado un mentalidad que lo expresaba y que se fundamentaba en sus logros pero que expresaba también una situación social en la metrópolis europea que se fundamentaba en la opresión violenta y desplazante, en sociedades en que el aparato de justicia se edificaba sobre esas premisas. El problema se generaba al dichas presiones que se ejercían sobre extensos grupos humanos por parte de grupos de fuerzas que fundamentaban su hacer social en la represión violenta, en la opresión, generalmente lo hacían infringiendo los pactos sociales, los acuerdos, las leyes.


Apelando a altos poderes, dichas fuerzas generaban desestabilización, terror y caos. Velando y protegiendo sus intereses y perpetuando la dinámica del sistema, se anteponían y destruían cualquier logro que significase progreso social para las mayorías.

Había en ello una especie de deber social y moral. La libertad era libertad para oprimir. Los sistemas moral y jurídico lo garantizaban. Las leyes y los convenios se convirtieron en ilusiones.


Con el tiempo y después de muchos sufrimientos y muertes, el pueblo especialmente en el norte, en Thule, no aguantó más. Desilusionado y traicionado una vez más, decidido a romper con el circulo vicioso de la cultura y de la historia, se lanzo a su empresa ante una humanidad perpleja.

El movimiento tuvo un impacto rotundo en la cultura de el Norte, de Thule y con repercusiones en todo el mundo. El proceso culmino con una guerra total.


Siendo sus enemigos no solamente las naciones con las que combatía sino también la civilización, las diferentes culturas y la Historia, esa combinación de factores y de fuerzas negó su propuesta y los derroto militarmente.
Cuando las sociedades, especialmente en el Norte, para superar la situación en que se encontraban, quisieron hacer uso de las teorías de modernización social que ellos mismos habían concebido, que era producto de su pensamiento, se encontraron con el esquema viviente de las estructuras sociales que aun incluso después de la revolución francesa y de la larga y compleja serie de procesos de modernización de las sociedades europeas que se sucedieron a todo lo largo y ancho del continente, seguían profundamente ancladas en el pasado, en la tradición.


Estructuras sociales y de poder cuyos orígenes se remontaban a la caverna, que si bien habían llegado para muchos hasta a adquirir carácter de sagradas pues así lo había llegado a determinar su desarrollo formativo, convivían con otras estructuras que continuaban fijadas en la tradición, en lo cavernario, la fuerza bruta, lo arcaico, en la crueldad, en la guerra, en el saqueo y el pillaje, en el culto a la barbarie.

Se pusieron entonces de manifiesto el descontento con la organización social y con el sistema de dominación, el cual generaba condiciones sociales insoportables para muchos.


Quisieron modificarlo, crear su propia cultura en los territorios que dominaban, en las naciones de Thule. Eliminar de ellas los elementos que consideraban ajenos, devenir un gran poder militar y conquistar el mundo, purificarlo y partiendo de allí crear una humanidad diferente. Pero la humanidad estaba conformada de otro modo y así había devenido.

Y los diferentes modos de organización se unieron ante la propuesta y la derrotaron. Fue un evidente triunfo de la historia sobre quienes no aceptaban sus designios, su conformación, su rumbo.
Puso de manifiesto también, en el Norte, los criterios de raza y evolución.


La inaceptabilidad de la existencia de grupos humanos, negándoles la condición humana y condenándolas al exterminio, lanzaban a un primer plano la problemática de la biodiversidad y la posibilidad de la convivencia común.


Ello no fue impedimento, en su momento, para conformar alianzas militares que tenían, en lo inmediato interés por someter a control a la rebelde Eurasia y a la desde siempre muy codiciada América.

El extremo oriente acepto gustoso y no tardo en declararse la guerra contra la avanzada industrial americana, con la colaboración de las naciones de Thule en el Norte y su interés por controlar la totalidad del continente americano.


En el Sur, por ser resultado de un proceso histórico diferente, por idiosincrasia, los vaivenes a que fue sometido el proceso que allí se había originado y las extraordinarias características que fue adquiriendo en su devenir en el Norte y en el Oriente, hizo que fuese tomado con prudencia y cautela.

Todo ello había conducido a otra guerra mundial. Una guerra en que se habían cuestionado los valores que fundamentaban la civilización. Una guerra por el control de los destinos de la humanidad y su futuro. Pero todo ello había por fin concluido.

Por todas partes, destrucción y muerte. Y una humanidad profundamente dividida. El fenómeno que se había puesto de manifiesto, que había ocasionado un rompimiento con la historia y con los valores tradicionales de la civilización europea y que lanzándose a la guerra pretendió imponerlo a toda la humanidad, no se circunscribió únicamente a los principales protagonistas, sino que su influencia y efectos se hacían sentir en todas partes.

En Europa, una generación entera era producto de el fenómeno, había sido criada y educada dentro de la nueva mentalidad y su reposicionamiento en relación a el resto de Europa vencedora y su historia habría de ser un camino largo y tortuoso.

Especiales características habría de tener en relación a las demás culturas de Thule adonde el fenómeno había calado muy hondo por una simple cuestión de identidad y de intereses comunes.

En lo político y en lo militar estuvo el proceso hasta lograr la victoria lleno de intriga e incertidumbre por el desenlace final.

Al fracasar las intenciones de transformar la sociedad por vía pacifica, por procesos políticos, ya que al poco tiempo de determinarse que habría de ser así, fuerzas en el interior de la sociedad fijadas en los antiguos modos y usanzas y en concordancia con la dinámica del Imperio, las que siempre habían sido la vigentes, niegan el proceso popular interno que se buscaba que se diera.

Las sociedades europeas con poquísimas excepciones, quizás tal vez la de Francia, a pesar de que aun después de 150 años de su revolución seguía luchando con el fantasma de el terrorismo y la desestabilización internas, se encontraban otra vez en poder de fuerzas defensoras de la tradición y el antiguo orden y opuestas a toda trasformación máxime si esta hubiese de ser el devenir de las masas populares, de el pueblo. Era la decadencia, era el fin.

En el reordenamiento que se dio después de la Gran Guerra, la revolución rusa y el cambio de orden social en varias importantes naciones, el establecimiento europeo y mundial se veían ante el fenómeno de el devenir de las masas y de los pueblos. Europa busco ponerse al día conjugando los extremos. El Sur busco reafirmación en su tradición y en su cultura. El Norte, al fracasar su proceso y al verse otra vez en el caos y en poder de oscuras fuerzas, desesperado, no aguantó más.

Simplemente acepto la propuesta de la negación de la tradición histórica que lo condenaba a un circulo vicioso sin escapatoria, que lo agobiaba y paralizaba y se lanzo con toda la fuerza de sus propios recursos a resolver la situación a fondo. Todas las consideraciones habían dejado de tener validez. Por el alto concepto que tenían de si mismos, por el grado de desarrollo que en múltiples campos habían logrado, por los múltiples aportes que habían hecho durante toda la historia en todos los campos de la ciencia y la cultura aceptaron la propuesta. Además su respuesta hacía eco a la propuesta del Sur de, defender el estatus, la sociedad establecida, Europa.


El Imperio acepto, apoyo y financió la propuesta. Porque lo afirmaba. La eventual modernización que introdujera a las rígidas estructuras en beneficio de las grandes mayorías, de los pueblos que lo componían habrían también de ser bienvenidas. Pero eso ya se daría en el tiempo. Aunque en cada uno de sus núcleos, el conjunto del proceso habrá de tener sus propias características.

Terminada la guerra, los procesos de reconstrucción se dieron en forma acelerada. Los países en los cuales se habían consolidado los procesos populares y que habían salido viciosos a costa de grandes esfuerzos y costos, se cerraron sobre si mismos a causa de la posición de casi todo el resto del mundo, controlado por el Imperio, asumió sobre ellos.

Y ellos en defensa y consolidación de sus propios procesos, libres de la influencias de la dinámica tradicional de la historia.


Aunque lograda la paz, la humanidad se encontraba dividida en dos grandes bloques: el de los países en los que se daban procesos populares y el de parte de los países vencedores, sus colonias y ex colonias y gran parte de los derrotados. El Imperio y el antiimperio y su mutua gélida exclusión.

Los vencedores, al tender su mano a los vencidos en su afán por superar la situación han, desde el fin de la guerra en los países dependientes de el Imperio casi siempre ex colonias adonde el modelo de desarrollo y formaciones sociales depende de la metrópolis tal y como siempre ha sido y por parte de sus económicas y sociales, adoptado las pautas de conducta extremas, las actitudes usuales de parte de los derrotados y que en su momento condujeron a su derrota.

Como un gesto de integración tal vez, pero que en la práctica significa que los vencedores en su afán de superar el abismo que provoco la guerra, en su estrategia, al adoptar las prácticas de los derrotados, haciéndolos sentir así integrados, lo que han hecho dadas las características del desarrollo y de formación social heredadas de el colonialismo imperial, es el fortalecimiento de las superestructuras, pero a la vez creando unas condiciones de control y dominación que niegan el desarrollo equilibrado de las sociedades.

Si a la guerra condujo en el Norte el hastío por las actitudes de la dominación social tradicionales, implantadas en la cultura corrupta y degeneradamente, la respuesta que se dio a las mismas paradojicamente, fue su adopción, asimilación y potenciación por parte del movimiento que quería transformar la cultura. Haciéndolos suyos, asimilándolos, controlándolos y eliminándolos.

La civilización, la cultura y los valores que las sustentaban estaban cuestionados. Había nacido un nuevo concepto del hombre.
Se hizo manifiesta la expresión autentica de el Norte, de Thule.
La posición de Europa, de el estatus no se podía cuestionar de ninguna forma.


Europa



Aceptaron la nueva propuesta. Los males de la tradición, como una táctica, se adoptaron y se integraron en la cotidianidad, para así operar en la sociedad, apropiarse de el control y establecer su dominio y su proyecto substituyendo así el tradicional mal por su propio mal.

Vencedores, vencidos y su mezcla imposible.
De un lado, Europa y el Imperio, continúan actuando en el mundo como siempre lo hicieron.
Y se encuentran fortalecidos y renovados por la inyección de fuerzas que la integración de los derrotados, sus ideologías y prácticas ha aportado a su devenir desde el fin de la guerra.



Esta característica se manifiesta en todo el mundo y es muy marcante en América y en el tercer mundo.
Deviniendo desde la colonización, las estructuras giran en torno a el Imperio, tal como siempre ha sido.


A la herencia de la colonia, se suma ahora la herencia de el Imperio fortalecido por las formas extremas de dominación que adoptara de los derrotados, en su afán por integrarlos a si, parapetándose y generando abismos sociales de características a veces innegociables.

Conjuntamente con su aporte industrial, exporta las formas sociales de su feudalismo nunca superado, refinado por las ultimas sutilezas heredadas de las características de el última gran conflicto mundial.

Esto última es una de las características distintivas de la Thule de hoy. El racismo incondicional, la xenofobia, el acoso permanente, la trata, la exclusión, la relación que se torna violenta por el argumento de la proximidad, del repudio.

Todo ello ocurriendo bajo las leyes de países que conforman la avanzada mundial, en el corazón de la civilización.
El sistema, en una perversión de la civilización y la cultura simplemente ignora las leyes, los convenios, lo que ha sido pactado, tolerando los desmanes y las arbitrariedades.

Las posiciones extremas, heredadas de las posiciones

Europa

anteriores y de durante la guerra fueron rápidamente asimiladas e incorporadas a las superesturcturas económicas y sociales. Incorporadas a la cotidianidad, la ambiguedad se hace manifiesta en todas las esferas expresando a la vez Poder y Lucha.

A pesar de haber sido derrotados por la dinámica histórica del establecimiento mundial, las doctrinas y prácticas de los derrotados en sus aspectos de dominación fueron asimiladas por los vencedores siendo paulatinamente integradas al Imperio y a la cultura.

Pero la situación tiene un revés. Las doctrinas de los derrotados, especialmente en el Norte, si bien de dominación y fuerza, habría de ser un proceso popular. De el pueblo superior, pero un proceso popular.

Fueron entonces las doctrinas, especialmente en sus aspectos de rebeldía contra el establecimiento, la historia y de combatibilidad integradas a las luchas populares de muchos movimientos en todo el mundo, revistiendolos de las características de la ideología y sus prácticas, pero que se dan en otros contextos humanos e históricos.

Aun hoy en día, los remanentes de los procesos de la entreguerra que condujeron a la guerra mundial, que llevaron el fenómeno a escala mundial a la derrota provocada por el rechazo de la comunidad mundial con sus valores históricos, a los desmanes de lo que sucedía en frentes de batalla y a las características grotescas generales que había adquirido el fenómeno.
Ocasionadas dichas características muchas veces por actos y actitudes dadas muchas veces por crisis en el interior del movimiento de aceptación y repudio, provocando acciones que desde el fenómeno por dentro buscaban la saturación de mal en una orgía de excesos, buscando así ponerle fin, asesinarlo.

Dichas características y sus manifestaciones se encuentran todavía vivientes y actuantes tanto en el Imperio como en los movimientos populares. El abismo que se creo es real, viviente y actuante y plantea la pregunta ¿hacia adonde vamos, humanidad ?

Murieron Dios y con él el Idealismo, el sentido tradicional de la Justicia, la posibilidad de la biodiversidad humana?
El hombre se diferencia de las demás especies por estar dotado de Razón. ¿No ha podido la razón humana encontrar formulas efectivas que, como mínimo, garanticen la supervivencia de la especie?.
Si la respuesta es sí, entonces o no conocemos las formulas o las formulas no nos sirven.
Si la respuesta es no, entonces hemos encontrado una pregunta que debemos responder.

Desde el fin de la segunda guerra mundial la humanidad no habría de seguir siendo la misma.
Un abismo se había creado y ese viviente abismo, esa crisis es parte de el mundo que hemos heredado, de nuestra contemporánea cotidianidad.

Las ideologías no se corrompen, a no ser de que sea una ideología corrupta.
Se corrompen los hombres parapetados tras una ideología que les sirve de coartada. O la ideología corrupta, viciada, corrompe los hombres.

A la primera guerra mundial se fueron las naciones para afirmar el establecimiento a la sombra del Imperio. Fue una carnicería atroz. En el transcurso de la misma se dio la revolución rusa, el patio trasero de Europa había se había desvinculado de Europa, buscando su propio futuro. El sentido de las relaciones sociales se había modificado.

Terminada esa contienda, la evidente necesidad de transformar las sociedades y las presiones populares provocaron cambios de régimen en varios países, procesos logrados por vía pacifica.
Pasado el fervor popular, no tardaron las fuerzas de el antiguo orden, triunfadoras de la guerra, en entrar en acción, dando en el traste, en el norte especialmente con el proceso popular, saboteadolo.

Como respuesta a ello, el proceso tomo el rumbo que tomó, negó de plano los argumentos de la represión que lo ahogaba y su validez, la historia que lo justificaba y se lanzo a modificar su sociedad y la humanidad entera.
Surgieron así un movimiento y fenómeno sin precedentes.


Durante su devenir, durante la guerra y desde su interior, fuerzas cuya finalidad era detener el proceso, controlarlo, revertirlo e reintegrarlo a las corrientes europeas dado el rumbo que estaban tomando las cosas o fuerzas simplemente caóticas, acelerantes, desestabilizantes, bélicas, se hicieron manifiestas.
Sus acciones revistieron el fenómeno de algunas de sus características extremas, las que provocaron su rechazo por parte de la comunidad mundial y los condujeron a la derrota.


Una de las dominaciones más represivas y violentas nunca antes vista en Europa había llegado a su fin. Ocasionada a su vez por el descontento que las formas de la dominación tradicional habían ocasionado en el pueblo, en una Europa adonde el progreso en todos los ordenes del saber se acumulaba en una sociedad estrictamente organizada pero en cuyo interior se daban fenómenos extremos de reacción que la corrompían, creando caos en su interior.

El desdén por las leyes y los pactos sociales por parte de algunos grupos, sectas o individuos que asumiendo el rol social de acosar y torturar a las grandes mayorías, al pueblo en un sistema en que la estructuración social se lograba así, en contra de las leyes existentes en función de la problemática, apelando a poderes superiores y a la tradición.


La impunidad se institucionalizó. Era simplemente la dinámica del sistema. De espaldas a la realidad de los pueblos y de los antecedentes y causas de su realidad, los convertían en blanco de su agresividad y de su sadismo, en contra de lo acordado en las leyes, considerandolo una especie de deber social, generando desesperanza y miseria.


Cuando se concibió una doctrina social que tenia en consideración esa problemática y al quererla aplicar utilizando vías no revolucionarias, se encontraron con la dinámica social de la historia y de la cultura y de perverciones que se manifestaban en ellas, las cuales no lo hicieron posible.


En un restituir el antiguo orden social a las nuevas circunstancias, la reacción se apodera del proceso, frustrandolo. La respuesta a esa circunstancia fue la acceptación de la propuesta que significaba la negación de los valores morales y éticos de la tradición europea por unos valores diferentes, cuyo resultado sería un nuevo tipo de hombre, una nueva humanidad.


Una determinación radical, pero que en su momento consideraron como la respuesta adecuada a las circunstancias en que nuevamente se encontraban, producto de el hastío y la desesperanza.

A ello se sumaban la fuerza de la propia tradición, la derrota en la primera guerra mundial, las dificultades sociales subsecuentes a ella, la frustración por el fracaso de el proceso socialista, el caos moral, la necesidad y el deseo de devenir a la historia como si mismos y con lo propio etc. Y por último y quizás el factor mas importante; el instinto guerrero, la fuerza acumulada desde siempre en el Norte y su deseo de expansión y conquista.

Terminada la contienda, los esfuerzos se concentraron en estabilizar la paz y en la búsqueda de la resolución de los problemas de fondo. Dichos procesos han seguido los mas varados derroteros.

La crisis de los valores, naturalmente fundamentada en la marginación de las civilizaciones y la carencia de una propia, de el salvajismo, del la barbarie natural y la barbarie cultivada, formalizada desde la muerte de Dios de Nietszche, fundamental en el abismo que se había creado entre las razas, las etnias y los procesos sociales y políticos, continua tan vigente como en el primer día.

Liberados de la noción de conciencia y las responsabilidades que conlleva, siendo portadores de una noción de conciencia que los hace per se superiores a todos los demás grupos humanos, puros e inocentes, actuando dentro de un sistema jurídico que brinda inmunidad a quienes estimulando la dominación, las formaciones sociales basadas en la explotación y la violencia, la expansión de dicho orden, terrorizan, acosan, matan, siendo sus sacrificios humanos socialmente ritualizados, aceptados, estimulados, glorificados y recompenzados.
Que dicho tipo de dominación, violenta, cruda, metódica, fría, alienante, sanguinaria, desplazante, se ha institucionalizado cada vez más.

Las fuerzas tradicionales del establecimiento, triunfantes, en su esfuerzo por subsanar las rencillas internas en su sociedad, en un sistema de reacciones pragmáticamente orientado pero que no produce mas que confusión, asimila a si las prácticas sobrevivientes de el fenómeno de la entreguerra, mezclandolo con sus propias prácticas tradicionales, creando un nuevo fenómeno o más bien, expresando la condición de que las problemáticas que se expusieron en los sucesos anteriores a la guerra, no han sido superadas sino que, vivientes, han adquirido otras formas.

La implantación de dicho tipo de mentalidad entre los diferentes grupos está asociada a la noción de territorialidad, al dominio que una especie biológica ejerce sobre su hábitat o el dominio social, político que se ejerce sobre el mismo.
Que en ambos casos se ejerce un tipo de dominación violenta, irracional, de fuerza, del músculo o de las armas, ley de la selva, la que en medio de la crisis olvida o simplemente ignora, en el seno de la civilización, lo acordado y pactado en las leyes.


Pregonando la racionalidad del sistema y su validez, en su dinámica lo que se produce es un caos social, que apelando a altos poderes genera desestabilización y miseria social.

El problema de la biodiversidad, tiene sobrada actualidad y es uno de los problemas más graves que afronta hoy la humanidad.
Un gran desarrollo científico e industrial ha tenido lugar dentro de grupos raciales que se han desarrollado en ámbitos remotos, aislados en su propia creación de valores y cultura, recibiendo las influencias de los productos culturales heterogéneos e insertándolos muchas veces a la propia cultura a través de filtros de discriminación o prejuicio.


El gran desarrollo y el elevado grado de dominio y control sobre la materia no contaba con un desarrollo cultural equivalente y equilibrante, de ahí que en cierto momento no les fue posible conjugar ese progreso material y el poder que proporcionaba con su grado de desarrollo en función del resto de la humanidad,
empezando por sus vecinos más próximos, probablemente por su falta de experiencia en la relación con grupos humanos diferentes y sus productos culturales.
La experiencia que se había dado dentro del ámbito de la propia cultura durante los últimas siglos, se produjo a través de la obtenida por el contacto debido a los descubrimientos y conquistas, en los cuales aun operando dentro de el contexto de la cultura europea, tuvieron como característica especial siempre el sentido de raza y de etnia y estos elementos aportaban a la confrontación con lejanos pueblos y culturas características especiales aunque de elevada y complexa elaboración sociocultural.

Existían en el fondo una serie de elementos intransigentes, fieles a hondos sentimientos de protección de la pureza racial, sentimientos de superioridad, uso de la fuerza, de la aplicación de sus formas de dominación etc, los cuales al no estar lo suficientemente elaborados y culturalizados operaban a contrapelo dentro de las nociones aceptadas por la cultura que se pretendía crear y difundir, aportándole a la misma sus características particulares.




Europa

Todas esas características se ahondan al rompimiento en el Norte con la corrientes de la historia a cuya influencia estaba sometido y buscar otra orientación y derroteros, afectando todas las esferas de su propio concepción y su relación con los demás.

Al declararce la muerte de Dios y después establecerce que el enemigo era Israel, la identidad se centra alrededor de dichos conceptos. A ello se suma un gran progreso científico e industrial los cuales encuentran apoyo financiero en un principio e incondicional más tarde por parte del Imperio y del establecimiento mundial el cual se siente fortalecido y que ha encontrado la formula mágica para controlar el devenir de los pueblos, fenómeno impresedente y continuar con la supremacía mundial al mismo tiempo.

Había surgido una nueva concepción de el hombre, de la humanidad y de las sociedades. Una concepción de dominio y control que eliminaba todas las anteriores concepciones y elaboraciones.

En la caverna, la dominación se ejercía a base de la fuerza física bruta, de el músculo y el garrote. Al empezar a usar la agricultura, el nómada se asentó, conformo familias, clanes, tribus.

La dominación se hizo cada ves mas refinada, compleja, participativa. Cuando ya conformó ciudades, el funcionamiento y la administración de las mismas requería de organización muy compleja. El sentido de la colectividad era vital. De no existir, de no haber coherencia interna, la ciudad estado estaba condenada a desaparecer. El refinamiento de las formas de identidad y control, sustentadas por las armas, crearon Imperios.

Dichos Imperios, al expandirse y entrar en contacto con pueblos salvajes, bárbaros, desempeñaban una misión civilizadora europea y de aporte de sus logros, en la búsqueda por sacarlos de la ignorancia e integrarlos a su corriente civilizadora de acuerdo a valores humanos de minuciosa elaboración pero de frágil y peligrosa existencia.

Se descubrió y conquistó, pero la mayoría de las veces,
especialmente con el norte se operaba a base de concertación de alianzas políticomilitares usualmente con un resultado altamente eficaz y las cuales a su vez inyectaron los varios imperios de gran vitalidad y fortaleza. Pero simultáneamente amplios estamentos en dichos pueblos, los del norte y en su cultura popular mantuvieron una actitud de reserva y recelo hacia lo que consideraban influencias foráneas en sus propias culturas y pueblos.

Como consecuencia de la expansión europea,
se crearon y establecieron superestructuras sociales en todo el mundo a través de las cuales fluían, florecían y se cultivaban las ciencias, las artes con extraordinarios resultados. Se crearon intereses y se encontraron afinidades comunes a pesar de las enormes diferencias.

Históricamente, en la búsqueda de estabilidad social en un mundo salvaje, bárbaro, la disciplina social en Europa había sido ferreamente impuesta, evolucionado las estructuras sociedades desde la antigüedad a través de las características de dureza de las edades medias y de el feudalismo en la bárbara Europa, fenómeno de fortísimas características en el Norte.

En aquellas circunstancias de constante amenaza, de guerras e intrigas, la fidelidad era un elemento vital para la comunidad. La religión era un elemento de unión y coordinación social.


El sistema se consolida y las sociedades lentamente devienen y se desarrollan. Por vía militar, el cristianismo es impuesto en Europa, especialmente en el Norte. Se busca la integración cultural por encima de cualquier otra consideración. Posteriormente entraría Europa en contacto con lejanos pueblos, civilizaciones y culturas.

Enriquecida por los descubrimientos, todos los sectores y actividades se aceleran. Las sociedades se desarrollan vertiginosamente, especialmente en el norte. Esencial a todo ello la búsqueda de estabilidad. No en vano tienen que dar ejemplo al mundo, entre muchas cosas. Ante las exigencias de las circunstancias, el rigor social, la disciplina dentro del estricto sistema de clases, la monarquía, se constituye como un factor unificante y coordinante. La dinámica es la derecho divino, valido tanto para lo establecido como para lo que deviene.

El renacimiento antes y el racionalismo des pués ya habían infundido la dinámica social de nuevos elementos.
En la búsqueda por rescatar la cultura de la edad media volviendo a las raíces humanistas, se busca aliviar las rígidas y estrictas formas socio religiosas al volver a ubicar el hombre en el centro de la problemática.
Los grandes descubrimientos y el contacto con otras civilizaciones y culturas modificaron ese proceso, desacelerandolo.

La cuestión fue retomada por el racionalismo quien actualizó otra vez al hombre y a la condición humana.
El devenir de los Imperios enriqueció y fortaleció las estructuras sociales. Las cortes logran gran pompa y esplendor.

A la sombra del Imperio y de las riquezas que proporcionaba a la metrópolis europea, las costumbres se tornan laxas, se relajan.
Al mismo tiempo se crearon en las cortes amplios sectores sociales que, atrapados en la dinámica del sistema, presionando, se hacen cada vez mas exigentes y excentricos; los cortesanos se tornan refinados y crueles generando con sus actos y actitudes las condiciones de desequilibrio social que habrían de concluir en un despertar de las masas lo que concluiría en una revolución.
Aquello tenia lugar en el corazón de Europa, adonde las influencias todas congruían.

En el Norte, las condiciones climáticas, la organización social y la rigidez de sus estructuras, el gran desarrollo tecnológico, la esfera cultural y política en relación al mundo, los intereses políticos, la tradición, la concepción de la sociedad, el trabajo, la riqueza etc. tenia otras características, otras necesidades y otra orientación, otra realidad y otra dinámica.
La coherencia social y los controles se daban en el contexto de la Reforma, fenómeno también con características puramente nórdicas.

Los acontecimientos de la revolución, de el devenir de el pueblo hacia el poder aunque tildada de ser una revolución de la burguesía contra la aristocracia, marcaba la instauración de procesos populares. Y aquello sucedía en Europa.
Por las características de sus sociedades, por las circunstancias de su relación con las colonias, por estrategia política en función del Imperio, las sociedades del norte permanecieron inamovibles. Es más, entraron a reafirmarse en su concepción y conformación.

Evolucionado desde las relaciones en la familia, en el clan, en la tribu, fundamentadas en la autoridad y en la confianza, las posteriores relaciones entre los diferentes miembros componentes de la sociedad, en el ámbito cerrado y homogéneo de los pueblos del norte se caracterizaban por la apertura en la comunicación.

Enemigos acérrimos de la secretividad, de la reserva, de la confidencia, pregonaban unas prácticas en las que dichos elementos se excluían, eliminado el sentido de la intimidad, de la privacidad. Operando sobre la base ética de la tradición judeo-cristiana y en la práctica traduciendose en manifestación de el poder económico. No hay secretos, hay oro o poder económico.

Después de los grandes descubrimientos y la formación de los grandes Imperios, mientras las naciones descubridoras y conquistadoras dedicaban gran parte de sus recursos humanos y sus esfuerzos en la labor de difundir la civilización, la cultura europea, la metrópoli, estimulada y bien financiada, se dedico al desarrollo científico y tecnológico, con grandes logros.

A la larga, en el Norte, los factores culturales autóctonos, el gran desarrollo material y la intrincada serie de intereses y factores políticos habrían de determinar una ruptura definitiva con las corrientes de la cultura europea y la búsqueda de un nuevo horizonte cultural concatenado con las antiguas culturas del extremo oriente y el juego político, especialmente desde la gran expansión nórdica por el mundo, especialmente en el Oriente y en América.

Los procesos que se dieron en Europa para procurar las sociedades asimilar las lecciones de la revolución en Francia, se encontraron en el norte con un vasto Imperio en constante expansión, un gran desarrollo material, las características de su sociedad y cultura y su intrincada y ambivalente relación con las culturas del Sur.
La dominación y el control social encontraban su justificación basados en las premisas éticas de la tradición judeo-cristiana.
ero tal vez por las características humanas del grupo; raza, herencia cultural, problemáticas de la relación y la convivencia y por el modo como los resultados de las soluciones encontradas a través de milenios de intercambio y creación cultural del Sur se interpretaron en el Norte, muchas veces adquiriendo la dimensión bufa y trágica de una esclavización de los pueblos del Norte por parte de los pueblos del Sur, el resultado fue el de generar repudio, odio, resentimiento.
Pero las cosas estaban definidas. La historia tenia un sentido. Lograbas dominar o eras dominado. Como la cuestión era dominar, entonces el sistema te proporcionaba los recursos materiales y el soporte para que fueras a dominar a otra parte, generando Imperio.
Fundamentada en la razón instrumental, se inculcaba una mentalidad de dominio en una estructura militarizada, disciplinada. Otras consideraciones, religiosas, humanas, culturales etc. tenían una significación supeditada a la del dominio físico, material.
Moviendose o girando alrededor de dicho dominio pero apaleando a fuerzas inmateriales, los sistemas de dominio, centrados en la dominación física en contra de lo que por otra parte predicaban, crearon dentro del sistema una contradicción, un vacío que atrapaba, destruía o desplazaba o volvía loco, negando y destruyendo las leyes y los pactos sociales.
O era quizás su concepción dual; una doctrina de paz para el débil, una doctrina de guerra para el poderoso que estuviera en capacidad de conducirla.
Lo cierto fue que sucedió lo inevitable, se manifestó lo que estaba latente. Después de siglos de el sur haber culturalmente influido en el norte, este decide tomar otro rumbo, orientarse en un sentido diferente.
Cuando se siente lo suficientemente fuerte y armado, para ganar libertad de movimientos y acción, rompe de raíz el principal vínculo ideológico que ligaba al sur.
Posteriormente adquiriría forma, se tornaría un movimiento mundial centrado en la idea de una renovación ideológica con premisas diferentes a las de la tradición europea desde Grecia y Roma.
La gran aventura de los pueblos del norte en su deseo de devenir y modificar la humanidad era una realidad.
El movimiento de los pueblos del Norte, de Thule, perdió la guerra, pero situaciones de fondo como el concepto de valor, el de hombre, la relación con razas y etnias, con antiguos pueblos y culturas; la concepción que tenían de si mismos y su modo de relación etc. estaría en lo sucesivo marcado por las características a que los procesos mas recientes los habían conducido.

Desde el fin de la guerra y gracias a los modernos medios de comunicación los pueblos, los seres humanos han tenido la oportunidad de aproximarse y conocerse mejor y de un modo mas directo los unos a los otros.
La radio, la televisión, las artes todas han contribuido a esa vital aproximación.
Cuando la primera generación de la postguerra llega a la adolecencia, como una especie de producto de los esfuerzos por acortar las distancias entre los seres humanos, la humanidad vive el fenómeno del hippismo. Paz, amor, comunicación, libertad se convierten en una especie de estilo de vida.
El futuro es mirado con optimismo y pareciese como si muchas crisis han sido superadas o van camino a ser superadas. Fue muy intenso pero de poca duración.
Por aquellos años se considera que Europa esta completamente reconstruida y recuperada de la ultima guerra.
Después de muchos años de intensa actividad y prosperidad, la bonanza llega a un fin.
El petróleo, energía que mueve el mundo, se encarece. Las grandes economías no tienen otra posibilidad que pagar el precio que se estipula. El Islam y los países en vía de desarrollo con recursos energéticos empiezan a enriquecerce y a desarrollarce. La balanza de el poder mundial empieza también a cambiar su equilibrio.

El sida y su difusión habrían de influenciar poderosamente, tal vez con un rol decisivo, en el liberalizado estilo de vida que por aquel entonces estaba de boga especialmente en el mundo desarrollado pero con repercusiones en todas partes.

La fiesta en que se había querido convertir la vida de la posguerra, los altos estándares de vida que era posible lograr, la facilidad de relación y comunicación que se había generalizado se encuentran con la amenaza mortal de la epidemia.
Fue también el culmen de una situación de tensión de tipo racial que se venia dando y sosteniendo desde siempre, con marcadas fluctuaciones.
Las reacciones y medidas que se dan para impedir la propagación y controlar la epidemia empiezan a surtir efecto. La animada y vivaz vida nocturna de las grandes ciudades muere o se ve significativamente reducida. Surge la desconfianza y la espontaneidad desaparece paulatinamente de la cotidianidad.
Se estigmatiza a los negros, a los extranjeros, a todos los elementos foráneos dentro de los grupos humanos. Surge otro tipo de costumbres, los grupos humanos y sociales se aislan y refinan en búsqueda de diversión e inclusive de relación.
Las relaciones entre los homogéneos grupos se enfrían, la sociedad en gran medida se deserotiza.
En el afán por concientizar la humanidad acerca de el eminente peligro, se empiezan a asumir posiciones hostiles, discriminatorias, excluyentes.

A las medidas de prevención pronto se agregan otras que tienen concatenaciones con fuerzas que estaban latentes pero que pronto se potencian y que al actuar sobre los grupos empiezan a modificar la conducta, afectando el tipo de relaciones que las anteriores circunstancias habían hecho posible.
El racismo, la discriminación , la xenofobia, la exclusión, la discriminación económica etc. empiezan a hacer lo suyo paralelamente a lo que el fenómeno que la aparición del sida significó en las costumbres en las sociedades avanzadas y opulentas.

Por aquellos días empieza también a manifestarse en las grandes ciudades de Europa y del mundo, atribuyéndosele en el norte un origen japones, el fenómeno de el terrorismo nocturno.

En las ciudades por costumbre o por ley generalmente se guarda silencio después de las 10 de la noche y hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Y esto para niveles de ruido normales y habituales en las ciudades.
Las conversaciones en voz alta, la música y otras actividades acostumbran apaciguarce en función del descanso de la gran mayoría del la población en ciudades llenas de actividad.
Las actividades nocturnas están organizadas y reguladas de tal modo que no constituyen una molestia.
Pero el fenómeno que empezó a manifestarce no tenia en cuenta dichas consideraciones. Es más, las infringía abiertamente.
En medio de la noche, o en las horas que habitualmente se dedican al sueño y al reposo, repentinamente se empiezan a escuchar gritos, alaridos, ruidos molestos etc.

Al amparo de la oscuridad de la noche, de el laberinto urbano, desde posiciones anónimas alguien grita o ejecuta actos a veces altamente especializados y elaborados de terror y sabotaje.

Tal como sucedía en la ciudadela fortificada, en el castillo o la fortaleza, cuyos habitantes peor ubicados eran sometidos constantemente a el terror de el señor convertido en tirano o de sus representantes o que se decían ser sus representantes y que con sus actitudes se ganaban o pretendían ganar el favor de los señores o de aquellos con una ubicación mas cómoda en la sociedad, interponiéndose de un modo violento y así afirmando y fortaleciendo las estratificaciones y ensanchando los abismos entre las clases sociales.

Posteriores evoluciones sociales controlaron esas situaciones en mayor o menor medida, pero siempre subsistieron esas fuerzas que de modo violento y arbitrario asumían el control a veces de grandes grupos humanos sometiendolos a dominación por la fuerza, por las armas, violenta en contra de lo acordado y estipulado por las leyes pero que por costumbre apelaban a fuerzas superiores que justificaban o motivaban sus acciones.
El control o la manifestación de dichas fuerzas significaba la diferencia entre la guerra interna o la estabilidad social.

El desarrollo humanístico de las sociedades tomaba en cuenta dichos factores y la convivencia era considerada progreso social. El desarrollo material, científico, técnico, militar que se produce dentro de grupos humanos con una visión de la humanidad restringida por sus circunstancias materiales particulares ha conducido a la generación de ideologías de guerra y exterminio.

En el fondo sigue habiendo una problemática de la biodiversidad humana que no ha logrado resolver la problemática de la convivencia común de modo satisfactorio, permitiendo la creación de abismos infranqueables.
Las relaciones entre ricos y pobres, entre la cultura con su oferta magnifica y quienes tienen la oportunidad y posibilidad de disfrutarla y la gran inmensa mayoría de ella marginalizados o excluidos es otro aspecto de la problemática.
Si la superestructura social se corrompe, si la trascendencia es la locura o la embriaguez del poder y con sus recursos se adueña de la cultura, haciendo de ella un instrumento mas de su dominación, así como el dominio tecnológico, la industria, las armas, entonces el sentido total del concepto pierde sentido, se vicia y se convierte en un mecanismo de formaciones sociales en la que los extremos que se generan en dicha formación pierden relación y contacto, creando situaciones inegociables, de conflicto.
El devenir de las masas y los pueblos en tiempos recientes ha puesto esa problemática en primer plano.

La dinámica de la cultura ha planteado el problema a dichos devenires en el sentido de como han de relacionarce con la cultura.
La revolución rusa se vio en esa disyuntiva al querer resolver quien habría de suceder la dirección y el proceso revolucionario y como habrían de manejar el asunto de la cultura, en la periferia remota de Europa y su cultura, con gran ascendiente cultural islámico y chino, heterogénea en su formación humana, con su experimento social en ciernes, en búsqueda de su rumbo.
Las masas europeas, al querer y tener ellas también la necesidad de devenir, en su realidad, mas aplomadas y disciplinadas buscan hacerlo a su manera. Recurren a sus profundas identidades y utilizan recursos democráticos. Creen resuelta la situación.

Poco después, su experimento se torna otra vez en caos. Desesperados, niegan la cultura con el fin de purificarla, la historia en la que se ha conformado o más bien la relación entre los diferentes estamentos sociales y se lanzan, con sus recursos, a su experimento social y cultural.
Pero a diferencia de las revoluciones populares, de procesos populares, las de la vetusta Europa tenían la característica de ser revoluciones burguesas, de las elites, como debería corresponder a su condición de europeos y en concordancia con la dinámica de su historia.

Pero lo cierto fue que en ambos procesos y en Europa especialmente en el norte, la relación con la cultura adquiere nuevas perspectivas.
En los procesos populares buscando romper el circulo vicioso de las formaciones sociales de profunda raigambre en Europa en la relación superestructura social y cultura y sus influencias sobre el proceso popular y en Europa para romper el mismo circulo y modificarlo en su modo de operar y su dinámica.

Desde hace ya más de un cuarto de siglo las ciudades de Europa, especialmente las del norte marcadas con su barbara herencia, pero también las del resto de Europa fuertemente influenciadas por el poder del Norte pero en realidad en todo el mundo en mayor o menor medida, viven el fenómeno del terror nocturno.

La concepción de la noche como el tiempo que la racionalización de las actividades en la ciudad ha determinado como el tiempo para dormir, para reponer energías ha variado, se ha modificado. Se ha convertido en un tiempo para desarrollar actividades desestabilizadoras, de afirmación de estructuras sociales unas veces, de negación de el orden existente otras, bélicas, beligerantes, violentas sumen las ciudades en un infernal e insoportable caos.

Las sociedades del Norte, ubicadas en la zonas polares semiártica y ártica, de recios climas con largos, grises y fríos inviernos, con ciudades cuidadosamente planificadas y construidas, que ofrecen a los habitantes de las inhóspitas regiones todo el confort y el progreso que la modernidad puede ofrecer, que durante toda su historia han tenido que afrontar las adversas circunstancias pero que en el transcurso del tiempo han llegado a dominar su medio, sorprendentemente han entrado en conflicto con su propia creación.

Individuos y grupos de la mas diferente dominación han encontrado su identidad y su sentido de ser en el atormentar a quien pueden. Los edificios se han hecho invivibles, especialmente si tu situación económica no te permite vivir de la renta sino que tienes que trabajar, producir, ganarte la vida, necesitando para ello el planificar tu tiempo, alternarte en en trabajar, la vida familiar o el ocio y naturalmente el descanso.

La situación se agrava si eres no nórdico, no blanco, extranjero. Las fuerzas en mención, anónima, múltiples, recursivas, altamente efectivas y refinadas, dirigen sus acciones generalmente al grueso de la población, sometiendolos a su régimen de terror, resultado final.

El terror, el sabotaje, el acoso se han apoderado de la cotidianidad, se han hecho la norma. Revestidos con el argumento de el cumplimiento de el deber o de que son desadaptados, resentidos, traumatizados que vierten su serie de problemas transformados en violencia en contra de quien sea que se ponga a su alcance. Lo que parece lo peor, la dinámica del sistema los utiliza y justifica, proporcionadoles una especie de inmunidad o impunidad. Las superesructuras económicas y sociales los utilizan en su beneficio, afirmandose con sus actitudes y actos.
Se genera entonces nuevamente un abismo social. Quienes trabajan o tienen actividades que requieren de la ordenación del tiempo de acuerdo a sus actividades y que viven una vida en función de sus actividades y los que disponiendo de la libertad de acción por ser dueños de su tiempo.

Pero todo ello puede tener una explicación en los procesos humanos que se han dado en el Norte.
Se da una falta de congruencia entre los logros materiales y los logros sociales o culturales. Pueden soñar, planificar, financiar, construir ciudades con todos los adelantos de la ciencia y la técnica. Pero no han aprendido a habitarlas y las han convertido en una trampa mortal. Expresando poder, control, deber, voluntad, sentido de clase, revolución, antirevolución, Imperio, frustración y trauma, presión desplazante en función de ensanchar en Imperio, formación de grupos de la corte cuya misión es atormentar, torturar, dominar de un modo provocativo e ilegal.

La orientación de la sociedad a erradicar en sentido de la justicia y en su evolución ideológica interna remplazar el sentido del derecho y la justicia por la cruda plutocracia, revestido el fenómeno por el cambio ideológico con el que se juega, pero dando como resultado una serie de relaciones entre los individuos o los grupos que se traducen en la dominación violenta e ilegal, por quebrantar los convenios sociales acordados en las leyes. El derecho tiende a ser erradicado y remplazado por una administración y una serie de relaciones basado en altos poderes.

Europa ha vuelto a sus viejas andanzas. Las nostalgias de viejas glorias y el Imperio se manifiestan en las características que las relaciones entre los grupos económicos ha adquirido. La relación violenta, la trata como un elemento importado de las colonias, la perdida de respeto de la juventud hacia los mayores afirmando un sentido de clase, el maltrato, el rol que determinados elementos en la sociedad asumen en relación a el resto, asumiendo el rol de torturadores, martirizadores, de un numeroso grupo que justifican su actuación violenta en la afirmación de las estructuras sociales, en contra de la gran mayoría, llenando la cotidianeidad de violencia, dolor e incertidumbre.

Europa es poderosa, el Imperio, conformado por sus excolonias es también muy poderoso. El asendiente que tienen sobre la humanidad es determinante en la conformación de las sociedades y del tipo de vida que se vaya a vivir.
Si las avanzadas en el progreso social en Europa se frustran, se vician y caen de nuevo en poder de oscuras y desestabilizantes fuerzas, toda el progreso social que se halla logrado se frustra también, perdiendo sus logros, su progreso y volviendo a formas primitivas, barbaras de vida.

Las sociedades avanzadas, en su crisis interna, conjuntamente con su aporte en las sociedades primitivas, exportan también su crisis.
Desestabilizando, aterrorizando, el progreso material periódicamente se convierte en sinónimo de perdida de calidad de vida, en terror y en violencia.
De ahí que la problemática del terror, de los sacrificios humanos en función de las estructuras sociales de la metrópolis, de la implantación de un reino de impunidad y terror, se haya convertido en el modus operandi de el Imperio, en su expansión y dominio. Y uno de los vicios, de las lacras de las que Europa y la civilización no han podido desprenderse, sino que por el contrario, esas fuerzas se han apoderado de las sociedades y dirigen la dinámica del progreso.

Atrapadas en la dependencia tecnológica del Imperio y en los modos como en su actual crisis dicha problemática se instaura en sociedades que a través de largos procesos han encontrado soluciones de convivencia muy avanzadas pero frágiles, fundamentadas en valores cívicos, en responsabilidad social y valores semajantes en los que las doctrinas de dominación por la fuerza causan estragos en unas poblaciones ingenuas y mansas.

A la problemática de las relaciones entre poder tecnológico, industrial, militar que afectan de modo profundo la avanzada mundial y en los esfuerzos que hace por mantener su supremacía mundial a toda costa, ya sea por los métodos tradicionales o por la adopción de las nuevas doctrinas de el poder y sus efectos en las diferentes sociedades al ir acompañadas de prácticas de dominación de ideología indeterminada pero cuyo fin por encima de cualquier ideología es la dominación, la perpetuación de la relación entre la sofisticada y refinada metrópolis y el resto de la humanidad en busca de su futuro.

A la crisis de los valores se añade el de la biodiversidad humana, el racismo, la xenofobia, la intolerancia que se da entre los diferentes grupos humanos y que clama por una formula de solución efectiva.

El Idealismo se traduce en poder, su cristalización. La tradición en la que dicho argumento se basa se ha declarado obsoleta, ha muerto. El poder se impone, se justifica si quiere o si se ve en la necesidad de hacerlo. Los centros de poder solamente quieren y buscan perpetuarce. Como lo han hecho siempre. Los espacios comunes, de los cuales la ciudad es el mejor ejemplo, en los que en un reducido espacio es posible encontrar lo mejor que la civilización y la cultura tienen para ofrecer, que tanto trabajo y esfuerzo han costado, exige de sus habitantes prácticas educativas que faciliten la convivencia.

Si la combinación hábitat y actividad que hoy en dia supedita a millones se convierten en una circunstancia para que oscuras fuerzas, pregonando los mas variados motivos pero ejerciendo acciones terroristas en contra de la población, a la que se refieren como infras, seres que no merecen vivir, negando de plano el progreso que al respecto ha hecho la humanidad en su constante evolución; si las estructuras del poder establecido son utilizadas como escudo para tales acciones, en la creencia que dichas estructuras los asimilaran, mantendrán y promocionaran porque con su acción violenta han contribuido a afirmar el sistema, entonces el montaje total del sistema es una total contradicción.
Seria lo mismo o inclusive mejor preconisar como principio el uso de la fuerza, de las armas, de cualquier recurso que brinde poder de una vez, ahorrando los mecanismos reguladores de el derecho y de toda la serie de mecanismos de control que se han creado durante la historia.
Tal ves así se seria mas honesto y se pondría fin a las contradicciones.
Desde que nacemos o desde incluso antes de nacer se nos está preparando para nuestra confrontación con la naturaleza, la vida, incluyendo los demás seres humanos.
Debe de haber una secuencia lógica desde la cuna hasta la tumba, indiferentemente de el grado de talento o especialización que logremos en la vida y que nos diferenciara en su transcurso.
Lo que no es aceptable o concebible es que en determinado momento todas nuestras creencias, buena fé e intenciones pierdan su validez en función de el modo como la sociedad se organiza y estructura realizando entonces que todo lo que habíamos tenido como lo máximo existente era solamente un espejismo, un sueño enclenque.
Y que la verdad no estaba en la idea sino en la materia y su dominio, reportado poder. Lo demás; ilusiones.
Surge entonces la necesidad de una estructuración no decepcionante o no frustrante, ya de suicidas están llenas sociedades de avanzada. Y de solida base.
De no ser así seguirán los hombres y sus formaciones sociales divagando en la confusión y la locura.

Común a todos los hombres es nuestra condición humana y la capacidad de pensar. Desde allí nos enfrentamos a un cosmos lleno de peligros y riesgos. Y vamos acumulando logros que nos facilitan la existencia. Logros que en realidad son logros de la humanidad entera como universal es la ciencia pero que los hombres acostumbran compartir los unos con los otros de modos diferentes lo que ha llegado a constituirse en el fundamento de las relaciones entre los seres humanos, fundamentados en el poder real que proporcionan dichos logros.
Pero existe también la dimensión del hombre que esta “más allá” de las cuestiones puramente, materiales, físicas. Lo que no sabemos o conocemos acerca de nosotros mismos y de nuestros hermanos los otros hombres, nuestros sentimientos e infinidad de cuestiones tienen allí su ámbito.
Allí también se libran batallas cuyo resultado puede determinar el curso de la acción. Pero es el mundo real el que el hombre tiene que dominar. De el necesario balance entre esas dimensiones puede depender la supervivencia de la especie humana.

Lo cierto es que inclusive en el corazón de la civilización, Europa, se ha perdido la paz social una vez más. El delicado edificio ideológico que se sustentaba en la naturaleza humana se ha derrumbado.
Erguirlo nuevamente requeriría la superación de las barreras raciales, una articulación social congruente, que no convierta la sociedad, la colectividad, la ciudad en una trampa frustrante y mortal.

El Idealismo, vínculo Norte-Sur se tradujo en dominio objetivo, material. Posteriormente, ese tipo de Idealismo muere o mejor, es asesinado en función de el dominio material, de el Poder.
El pequeño y delicado núcleo que conforma lo que se conoce como Europa desde su devenir desde el fenómeno griego, a través de la latinidad y su expansión cultural hacia el norte y el oriente y posteriormente hacia el resto del mundo, entró en crisis, se fraccionó, perdió la unitaria identidad y le correspondió confrontar su supervivencia ante el fenómeno del devenir material e ideológico de el Norte y el Oriente y el proyecto de innovación de la humanidad.

Sobrevivió Europa y su cultura. El vencedor afirma sus principios, financia la reconstitución de los derrotados, no en vano grandes potencias y las adopta, las integra a la gran maquinación del Imperio.
Viendo peligrar su propia existencia, aisla y declara sus enemigos los procesos populares, el devenir libre, democrático, el deseo de los pueblos de organizar sus sociedades eficiente y justamente.

En su juego por sobrevivir a cualquier coste, en un juego reaccionario de alternancia ideológica entre la tradición histórica de la Europa clásica y soñadora, la romántica y las más recientes ideologías del poder y la dominación, la sociedad establecida busca su futuro. Es una problemática compleja. Pero lo cierto es que a un mal, resultado de procesos históricos viciados se ha sumado otro mal, de moderna concepción, de estrictos métodos, altamente eficaz, plenamente conciente y lúcido.

Dicha mentalidad, por encima de concepciones fútiles tipo justicia, democracia, bien etc. , fundamentada en el poder del metal y en la ingenuidad y buena fe de las gentes, producto de una educación de infras, esta en camino de hacerse con el control del sentido del desarrollo de las sociedades humanas o al menos de gran parte de ellas.
¿Como se revolverá el conflicto en el seno de las sociedades modernas, especialmente de las grandes ciudades en las que numerosas personas por infinidad de causas son sometidas a un constante régimen de terror por parte de algunos que se creen en el derecho de hacerlo así?

Actuando en nombre del orden, por afirmar la estructuración social y económica, negando la vía pacifica, la planificación, la financiación que requeriría la solución de los problemas.
Atrapados en las ciudades, en sus circunstancias, los trabajadores asalariados que tienen que cumplir un horario y planificar su tiempo y con ellos muchos grupos que se encuentran atrapados en una trampa mortal.

Las posiciones extremas están formalmente bajo control pero ejercen sus actividades sobre el grueso de la población indefensa.
Su dinámica, terror de estado, es aceptada y gozando de impunidad es protegida constituyéndose de tal modo en la dinámica de la estructuración social, en contra de toda la información que has recibido desde la cuna, la crianza, la educación formal. Todo ello carece de sentido. Verdad es el dominio real material con el respaldo de las armas y la resolución para utilizarlas en un terror preventivo o en genocidio o exterminio si las circunstancias lo exigiesen.

El síndrome del Norte, el fenómeno por el cual la parte dominante ejerce un control sobre las energías físicas de la parte que quiere dominar, constantemente acosando, maltratando, atacando con gritos o ruidos varios el sueño de quien ha destinado una porción de tiempo, cualquiera que sea pero que esta dentro de su orden de cosas, interrumpiendo su descanso, su reposición de energía, generando stress, depresión, inclusive lesiones físicas en estomago, corazón, pulmones, riñones y vías urinarias etc. y creando un mundo de desesperanza, acumulando energías que se manifiestan de manera irracional, violenta, muchas veces con fatales consecuencias.
Pero parece que así esta concebido el sistema de provocaciones. Lo que no está previsto es que sea así.

Al contrario, todos los países en los que el fenómeno se manifiesta han estipulado leyes que regulan el comportamiento de todos los que la conforman.
Que dicha leyes no se cumplan, que el sistema se vicie y niegue los derechos a quienes son las víctimas inocentes e ingenuas que se creen con derechos en un mundo que en su funcionalidad esta concebido para ser dominado por la fuerza, con las armas.
Te sometes a los altos poderes, a la dinámica del sistema, o el sistema te elimina a las buenas o a las malas.

Olvídate del mundo de las ideas, no sirven para nada. Entiende que la naturaleza, el mundo se domina a través de ejercer sobre el dominio material.

En su crisis, el corazón de la humanidad, Europa, que no existe pero quieren, necesitan que exista y el mundo de ella dependiente por simpatía se encuentran en una situación de violencia social en la que los procesos de progreso social se encuentran paralizados, tullidos por el modo como las fuerzas de la represión actúan sobre ellos.

El futuro es incierto. El Idealismo se ha convertido en una trampa. La dependencia de la metrópoli se ha convertido en la perpetuación de un sistema de relaciones ineficaz en la resolución de los problemas sociales, de la colectividad de la humanidad. Por el contrario parece haberse convertido en un enemigo de antiguas civilizaciónes y culturas, abusando de su poder logrado sobre el dominio de la materia.

Muerta la corriente tradicional del Idealismo, las nociones tradicionales de ética; erradicadas las nociones de igualdad, la democracia y semejantes, surgiendo en su lugar la noción y la práctica de la dominación violenta, concepción tal vez heredada de la mentalidad de relación y dominación asociadas a la práctica de el sometimiento por parte de un grupo a otro u otros confinándolos a un espacio, a un tiempo y a la práctica de sus métodos de ataque, acoso, desgaste y explotación habituales de la concentración.

Dicha mentalidad de concentración, herencia cultural viviente de la ultima guerra, integrada perfectamente dentro de la dinámica del Imperio, se apodera de los pueblos, de las sociedades no libres, no populares, no democráticas pero sometidas a su dependencia y la égida de un sistema de dominación cuya cúspide es indefinida, difusa, poderosa, mutante, eficaz; dueña del destino de los hombres, de los pueblos, en guerra, en lucha, resuelta, dejando pocos espacios que no sean la explotación, el sometimiento, el desplazamiento.

Atrapadas en los enormes laberintos de las ciudades, grandes masas son lentamente masacradas en nombre de el bienestar. Para afirmarlo, para generarlo.
Constantemente acosados, sin esperanza, la vida de los ingenuos ciudadanos se ha convertido en presa del Poder o de la desesperación. El campo de batalla se ha desplazado a las ciudades y a la noche.

El Imperio es más fuerte que nunca, los procesos populares han desaparecido o se han disuelto, están a la expectativa; las tensiones se han distendido proporcionando una tregua reestructurante.
¿Aplastará el Poder la humanidad entera, sus ilusiones?¿Se harán los pueblos con el control de sus destinos y el de la humanidad?
La humanidad, atrapada entre la Realidad y la Ilusión, se encuentra en una situación de crisis de interrelación y convivencia que debe superar si ha de conservar el sentido actual de civilización, inclusive sobrevivir.
Debe considerar a fondo el fenómeno de la biodiversidad, la comunicación; la justicia y la responsabilidad.

De la crisis actual, de el síndrome de la ciudad típico pero no exclusivo de Thule, no se como vamos a salir.
¿Conspira Ud.?




Fin

3.05.2007

IV. La otra revolución perdida

La revolución total, que era finalidad ultima del movimiento que el pueblo de Thule había emprendido, buscaba poner fin a todos los problemas morales, sociales y económicos que aquejaban la sociedad.
Económicos a través de el socialismo, sociales al generar dicho socialismo igualdad dentro de la propia sociedad pero supremacía sobre las demás y moral al erradicar de la Historia todo rastro de judaísmo, cuya influencia había sido determinante en la conformación y el devenir de toda la cultura europea पेरो que también generando una moral decadente, una moralina a remplazar al ser substituida e implantarse la moral del Superhombre y el Señorío de la raza superior.
Sentimientos por lo demás genuinos y de gran pureza dentro de un grupo humano que siempre mantuvo una actitud de reserva hacia lo que consideraban influencias foráneas y muy celosos de lo propio.

A pesar de los titánicos esfuerzos que semejante proyecto exigía para su realización y dada su magnitud y alcances, ello sin contar con la oposición con que seguramente se habría de confrontar टेनिया, a pesar de ello dicho proceso, dicha transformación a el pueblo comprometido de corazón con una causa que consideraban muy propia y entusiasmado hasta la fascinación.

La estrategia fundamental de orientar los esfuerzos hacia el desmantelamiento de las influencias de el judaísmo en toda su extensión, incluyendo el cristianismo, empezaron a provocar graves situaciones en la vida cotidiana y al generar conflictos entre avanzadas revolucionarias y sectores cautos, escépticos o conservadores que no tenían el conocimiento o una visión muy clara de que era todo aquello, hacia adonde se dirigía y hasta lo consideraban una empresa riesgoza.

Pero la suerte ya estaba echada. Habrían ellos de hacer su revolución a su modo, devenir con lo propio y organizar la sociedad y la humanidad bajo los conceptos y premisas de su movimiento.
¿Por qué?....Porque la vida era invivíble para la gran mayoría. La tiranía, la injusticia, la crueldad eran pautas de la normalidad y estaban justificadas.
Porque las ideologías parecían corruptas, degeneradas y justificadas, convertidas en instrumento de dominación brutal.
Porque consideraban que la humanidad estaba mal conformada y pensaba mal, con una tendencia a la degeneración racial y genética. Porque las razas puras y superiores estaban a la merced de lo que pueblos inferiores quisiesen hacer con ellos. Porque sentían la necesidad de ellos mismos pensar e imponer su dominación y crear su Reino y el de una humanidad diferente.
La hora de ser, de devenir no podía tardar mas. Era lo que querían y buscaban. Y se concentraron en la empresa y su realización.
Durante los años posteriores a la toma de el poder y al constituirse el proceso en empresa nacional, el antisemítismo y por extensión el racismo exacerbado se dispararon a alturas nunca antes alcanzadas, pero que eran actitudes siempre deseadas y practicadas por muchos y que formaban parte componente de un trasfondo cultural subyacente a todo lo de Thule y todo lo relacionado con la raza blanca.
Por otra parte, el cristianismo a través de el cual históricamente actuaban y se justificaban las formaciones sociales, con el resultado de la formación de estratos que ejercían un dominio y un control a extensos grupos humanos que conformaban las sociedades, tenia en el norte los elementos de la propia tradición.
Desde los cacicazgos de la barbarie de las tribus de los bosques, de los señoríos de el feudalismo, de las subsecuentes monarquías, de acuerdo a como era la usanza en toda Europa, con el resultado de que dicho proceso, se consideró, había degenerado dando como resultado corrupción e injusticia sin esperanza, situación que ya por otra parte, se argumentaba, había ya anteriormente dado entre otras lugar a la Revolución Francesa y a las mas recientes revoluciones populares.
Las ideas y las ideologías en el Norte se adoptaban y se amoldaban a las propias tradiciones, más por la utilidad practica que pudieran tener, por el resultado material que su utilización pudiera proporcionar, que por cualquier otra consideración.
El oro, el poder, el dominio eran lo buscado. Pero no el oro de los santos o filósofos o el poder de los buenos o el dominio de los justos sino el dominio de la naturaleza de un modo real, material.
Tales procesos dieron lugar en Europa, pero no tan solamente allí, a los despotismos y a la formación de estructuraciones sociales caracterizadas por la desigualdad y la crueldad. Pero así estaban concebidas las cosas.
El proceso que se estaba efectuando, por sus características y postulados contó rápidamente con la aceptación, el apoyo y la simpatía en sociedades de la propia esfera cultural, de Thule, indiferentemente de su organización social, así como también de culturas vecinas y allegadas como de lejanos culturas y pueblos.
Más no todo era una revolución que tuviese como finalidad las costumbres y cultura propias sino de aspiraciones a nivel mundial.
La humanidad y su organización no seria la misma una vez el nuevo proceso se difundiera y se estableciera por el mundo entero.
Por ello existía también el importantísimo aspecto militar de el movimiento para la consecución de sus fines.
Lanzado el proceso a una vertiginosa carrera armamentista se debe considerar que dicho armamentismo se daba en una de las sociedades científica e industrialmente más desarrolladas, en pleno corazón de Europa, con un nuevo proceso ideológico y político en acción en todo el mundo y cuyos efectos y consecuencias empezaban ya a hacerse sentir en todas partes.
Como una respuesta a los recientes triunfos de los procesos populares, el orden establecido, la vieja guardia, la tradición se aglutinaron alrededor de el nuevo proceso que se estaba dando desde arriba y al cual también consideraban la respuesta Europea y mundial inmediata a los recientes procesos sociales populares o del mundo subdesarrollado o salvaje.
Y por extensión expresaba también dicha aglomeración las dificultades con que dichos procesos populares habrían de tener que confrontarse en su pretensión de asumir el control de la humanidad, por el cuestionamiento que significaban para el orden, el sistema y estructuras históricamente establecido en todo el mundo. A pesar de que dichos procesos a la vez, se argumentaba, de acuerdo a las teorías, modernizaría las sociedades, inclusive en Europa.
Decididos a transformar la sociedad, la cultura y la humanidad y poniendo en ello todas sus esfuerzos, para realizar sus sueños y cumplir lo prometido era necesario el poder militar.
Fieles también a su tradición y cumpliendo lo que habían prometido en lo relacionado a las aspiraciones militares de conquista y control de el mundo, se lanzo el nuevo proceso a la carrera armamentista.
Hay que tener en cuenta que el proceso, el extraordinario fenómeno, se estaba dando en el seno de de la civilización, en Europa, en la cuna generatriz de la civilización occidental. En la avanzada, en la punta de lanza de el mundo científico, industrializado, de la técnica, de las artes y de la cultura.
Era el patrón del mundo ideológicamente renovado y fortalecido preparándose para asumir el control de los destinos de la humanidad.
Era el estatus quo, el resultado de los procesos que se habían dado en las sociedades durante siglos de historia que se aprestaba a afirmarse en si mismo. El proceso que estaba en marcha se encargaría de establecer los nuevos criterios, en constituirse en la nueva guia en una humanidad depurada y purificada.

Es importante hacer la observación de que si bien el fascismo se originó en el Sur encontrando pronta respuesta en el Norte, las características de su desarrollo difieren notablemente. Hay una diferenciación entre fascismo y nacionalsocialismo.
El movimiento en el norte, fiel a sus promesas de depuración de la sociedad, radicalizó en todas sus áreas de influencia su relación con los grupos humanos que consideraba sus enemigos. Hubo entonces migraciones masivas. Inclusive grandes representantes europeos de la ciencia, las artes, la intelectualidad se vieron en la necesidad de emigrar para salvar sus vidas.
La nueva revolución, fiel a sus principios hizo quemas masivas de material cultural que consideraba inútil, nocivo. El proceso habría de ceñirse a sus principios y doctrinas. Parte importantísima en el proceso fue la importancia que se concedió a la noción de el Estado como instrumento a través de el cual se efectuarían los cambios y modificaciones que deseaban introducir o erradicar y de la creación de de la sociedad que querían conformar.
También como un control a la corrupción degenerada y destructiva, a la ingobernabilidad que se hacia parte componente de el circulo vicioso de lo existente en la que casi siempre grupos extremistas se apoderaban de las naciones, creando grupos al margen de la ley que apelando a altos poderes se justificaban en los métodos utilizados para el terror, la dominación y el control.

En pocas palabras, una noción de Estado con autoridad y recursos para controlar todas las actividades de los ciudadanos, que creo policía política y censura y que trabajando sobre las propias tradiciones culturales, ejercía un completo control de todas y cada una de las actividades en todo el Reino.
Un sistema de control, una policía política, que estaría en todas partes y que se encargaría de que se cumpliesen las ordenes y velaría por el éxito del proceso en que se encontraban involucrados.
En lo referente al judaísmo, a la cuestión judía y para modificar y revolucionar el sistema de la cultura, de la economía, por purificación racial y demás, se llego a la conclusión de que el fin de todos los problemas y discusiones, la solución final habría de ser, simple y llanamente, el exterminio.
Se agudizaron el acoso, las persecuciones, el desplazamiento y el exilio, las expropiaciones, la violencia hacia los grupos considerados ajenos al proceso y sin lugar en los planes de una nueva humanidad. Se confiscaron los bienes y propiedades.
Se crearon fabricas y centros de producción para la guerra con los enemigos políticos esclavizados y confinados en campos de concentración y posteriormente de exterminio. Se anexaron los vecinos en busca de la integración de los pueblos de la misma cultura.
Y se lanzaron a la guerra con la convicción de que serian considerados unos liberadores y serían bienvenidos en los países que invadiesen o adonde quiera que interviniesen.
Se guerreaba en dos frentes: contra el establecimiento Europeo y la cultura que deseaban modificar y la guerra de expansión.
La constitución de alianzas y pactos con poderosas e influyentes naciones de larga tradición histórica y poderosas culturas les confería una gran solidez y confianza . Estaban firmemente convencidos de que lo que hacían era lo que la humanidad necesitaba para regenerarse y renovarse.
A los planteamientos de exterminio de la raza negra, se limitaron en un principio a Europa y no importo en un principio establecer alianzas militares sin tener en cuenta dicho factor, teniendo como finalidad la expansión y conquista.
En ese plano se utilizarían inmediatamente como recurso militar, mientras tanto esos grupos raciales serian utilizados en la guerra de expansión y en la búsqueda de el control militar a través de la guerra. El resto de el plan ya se desarrollaría en el tiempo.
La carrera armamentista efectuada sobre las ventajas científicas y tecnológicas había proveido al movimiento con un poderosísimo y disciplinado ejercito. A ello se sumaba el entusiasmo y el interés por lo que estaban haciendo.
Además el movimiento se había organizado y estructurado de tal modo que ejercía un gran control acerca de los intereses de la causa y el desarrollo de los procesos a todos los niveles.
Sentían que habían vuelto a sus autenticas raíces, a lo que siempre habían sentido como una motivación y una necesidad.
Se entregaron por completo a la causa y en el transcurso de unos pocos años habían logrado transformar casi que completamente su visión y posición acerca de importantísimos temas y de acuerdo a los principios y doctrinas de su movimiento.
Al precipitarse las acciones bélicas, dada la ventaja obtenida durante la intensa carrera armamentista, obtuvieron resonados triunfos destruyendo las endebles resistencias con que se encontraban a su paso.
Temibles y eficaces guerreros, inclusive las demás potencias Europeas conocieron el poder de su ejercito. En un lapso de relativo poco tiempo habían llegado a controlar grandes extensiones en Europa oriental y occidental.
El mundo entero, que había contemplado absorto el proceso y que necesariamente de un modo u otro se hallaba involucrado en el mismo, ya por los temas que se tenían en consideración, ya por las implicaciones políticas o militares, contemplo en un muy corto lapso de tiempo el devenir de el nuevo poder instituyéndose como gran potencia mundial y de los avances en todo el mundo de la nueva ideología.
El antiguo orden social, en casi todo el mundo, apoyaba o simpatizaba con el proceso ya que veía en el una defensa contra el devenir de las masas populares hacia el poder, pero ofreciendo a la vez una solución a los problemas sociales a la par de una nueva concepción del hombre y de la sociedad.
Fieles a su muy típica tradición de critica de valores y doctrinas foráneas, especialmente las del Sur a cuya influencia estaban sometidos por las circunstancias y que se reflejaban en repudio, indiferencia o utilitarismo de y a la falta de una respuesta propia, habían desarrollado en el tiempo posiciones como la de la "mística de los ojos azules" o una profunda xenofobia y semejantes que ponían de manifiesto sentimientos de la eventual incomprensión de su propia valía y nobleza, a lo que se añadía la carencia de una expresión formal intelectual de dichos sentimientos y creencias, que no fuese mas que a través por ejemplo la fuerza o la barbarie.
A ello se sumaba también que sobre la base de las propias tradiciones, el efecto de las ideologías foráneas, especialmente mediterráneas, tenían el efecto social de crear formaciones rígidas y tiránicas.
A el devenir de el pensamiento social, de teorías y doctrinas, se sumo el devenir de el pensamiento y de ideologías autóctonas muchas veces con un fuerte componente biológico, racial.
Ante el hecho de que la sociedad se encontraba nuevamente tiranizada a pesar de un proceso desde el fin de la Gran Guerra muy enfocado en la problemática social y en los esfuerzos por resolver los problemas y modernizarla, esta se encontraba otra vez en poder de oscuras fuerzas que operando dentro de ella no daban por resultado mas que dolor e injusticia.
Esta vez un proceso apelando a su pureza racial, a su inocencia histórica y aprovechando la avanzada teórica que les proporcionaba lo que era también parte de su pensamiento, el pensamiento social moderno, decidieron transformar la sociedad.
Pero esta vez también eliminar todo lo que consideraron desde su enfoque los males de la sociedad y de la humanidad.
En rebeldía contra la tradición europea, su pretensión era modificar la propia sociedad para posteriormente asumir el control y entrar a dirigir los destinos de la humanidad.
En la evidente crisis de los valores, que era tema central en el fenómeno y en el las estrategias de substitución de los mismos, se utilizarían las practicas de las doctrinas a substituir, para desde adentro hacer las substituciones del caso. Algunos ejemplos podrían ser: Adonde era Israel, el Edén, el Cielo seria el Reino o el Poder, las imágenes de Moisés, Mahoma, Cristo serian remplazadas por las del líder del proceso.
Otras tácticas serían la de el apropiamiento de los espacios y de los que en el hubiera, dominar, desalojar, desplazar. Utilización sin consideraciones de la fuerza y el poder.
Las tácticas serian las mismas que las de la opresión que combatían, cambiarían los autores y el sentido.
Todo se justificaría por el bien del proceso y la implantación del Señorío.

Fin del sentimiento de culpa y de responsabilidades que no fueran otras que con el proceso mismo. Era una guerra por la dominación del mundo. Disciplina, rigor militar, entrega incondicional a los ideales de la causa por el bien de el Reino y su pueblo.
Todas ellas consignas cumplidas con la rigurosidad que les era característica y con el entusiasmo por la nueva empresa.
Pero también se debe considerar que desde el principio del proceso y a lo largo de todo el, contó el mismo con una fuerte oposición interna. No en vano habían formado parte de la cultura Europea durante muchísimos siglos llegando inclusive a constituir en una de las naciones mas cultas. También de esas fuerzas surgió la sobrerreacción que llevaría el proceso a formas más extremas.
Se opto entonces por pervertir, corromper, matar el proceso por dentro, proceso ya de suyo en profundo conflicto con el sistema de valores establecido, llevando las doctrinas y las consignas a las formas mas aberrantes, propias del crimen y la locura.
Pero era también parte de una táctica que le brindaba una dualidad que podría ser útil a la larga o que se camuflaba en los valores europeos tradicionales en medio de el caos de lo que estaba sucediendo.
Esta característica se observo de manera marcada durante la guerra. En los países ocupados, en el trato con la población civil, en los campos de concentración y en todas partes se sumaban a los a la dureza militar conque eran conducidas las campañas, excesos y desmanes que ocasionaron que la comunidad mundial los calificara de actos criminales y demás concepciones tradicionales de la cultura, medidas que provocaron una reacción de repudio y rechazo en el mundo, de que fueran retiradas las simpatías y abandonados a su suerte con su proyecto.
Cuando la expansión había llegado a un máximo en en Viejo Mundo, se le declara la guerra a América que hasta entonces había permanecido al margen del conflicto. Pero los procesos que se habían dado en América dieron como resultado una respuesta en concordancia con los valores de la tradición occidental al terrible conflicto, lo que habría de tener una incidencia decisiva en la resolución del mismo.
El mundo se preparo entonces para afrontar la nueva situación y en vista de el rumbo que habían tomado las cosas. Paradógicamente similar a lo que se había dado en el proceso político en Europa en los primeros años desde el fin de la Gran Guerra, los antiguos ordenes y las revoluciones populares se unieron.
Esta vez la alianza era de países, de procesos políticos en naciones enteras y no en el seno de determinadas sociedades, esta ves la unión de intereses, la causa, tenia nivel internacional. Y poco a poco se empezó a invertir el resultado de la guerra.
En el Sur, la influencia de las características de la alianza en que se encontraban y el resultado histórico de sus propios procesos culturales y políticos, la herencia cultural así como el rol que desempeñaba en el mundo desde hacia siglos, además de el curso que habían tomado la guerra y las cosas, determinaron que una unión de fuerzas que contaba con mucha influencia de sus emigrantes en el mundo y que la representaban, derrocara el proceso y buscara nuevos rumbos.
En el Norte, el circulo se fue cerrando y al costo de muchas vidas y destrucción material, un movimiento autóctono, sui geneis, cuya finalidad era constituirse en la guia de la humanidad, purificarla y renovarla, de instituir un nuevo orden social, de transformar la mentalidad y en fin, modificar la humanidad de un modo definitivo, fue derrotado y destruido.
En el Oriente, en la remota esfera de su cultura, lo terrible de las características de la guerra allí, ocasiono que fueran empleados métodos severísimos para ponerle fin.
Pero fue un fenómeno en la humanidad de tal complexidad que bien hubiera
podido concluir de otro modo.

3.05.2007

12.12.2006

III. Un otro Reino


El desarrollo de los eventos políticos posteriores a la Gran Guerra habían llegado a la conformación de una enorme formación monolítica que conjugaba en sí fuerzas que políticamente estaban llamadas a combatirse.
Lograda la conjuración de una revolución popular armada tal como había sucedido en Rusia, la sociedad entra entonces a restañar las heridas dejadas por la perdida de la guerra y a reconstruir el país.

La derrota había sido total y dolorosa en la mayor de todas las guerras habidas hasta ese momento y que implico a todos; la Gran Guerra, la guerra mundial.
A la perdida de ella se sumaban las sanciones ejemplarizantes impuestas a nación por los vencedores y las cuales se constituían en una pesada carga para una población exhausta en un país en la ruina.

La población, condenada a trabajar en la reconstrucción del país, pasaba por enormes penurias materiales; hambre, frío, duros trabajos etc.
Los servicios públicos, salud, educación etc. eran muy deficientes o inexistentes, las condiciones de vida, pésimas.

Para sobrevivir bajo aquellas adversas circunstancias de la post guerra, muchos, muchas veces, se vieron en la necesidad de vender sus mas preciadas pertenencias por cualquier precio o a trocarlas por alimentos y artículos de primera necesidad en un mercado negro altamente especulativo.
Fue así como obras de arte, antigüedades y gran variedad de objetos de lujo y ornamento fueron cambiados por raciones de alimentos, vestimenta etc. con los cuales tan solo lograban a duras penas sobrevivir.
Incluso armas y hasta condecoraciones de la guerra y de otras tantas guerras en las que habían participado en el transcurso de los años y que habían llevado a conformar la nación en lo que hoy era, que tanto heroísmo y sacrificio habían costado, corrieron igual suerte. Obras y objetos de arte por productos lácteos, medallas por jamones.

Pero por encima de ello y en el fondo, la mayor herida estaba en el orgullo, en una nación orgullosa de si misma, de sus logros y de su tradición militar.
En ella, las juventudes eran educadas para ser buenos soldados antes que nada.
La avatares de su historia y las frecuentes y cruentas guerras habían por ello transformado la cultura y el país en una maquinaria de producción de monstruos para la guerra.

Siendo la guerra una circunstancia de la que era difícil escapar, pues cada generación acostumbraba de participar por lo menos en una, el oficio de soldado y la tradición militar era mejor que fuese aprendido lo mejor posible. En las tradiciones bélicas del país, podía esa preparación ser en cualquier momento cuestión de vida o muerte.

Individuos normalmente bien desarrollados y nutridos, producto de los fértiles y sanos hábitats de el Norte, fuertes y seguros de si mismos, se preparaban minuciosamente en las artes militares, poniendo en el aprendizaje de su extensa tradición militar, con todos sus trucos y artimañas un énfasis especial.

Desde siempre, por idiosincrasia y sentido de superioridad, habían buscando la supremacía sobre sus países vecinos. Soñaban inclusive, algún día, con lograr la dominación mundial.

No eran ni habían sido un poder colonialista, carecían por ello de contacto y relación directa con los países y pueblos lejanos, la información les llegaba por referencia. Eran mas bien una especie de retaguardia de las naciones, especialmente las de Thule, que sí lo eran.

Muy supeditados al ámbito de su tradición y cultura, con extensos grupos o núcleos de población muy reticentes a las influencias foráneas a la vez que celosos de las propias tradiciones y valores y que también se consideraban invadidos y avasallados, cultivaban en el fondo lo suyo. Modificando las influencias a su modo, interpretándolas, acomodándolas a su modo de ser, pero de todos modos a la espera, alguna vez, de liberarse completamente, dedar su contribución al mundo de un modo no dependiente sino autentico, de su propia y genuina oportunidad de manifestarse.

En el proceso social instaurado y en la recuperación del país de las ruinas se trabajaba con criterios y premisas socialistas, muy a la tónica de la situación política internacional preponderante de aquellos días y en la necesidad de incorporar a la sociedad que estaban reconstruyendo elementos de la organización social socialista en un esfuerzo por modernizarla.
Después de todo, era el pueblo quien había hecho su aporte y logrado su pacifico triunfo en una sociedad en la que las doctrinas colectivistas, anti individualistas, las izquierdas, el socialismo, el comunismo y lo que se le pareciese o semejara y representara desarrollo social colectivo, tradicional y culturalmente no tenían posibilidad, no tenían futuro.

A pesar de el enorme descontento y amargura por las sanciones económicas, pues se veían no solamente en la necesidad de reconstruir el propio país sino además en la obligación pagar por los daños que la guerra había causado a sus rivales vendedores, con gran trabajo, esfuerzo y con el tiempo empezaron a lograr su cometido y no tardo la vida cotidiana en volver a los causes normales anteriores a la guerra.

Empezó con el tiempo la situación a mejorar al por ejemplo integrarse nuevamente a la vida colectiva los servicios públicos y la atención a la población y a estabilizarse a niveles aceptables para la gran nación que habían logrado, en la historia, llegar a ser.

Se reconstruyó el país, se habilitaron los servicios públicos, sereconstruyeron los sistemas de salud publica y educación, se pagaron las deudas pero lo que no pudieron nunca superar fue la dinámica y la mentalidad bélica que el ritmo de su historia les había impuesto.

Se sabían fuertes, inteligentes y se conocían en la guerra. Y en el fondo, como siempre y ahora mas, heridos, seguían buscando la posibilidad de ser ellos, en la próxima, que consideraban inevitable, que ya buscarían y lucharían, los vencedores. Ese era un sentimiento generalizado, popular.

A pesar de haber conjurado una posible revolución o una
guerra civil y de haber cambiado la forma de estado de monarquía a república; a pesar de el giro a la izquierda y de encontrarse en un proceso popular, socialista, ideológicamente pacifista. Era simplemente el peso de la historia, estaba en su modo de ser.

En la nueva situación política, con la izquierda apaciguada y en estrecho dialogo y colaboración con las derechas monárquicas y con las burguesías, en una tradición fuertemente clasista y disciplinada, se llamaba a todos a la reconstrucción conjunta de el país y en la búsqueda de un destino común, a la eliminación de los abismos sociales.

La necesidad de la reconstrucción y restablecimiento de la normalidad ocupaban el esfuerzo colectivo así como también la búsqueda de estabilidad.

Pero en Europa, vetusta, resabiada, parsimoniosa, los conceptos sociales que conducían el proceso eran difíciles de llevar a la practica; en el tire y afloja de el juego político, con el peso y la dinámica de su historia.
No es fácil cambiar una mentalidad de la noche a la mañana por muy fuertes que sean los argumentos en sociedades fundamentalmente profundamente conservadoras, muy cuidadosas de el siguiente paso a seguir, aferradas al pasado.
Cosas como las antiquísimas practicas sociales, su situación internacional en relación a lo europeo y a lo germánico, a lo de Thule, la enorme disponibilidad de recursos materiales e intelectuales, la necesidad que el sistema tenia de el Imperio y de su protección y conservación como formula de supervivencia económica y de expansión y demás aspectos de la realidad europea no habrían de ser fácilmente conjurados o negociados.

Mientras tanto en el Sur, Italia había iniciado a su vez un movimiento que tenia por fin salvar la sociedad y el estatus de una sangrienta revolución comunista pero también de la agobiante influencia que el Norte ejercía en la sociedad a través de la Industria, la Academia, la Media, la Masonería etc.

En el Norte, tras volver la vida mas o menos a la normalidad cotidiana y a la estabilidad después de los largos años de el duro y disciplinado trabajo de la reconstrucción, no tardaron en empezar a manifestarse en el seno de la fatigada sociedad las antiguas taras de las que nunca fue capaz, ni ella ni Europa, de deshacerse.
A pesar de el compromiso político logrado entre las fracciones después de la guerra, a pesar de lo sutil de la estrategia de conjuración de la revolución popular armada y de una eventual guerra civil, en el furor revolucionario que sacudía la humanidad por aquel entonces. Todo inútil.
Fue inevitable. Eran el modo y la tónica de el como la sociedad se había conformado y funcionado siempre. Parecía o no se aceptaba el que podría ser de otro modo. El peso de los nuevos argumentos no tenia ningún efecto. No eran atendidos o entendidos. Era la fuerza de el pasado, la dinámica de su historia.

Entonces, como surgidas de nuevo desde el fondo de las tinieblas, entraron nuevamente en escena las fuerzas de la reacción, tan características en Europa desde la antigüedad, desde la Edad Oscura, desde el Medioevo. Nunca del todo superadas, tan cultivadas incluso en muchas de sus sociedades, tan marcantes en el Norte.

Los grupos de presión empezaron a hacer lo suyo, las formas antiguas y nunca superadas mas que teóricamente empezaron a manifestarse de nuevo después del paréntesis de la guerra, exigiendo, acosando, aterrorizando la población con las formas violentas y brutales típicas de la nunca superada tradicional barbarie.

En nombre de el estatus, de el Poder, de la necesidad de expansión, de El Imperio, de la educación entre otras, entraron en acción el terror, el sabotaje, el maltrato, la explotación.
Todo ello en función de una historia que no podía o no quería ofrecer otras variantes.
Así fue siempre, así tenia que seguir siendo.
A los planteamientos ideológicos, a las tesis, a los planes y programas, a las formulas de solución a los problemas sociales de las masas, a todo ello se anteponía inmisericorde y cruel, La Realidad.


No se podía perder lo que tanto había costado en lograrse. En cambio, lo que la nueva formación monolítica tendría que hacer era aprender y asimilar las antiguas formulas y doctrinas y como si nada en realidad hubiese sucedido.
Al grueso de la población, a la mayoría a los habitantes, a el pueblo en la práctica no le significo nada su condescendencia y su estrategia.
Simplemente no había hecho otra cosa que ponerse en la tónica de asimilar mansa y pasivamente las doctrinas y enseñanzas de la tradición y sumarse otra vez a la dinámica de la historia en la que Europa y ellos siempre habían desempeñado papel protagónico preponderante, muy especialmente después de los Grandes Descubrimientos y la entrada en relación de Europa con el vasto mundo y sus pueblos.
Así había sido siempre, así tendría que seguir siendo.

Algo así como si nada hubiese sucedido, como si el cambio de régimen, la instauración de un proceso socialista simplemente no hubiesen acontecido.
Lo que había sucedido era que la gran masa había sido asimilada a La Realidad, la cual se negaba a dar treguas sino que al contrario, tenia ante si una descomunal labor de educación y adoctrinamiento.

Se había logrado reconstruir el país y se suponía que habrían prosperidad, estabilidad y bienestar. Pero aquello no habría de durar demasiado.
El deseo de organizar el pueblo en una sociedad mas igualitaria parecía no tener posibilidades. Parecía como si fuese un pueblo llamado a otro destino o simplemente no fuese prácticamente posible lograrlo.


Fuerzas en la sociedad que yacían latentes desde el final de la guerra no tardaron en entrar nuevamente en acción. Todo ello a pesar de los convenios y pactos y de el manifiesto reiterado deseo de trabajar conjuntamente y con patriotismo y en paz en el proceso de construir un modelo sociedad mas eficaz y funcional, manifestándose entonces a través de una reacción opresiva que habría de llevar el proceso social en marcha a el sistema de relaciones anterior a la guerra y que consideraban superado.

Al precipitarse la reacción, barbara, germana, nórdica, en sus acciones producía el efecto de que reducía la gran mayoría de la población, la más expuesta y vulnerable, en una acción envolvente especialmente en las ciudades y en los centros urbanos, a una existencia misera, de dolor y cansancio, por lo brutal de los métodos.

Al hacerse rutinaria y cotidiana la acción de los grupos, empieza a derrumbarse con ello el sueño popular y socialista de una sociedad mas igualitaria.

La reacción, actuando bajo la protección de los gruesos muros y la noche, de las veloces o blindadas maquinas, de las armas o bien amparándose y abusando de la buena fe y la paciencia de las víctimas que los soportaban y padecían porque así lo dictaban las buenas maneras, la disciplina social, porque así lo decían y ordenaban la cultura y la tradición, logra pronto su cometido desestabilizador.

La cotidianidad de la vida de la sociedad retorna a formas anteriores a la guerra que los había unido ante el enemigo común, formas cuyo origen se perdían en la noche de la historia y de los tiempos.

La usurpaste mentalidad opresora, torturante, martirizante, desplazante se apodera nuevamente de la población en las ciudades, en sus viviendas, en los lugares de trabajo, en la cotidianidad de la vida publica, en todas partes.
Las formas de relación social sobrevivientes desde el feudalismo, surgen de nuevo, con gran intensidad de acuerdo también con un modelo muy frecuente en el Norte pero no desconocido en todo el resto de Europa y el oriente y en todo el mundo. Las ciudades y sus poblaciones estaban sitiadas por dentro o mejor dicho ocupadas; sus moradores estaban concentrados.

Argumentando diferentes intereses e ideologías o simplemente aterrorizando sin ningún argumento, fenómeno también muy frecuente, grupos de presión, oscuras fuerzas políticas hostiles y belicosas, ordenes, sectas etc. se habían apoderado nuevamente de las ciudades y sus habitantes.

Sobre las heridas de la derrota militar y el malestar causado por ello y por las posteriores sanciones, la gran mayoría de la población, el pueblo, sufría en silencio. Tal vez a la espera de que el opresor se compadeciera o entendiera alguna vez las problematicas y los argumentos de las mayorías y de las necesidades de organización y estructuración de la vida en comunidad.

El acoso constante, los ataques a la población durante las horas de sueño y descanso, manteniéndola cansada, extenuada, al borde del colapso, se hacen cada vez mas rutinarios hasta hacerse parte integrante de la cotidianidad, de ser aceptadas e inclusive representar símbolo de estatus, de manifestación de autoridad, de poder, de convertirse en costumbre.

Los sabotajes a la propiedad colectiva, de uso público, se intensifican y se hacen rutinarios, procurando sembrar descontento y odio entre la población.
Se les condenaba por medio de esas acciones a vivir unas condiciones de vida miserables, como parias, condenados a sufrir por y para siempre, a soportar en silencio, sin descanso ni reposo, sin progreso, constantemente, en un circulo vicioso sin fin, esperanza ni escapatoria posible. Porque las fuerzas de la dominación así lo entendían y era su obligación social y en ello estaba y en ello ponían su honor; en exhibir su crueldad e intransigencia, en controlar todos los aspectos de la vida de las miseras masas, su comportamiento, su vestimenta, sus modales y etiqueta, sus palabras, movimientos, acciones. En negar y destruir sus logros, conquistas sociales y derechos.
Y muchas veces todo ello en nombre de Dios y la religión, de la razón, de la nobleza, de el estatus, de el oro, de la riqueza y demás semejantes tenidos y entendidos como El Bien, generando con ello desesperanza y odio.

El pueblo, derrotado, sancionado, sufría en silencio. En su posible idealismo y fe en el hombre esperaba que la dominación se mostraría alguna vez comprensiva y condescendiente con su problemática y su causa.
Era también un pueblo disciplinado, habían vivido y superado muchos procesos, había sufrido mucho, se había curtido en muchas guerras.

Pero el sistema era intransigente a ultranza, inclusive letal. El sistema y sus doctrinas tenían que sobrevivir. Y no daba el brazo a torcer. Aceptabas o morías.

La Dominación, de ser llevada a formas extremas, respondía con cualquier método. Y todo ello estaba justificado, perfectamente justificado.
En este escenario aparecen a la vida política un movimiento y un partido que querían ir mas allá que cualquier otro y modificar las cosas de un modo definitivo y total, de de una vez por todas. Pretendía romper el circulo vicioso en lo que entendían se habían convertido la civilización y la cultura, convirtiéndose de paso en uno de los fenómenos mas profundos e intrigantes de la historia moderna y en realidad de la Historia.

Dirigido por un pintor austriaco veterano de la guerra el cual estando en prisión por causas políticas había escrito un libro que habría de marcar el destino, el nuevo rumbo y definir la estrategia a seguir por su pueblo durante los próximos años.
Se llamaba Adolfo Hitler y en su obra Mi lucha y central en ella, identifica a Israel como el enemigo de fondo de su país, de Europa, de la civilización, de la vida y de la humanidad.

La acogida de la obra fue extraordinaria. Parecía como si hubiese llegado al nervio y al corazón de su pueblo.
Fuerzas y sentimientos autóctonos y auténticos que durante toda la historia habían yacido latentes, que nunca se habían expresado de forma manifiesta habían adquirido por fin forma, fueron despertadas y puestas en alerta y a la expectativa.

El distanciamiento de el norte en relación al sur estaba ideológicamente influenciado por restos de doctrinas de la antigüedad y de el oriente.
Ello, en relación a las influencias en el norte de lo latino, de lo griego y en menor medida de lo judío debido a su aceptación entre los nórdicos por el ascendiente y autoridad que este ultimo había adquirido en relación a occidente y que caracterizaban al Norte desde siempre, era llevado a la practica a través de formas burdas, barbaras, brutales o de desprecio e indiferencia en las relaciones con el sur, dificultando o alterando el contacto y la comunicación o de todas maneras a través de ellas se manifestaban y reflejaban. A esto había que añadir los sentimientos en relación a lo racial.

Encontraron entonces en los planteamientos de A. Hitler un reflejo de algo que yacía en su fondo y que sentían; que ponía de manifiesto, sentimientos auténticos y sinceros, algo así siempre habían esperado y deseado y con los que se identificaban plenamente.

Además, por su radicalismo y fuerza, encontraron pronto lugar preferente en el contexto de las estrategias a seguir y que los conduciría otra vez, a cualquier precio, a la cima, a el lugar que sentían les correspondía en el contexto mundial de las naciones.

Al extenderse su ideología y sus doctrinas a través de las descontentas y desilusionadas masas y al ir convirtiéndose y ganando fuerza como movimiento y al irse incorporando especialistas y personalidades del mundo de las finanzas y de la cultura, se profundizo también en el alcance que habría de tener.
Se trazaron metas inmediatas, se llamo a la acción.
Vieron en los planteamientos de Hitler, en su profundidad y alcance, mas que una estrategia pasajera que los conduciría nuevamente a ubicarse entre las naciones poderosas, la tan largamente esperada oportunidad de liberarse de toda la dependencia a la que históricamente se habían visto supeditados e irrumpir en la historia con lo propio y autóctono, que expresaba a la vez sus sentimientos y su modo de entender las cosas y de paso los podría llevar a asumir la conducción de la humanidad en busca de un futuro mejor.

Toda esta serie de planteamientos y proposiciones fue adquiriendo forma de ideología, de doctrina política y adquirió forma concreta al conformarse como partido y empezar a actuar en la vida política del país.
Al insertarse dentro de partidos y organizaciones obreras, infundiéndolas de las nuevas doctrinas y transformándolas y fundiéndolas en un partido con gran apoyo de base, que velaría por los intereses de el pueblo al plantear sacarlo de la tradicional espiral de violencia reaccionaria que conduciría otra vez a que el, el pueblo, fuera masacrado y la principal víctima en la próxima inevitable guerra, procuraría esta vez en que sería el pueblo el que controlaría la situación y su proceso.
Se enfrentaban también a la necesidad de detener la violencia reaccionaria que de nuevo se apoderaba de el país y de el proceso social. Se sentían traicionados y estaban hartos de ello y de el conocido rumbo que estaban tomando otra vez las cosas.

Por el alcance de los propósitos, por lo difícil de su ejecución y para reforzar sus planteamientos y atender las necesidades de el movimiento en los altos planos en la enorme labor que se avecinaba, se recurrió a la sociedad de Thule, una orden oculta secreta, cual se encargaría de proporcionar la guia y la asistencia espiritual durante el proceso además de velar, vigilar y supervisar por el desmantelamiento ideológico y cultural en el proceso de el cambio total de mentalidad que planeaban efectuar.

Sobre el establecido concepto que sobre territorialidad y su dominio había conducido el proceso histórico, la evolución y aplicación practica de las doctrinas y las ideas y por haber adquirido este las formas que después de la Edad Media había adquirido, especialmente en el Norte y el Este de Europa adonde formas sociales muy anticuadas y retrogradas eran frecuentes y en lo que lo primordial de el sentido de propiedad y control era el sentido tradicional de el dominio, de características barbaras, absolutistas, individualistas y cuyas formas habían llegado y se habían adaptado a la modernidad, se elaboró el nuevo sentido que habría de tener el sentido de el Señorío.
Se considero el sentido existente como obsoleto y decadente, corrupto y pervertido y en la necesidad de ser remplazado, substituido.


Los nuevos conceptos que bajo la guianza de los pueblos superiores, ubicados mas allá de la sensiblería y de la alienación, asumirían el control de el sentido y el rumbo que debería seguir la humanidad purificada y renovada.
La nueva moral de los señores, ubicada mas allá de el bien y del mal, de los valores tradicionales clásicos, brindaba y proporcionaba un marco de libertad absoluta de acción, libre de cargos de conciencia y responsabilidades semejantes.
Seria el bien lo que sirviera a los intereses de la causa, de el movimiento, de su difusión e implantación.

El sentido de la moral y del valor en los que se habían conformado Europa ellos incluidos aunque desde la margen, había llegado a un fin; también el de propiedad, dominio y señorío.
También desde el fondo del movimiento, el partido se encargaría de hacer ejecutar los planes fundamentales y que tenían fascinados al pueblo: erradicación de todo rastro de lo judío, inclusive su eliminación física, erradicación de la raza negra y de los gitanos; de Europa en un principio y de la faz de la tierra y de la historia más adelante.
Se propusieron y elaboraron planes de exterminio a los que padeciesen enfermedades de origen genético, a los que nacieran con algún defecto.También los homosexuales y los enfermos mentales. Se practicaría la eutanasia a los enfermos terminales.

El fin sería la implantación en la tierra de la hegemonía de los pueblos puros de Europa, con la raza blanca a la cabeza.
En el afán por velar por la pureza racial, se prohibieron las relaciones interraciales e inclusive los matrimonios.

La magnitud y el alcance del fenómeno eran totales. Era también un llamado a la lucha por la renovación de la cultura y a la guerra para difundirlas por el mundo.
Si de una vez por todas se querían vengar a la vez que ocupar el puesto que les correspondía, ya habían encontrado y definido el enemigo.
Restaba prepararse para llevar todo ello a la realidad.

Ya habían encontrado por donde empezar; declarar la cultura occidental y su civilización como condenada al fracaso, en un rumbo y en un sentido sin futuro y en la necesidad de renovación eminente, de fijarse y buscar nuevas metas.
En la necesidad y en la tarea de desmantelar esa cultura reemplazándola por la nueva concebida con otras premisas y en un plano mas general, purificar la humanidad racial y genéticamente, eliminando lo peor, condenando con ello gran parte de ella a muerte.
Así lo quería y así lo entendió el pueblo, de un modo total, con una fascinación, un éxtasis que aun intriga.
Lo cierto fue que la aceptación de las doctrinas y tesis del movimiento fue masiva y que el pueblo se dio de lleno a la tarea de concretizarla.

Significaba un rompimiento con la historia, con el concepto de civilización, con el resto de la humanidad.
La conformación de una realidad que habría de ser el patrón del futuro. Una nueva Era había surgido. Restaba tan solo llevarla a la práctica.

Parece como si las tesis y los planteamientos hubiera sido lo que desde siempre esperaban y buscaban o se asemejaban mucho.
O simplemente fue la dinámica de la historia, el modo como habría de ser la próxima guerra.
De todos modos la respuesta del pueblo en todos los estratos fue general.
Y como corrían tiempos difíciles, como estaban incómodos con el resultado de la guerra mundial, como estaban hartos de la cultura, de el modo como estaban concebidas las cosas, de el rumbo que estaba tomando la humanidad y su conformación y como desde siempre habían deseado ser y expresarse y tener lo propio para desde el plano universal insertarse de modo definitivo en la humanidad y en la historia, se entregaron completamente a la tarea que a que esta vez se les llamaba, en la cual con muchos de los elementos encontraban identificación total. Y de paso mejorar la humanidad, purificarla de lo inferior y deficiente, de lo enfermo y degenerado.

No hubo de tardar demasiado hasta que la gran mayoría de el pueblo captara el mensaje y las consignas políticas. Y más que eso, el llamado que hacia a los altos planos de el hombre, a los planos de la metafísica, de las ideas, a las profundidades del ser humano. Era un llamado a una revolución total.
No tardaron demasiado en asumir el poder.


Se presentaron a elecciones y en un proceso democrático, que ilustra también un aspecto importante de el fenómeno, las ganaron. Aunque, esencialmente, el movimiento no fuera democrático, había utilizando recursos y formas democráticas, procurando desde el control del estado empezar a buscar lo que querían.

Una vez el partido en el poder, se efectúa una profundizaron y radicalizaron del movimiento el cual de modo frenético en un principio y fanático después empieza a poner en práctica sus doctrinas. Se dieron a la tarea de crear una nueva mentalidad pero para ello habría antes que desmontar, destruir la existente, la actuante y vigente.
Se habría también de volver al rescate de lo autóctono, a los productos culturales propios. Y a la depuración de las influencias extranjeras perniciosas y nocivas.

Como era un movimiento que venia desde la base y redundaba en beneficio de la mayoría, buscaba generar camaradería, confianza, solidaridad a través de revitalizar y trabajar intensamente los elementos más fuertes de su identidad ya de por si vastante fuerte, recurriendo a ello p. ej. a el folclore y a través de fiestas populares, festivales y demás actividades y demostraciones de las tradiciones, el arte y la cultura populares. Además de mítines, manifestaciones, paradas militares, desfiles etc.
Como un recurso inmediato, moderno, sutil, profundo, la utilización masiva, intensiva de los medios de comunicación y persuasión especialmente de la radio y la cinematografía a través de programas especialmente elaborados por aquellos que mejor conocían la potencialidad de los recursos de la media y de la propaganda, surtió el efecto esperado.

A través de la radio especialmente, se efectuaron intensivos programas de difusión y adoctrinamiento y se impartieron toda clase de instrucciones.
Siendo el fenómeno de la radio un fenómeno nuevo y desconocido a la humanidad, a las masas, su cuidadosa y estudiada utilización tuvo un efecto contundente, rotundo, nunca antes visto en la psicología y el mundo de la comunicación de masas. Se trataba de remplazar la mentalidad, el modo de concebir las cosas, por la ideología del movimiento y del partido. Estaba en gesta el nuevo modelo de hombre, de país, de cultura y tenía pretensiones de dominio a nivel mundial.Y se dieron a ello con todas las fuerzas. La energía acumulada desde siempre fue liberada en función de la causa.

Eapoyo que logro llegar a obtener fue masivo, prácticamente general máxime cuando se empezó a deslumbrar el alcance real que podría llegar a tener, la magnitud de lo que estaban empezando a crear y en lo cual ya estaban inmiscuidosLa educación, a la cual se le presto gran consideración, pues de ella dependía el futuro del movimiento, se haría de acuerdo a sus conceptos y doctrinas; especial atención en ello se prestó a la niñez y a la juventud. El concepto de civilización había llegado a un fin.También el concepto del hombre.

Entre otras cosas, el movimiento buscaba proteger y desarrollar los logros sociales de el pueblo. Siendo una nación desarrollada, industrializada, altamente culta y de gran peso a nivel mundial tenia que velar también por su posición y sus logros.
Ubicada en el corazón de Europa era también parte de el imperio de Thule y tenia intereses en varios imperios. Formaba parte importante de El Imperio en todo el mundo.
Buscaban entonces resolver la disyuntiva combinando el desarrollo social socialista con el mantenimiento de la posición y el rol a la que su propio desarrollo histórico les había conducido.

Si bien una vez concluida la guerra y en la dinámica de la revolución popular habían substituido el régimen monárquico por el republicano, con la participación de la izquierda, no significaba que se habían hecho comunistas por ello.

Pero ¿como manejar las fuerzas de la izquierda y transformar la sociedad socialistamente y seguir a la vez formando parte de el Imperio, de la aristocracia y de la crema mundial que en calidad de europeos formaba parte de su idiosincrasia y educación?
A ello se sumaba negativamente el concepto que tenían ya auténtico ya estratégico acerca de otras razas que no fuera la blanca y de los países no desarrollados que no pasaban de ser los salvajes.

Ello sin contar con el reforzamiento que a dicha mentalidad habían inculcado el pensamiento de F. Nietzsche y el concepto de el superhombre, que significó de cierto modo una especie de paso adelante o ubicación en otro plano superior la mentalidad europea en relación con el resto de la humanidad.
Eran también a la vez europeos y su destino era ser superhombres.
El devenir de el fascismo y su adopción fue la formula de solución.

La situación consistía en atender los intereses y los logros del pueblo a través de un proceso socialista pero a la vez velar por su estatus de nación rica, desarrollada, culta en el contexto mundial.
Era un especie de proceso paralelo y simultaneo de socialización-aburgezación de la sociedad.

Eran socialistas en el sentido de el desarrollo que debía tener la sociedad, eran burgueses en el sentido de que siendo quien eran y viniendo de donde venían, representaban en el contexto mundial la cúspide de la humanidad y no podían ser menos. Muy europeo, en un contexto de cosas en el que el fuerte devenir de la humanidad en otras regiones del planeta, especialmente América y mas recientemente el Este de Europa ponían en juego la histórica supremacía Europea en el mundo.

Buscando cumplir las promesas y reafirmarse en las tradiciones guerreras y en su espíritu de conquista, se había iniciado una intensa carrera armamentista cuyo fin era restituir el poderío militar y una vez logrado lanzarse a la conquista de la supremacía mundial.

La carrera armamentista se constituyo en uno de los motores mas importantes de la economía y contó con la participación entusiasmada de el capital tanto domestico como mundial que veía también en ello una reafirmación de su poderío y una inversión en su protección y seguridad.
El pueblo habría de cambiar su enfoque hacia todas las cosas de un modo fundamental, desde otra concepción, desde otros criterios. Se efectuaría un desmonte cultural, los valores se transformarían en el valor que el movimiento había asignado.
El Reino, el caudillo, oro y riqueza, placer, dominación, sentido del deber, intransigencia y crueldad con los disidentes, con los opositores. Guerra a muerte a los enemigos, fidelidad con la causa, con el partido, con el pueblo.

Era una versión de socialismo desde arriba, desde la riqueza y el poder.
Encajado dentro del fascismo, encontraron su enemigo en otros socialismos y en el comunismo, por considerar que dichos procesos, en aquellos hombres y países se constituían en el mayor peligro para la civilización y para la humanidad.

Que organizados y armados, podrían llegar a usurpar la hegemonía de las sociedades desarrolladas, especialmente las europeas pero también el Japón, amenazando con ello su tradicional rol civilizador, directriz y su supremacía.
Estaban además las pretensiones de dominación mundial.
La alianza con el poderoso polo en el extremo Oriente reafirmaba dichas pretensiones, tanto en lo concerniente a controlar Eurasia como a América.


A Europa, al mundo civilizado y desarrollado, al estatus quo a nivel mundial había que salvarlo de el peligro que significaba que el proletariado mundial, los monstruos salvajes, se hicieran dueños del planeta y del destino de la humanidad.
Fue la conformación de una especie de comunismo de los poderosos, de una internacional del poder, de la riqueza, de el estatus.

¿El enemigo? El infrahombre, sus ideologías y organizaciones.
Para afirmarse en el poder, se aliaron con los otros poderosos de todo el planeta, en una comunidad de intereses comunes y en guerra contra lo que consideraban el devenir organizado y armado de los estadios inferiores de la organización social y de la evolución.
Al avanzar el nuevo proceso, el movimiento se hace cada vez mas poderoso, asumiendo el régimen la dirección de todas las actividades. Se intensifica la carrera armamentista. Se intensifican los pactos y se profundiza en las alianzas especialmente con Roma y por extensión con la latinidad y con Japón, ejerciendo fuerte influencia en Eurasia, toda Asia y América.
Ante las enormes pretensiones económicas y militares, el proceso entra en una espiral vertiginosa e indetenible.


La reafirmacón de el poder y del establecimiento adquiere proporciones mundiales. El devenir de las masas mundiales y su organización y pretensiones se considera como el peligro que debe ser puesto bajo control.
Los planteamientos de la revolución mundial popular pretendían cambiar el curso de la historia de acuerdo a su concepto y doctrinas.
El estatus quo mundial, el resultado de largos procesos históricos en lo social, lo militar, lo científico habían sido cuestionados en función de de una organización social que pregonaba, incluiría la totalidad de la humanidad.

Y el estatus no se dejaba cuestionar tan fácilmente.
Respondió a la defensiva; adoptó el socialismo, lo hizo suyo, su causa y empezó a concebir la transformación mundial y la modernización de la sociedad mundial como una revolución desde arriba, desde el poder y desde la dinámica de la historia.

Fue la respuesta de la riqueza y el poder, de el establecimiento y el estatus quo ante los planteamientos de la revolución mundial popular, el devenir de las masas y los pueblos.

Las tesis y doctrinas que habían guiado el devenir histórico habían sido cuestionadas, declaradas obsoletas y muertas y definitivamente rechazadas.

La humanidad tenia que ser revolucionada; el futuro habría de tener otras características y el nuevo movimiento en Europa se encargaría de que ello fuese así.
Y con la formula de el socialismo desde arriba, de los poderosos, se lanzaron a la reorganización de su propia sociedad así como tambien buscar el posicionamiento de controlar los procesos de desarrollo social a nivel mundial.
Estaba ello también de acuerdo a la dinámica de la historia y de expansión de el tradicional poderío militar, aunque esta vez con otras premisas.

Con el devenir de pueblos e ideologías, las revoluciones populares y el socialismo a nivel mundial se había puesto en jaque la tradicional hegemonía mundial de Europa, la que siempre desempeño un rol guía protagonista.
Y la de el Japón también, por su deseo de devenir potencia mundial de primer orden, con sus pretensiones en su área de influencia cultural y para lo cual se había largamente preparado y por el auge, la fuerza y la importancia que había adquirido en el nuevo alineamiento, con fuertes aliados en Europa y con un fuerte ascendiente cultural en el fenómeno en que se encontraban de modificación de la cultura europea.

El cambio de sentido que significaba ese proceso de revoluciones y socialismos, significaban a su vez el fin de el Imperio y de cambio de el sentido de la historia. Ello no podía aceptarlo fácilmente el estatus quo.

No lo podían aceptar tan fácilmente y se lanzaron al contraataque. Adoptaron las formulas socialistas, se alinearon, armaron y se prepararon para la guerra que volvería a poner las cosas en el lugar que les correspondía, sin amenazas sociales, bajo su dominio y control.
Pero esta vez sería diferente, se iban a modificar y cambiar conceptos fundamentales, cambiar la mentalidad de la humanidad; purificarla racial y genéticamente y entonces buscar el futuro.
Toda esa serie de planteamientos y sucesos, además de los logros que se iban efectuando ya que más que palabras eran procesos políticos y sociales, precipitaron a Europa y a la humanidad entera en una serie de eventos y procesos que aumentaban la tensión mundial y hacían imprevisible el rumbo que habrían de tomar las cosas y su desenlace.

América por su parte se hallaba en crisis. Después de haber devenido potencia mundial después de la Gran Guerra, se encontraba en medio de una gran depresión económica, con gran cantidad de desempleados y en profunda crisis.

España, adonde el proceso que se vivió después de la Gran Guerra y de las revoluciones violentas y pacificas que la sucedieron y que reflejaba el poder de el devenir de las masas y la toma del poder y control por parte de ellas, había dado como resultado un cambio de régimen de monárquico a republicano, todo ello en proceso democrático.

Sentían también que así normalizaban la situación ya que anteriormente el régimen republicano democráticamente elegido había sido derrocado.

E
n todo el mundo la reacción del establecimiento, esta vez inyectado de nuevas ideas y doctrinas, renovado y dispuesto esta vez a transformar la humanidad de un modo radical y lanzado al ataque había generado un estado extraordinario de tensión y expectativa.

En medio de la crisis en que se encontraban los conceptos y los valores, ante el cuestionamiento y replanteamiento de cuestiones fundamentales tales como el Bien, el Mal, el de democracia había perdido su tradicional y hondo significado.
Ahora era cuestión de poder, de dominio sobre la naturaleza en un nuevo proceso que había cuestionado el rumbo de la historia y el destino de la humanidad.
Pero fue en España donde se precipitaron las cosas. Los españoles, acorralados entre su proceso popular y las presiones de el proceso que estaba teniendo lugar en gran parte de Europa y en el mundo y como un reflejo de ello y de las cosas que estaban sucediendo, terminaron por irse a una sangrienta guerra civil.
Pero España muy posiblemente no hubiera sobrevivido como nación de haber seguido las cosas su ritmo normal. El fuerte poder militar al que tenia que haberse enfrentado y las enconadas ambiciones que despertaba eran enemigos a los que difícilmente hubiera podido superar. La guerra civil y la posterior militarización que la ubicaron en la neutralidad militar evitaron mayores catástrofes.

Por otra parte, la tradición europea no podía o no quería que sus normas y costumbres fueran modificadas en su relación tradicional con el mundo, máxime encontrándose como se encontraba en un proceso de profundos cambios internos y de la remodelación de esas relaciones que se proponían llevar a la práctica.

Pero en medio de todo el furor revolucionario, de la creación de una nueva cultura, de combatir a los enemigos y de la carrera armamentista y todo el tejemaneje de la política, de la alianzas y simpatizantes etc. se da por dentro de el movimiento, ya radical de por si, por su ideología, propuestas y planes, un fenómeno de sobrereacción, otra vez, semejante a la que ya habia frustrado el proceso socialista de la postguerra de la Gran Guerra, que habia ocasionado que desde el hastío el pueblo de Thule se enbarcara en la aventura de las caracteristicas que tenia su proceso.

Se tenía entonces un autentico movimiento de renovación ideológico, cultural y demás y dentro de el una sobrereacción, como una especie de búsqueda de asesinar esa naciente nueva forma de carácter que se estaba generando, una búsqueda de saturación y de exceso, de llevar las cosas al absurdo, a lo grotesco, a lo delirante, a el máximo extremo posible.
Pero no con un sentido de detenerlo sino también con un sentido de afirmación de el proceso, provocando y generando con ello algunas de las características que tuvo durante su devenir en contraste con lo que era lo aceptado y acordado en los contextos de la cultura y de la civilización europeas y mundial.

Esa ambibalencia estubo presente durante toda la duración del fenomeno y adquirió formas extremas durante la guerra.

O quizás era tan solo que la barbarie reprimida encontraba ahora su libre expresión, su oportunidad y escenario para manifestarse.

A el radicalismo, energía y entusiasmo que los fieles seguidores del movimiento expresaban y sentían, se sumaron una serie de participantes en el proceso cuyo fondo ideológico no estaba del todo definido pero de actitudes y acciones más radicales y violentas todavía.

Una horda brutal y feróz, desestabilizaste y bélica, de trasfondo dudoso pero de acciones definidas.
Solamente contribuyeron a acelerar la espiral de violencia y a acrecentar su virulencia.

Cuando toda Europa estaba inmiscuida en el proceso, cuando se habían constituido ejes, alianzas y pactos a nivel mundial, entendió la humanidad entera que se hallaba ante un fenómeno sin precedentes, el poder contra la debilidad, los ricos contra los pobres, lo hecho contra lo subdesarrollado,lo primitivo y contra el devenir de las masas infrahumanas que se habían constituido en el peligro para la humanidad.

Un conflicto entre las nuevas premisas y conceptos y el proceso que había marcado el sentido de la civilización y de la cultura. Un conflicto inegociable y cuya única salida habría de ser, con toda la humanidad inmiscuida, otra vez la guerra.

12.12.2006



7.10.2006

II. Lo real y lo hecho

II

Durante la Gran Guerra, se puso de manifiesto el modo como en la practica, especialmente militar, funcionaban las enormes diferencias en el modo como estaba estructurada la sociedad europea.

La guerra de trincheras, las armas químicas, etc. resultaron en cruentas matanzas entre la soldadesca. Generalmente los trabajadores, los campesinos, los pobres. Pero era también así el modo como estaba concebido que deberían ser las cosas.

El resultado de largos procesos de organización y estructuración de la sociedad, el sentido adquirido acerca de el deber, la disciplina social, responsabilidad y consecuencia con el lugar en la sociedad, etc. Cada uno en su lugar y en su deber. Simplemente era así el sentido de la guerra.

Durante el transcurso de la Gran Guerra se da una revolución mayor, en Rusia, en las puertas mismas de Europa.

Las doctrinas de la sociedad de masas, pensadas y concebidas para la problemática de el mundo moderno, industrializado, hacinado, exigente, brutal, empezaban a llevarse a la práctica.

Anteriormente en Méjico, en la lejana América y ahora Rusia, a las puertas de Europa, en su patio trasero.
Ante el triunfo de las revoluciones, el furor revolucionario recorre todo el continente.
Las presiones exigiendo rápida y efectivamente organizar las sociedades de un modo funcional y satisfactorio, reformándolas y modernizándolas de acuerdo a las nuevas teorías políticas y su concepción de la sociedad y demás se hacen manifiestas por todas partes.

La revolución, tan temida en la vetusta y veterana Europa, cuna de la civilización occidental,con formaciones sociales y estructuras de poder antiquísimas y de altísima elaboración y refinamiento, símbolo de estabilidad económica y social, se antojaba inaceptable, imposible.

Tenían que evitar que el resultado de tan largos procesos y de los cuales se sentían tan orgullosos desapareciera de la noche a la mañana.

Pero ¿ cómo hacerlo? porque sucedía también que con la revolución, el sentido de la guerra se había substancialmente modificado.

De ser la guerra utilizada como el motor de el progreso y de ser motivación científica, técnica, económica, por estados o por superestructuras científico-económico-sociales con toda su estructuración, había pasado a ser la guerra entre el pueblo, la inmensa mayoría y los estratos altos de la misma, sus estructuras mas sofisticadas, los propietarios, los tradicionales amos, los dirigentes.

Se exigía igualdad, democracia, solución a los enormes problemas de los pueblos.

Por la vía militar o por la vía política, las masas estaban en búsqueda de el control de las sociedades. Económica y políticamente.

En la dinámica revolucionaria y transformista de la post guerra, en el transcurso de unos pocos años el mapa político de Europa se había completamente transformado.

Varias monarquías, institución que tradicionalmente significaba estabilidad, orden y seguridad, habían sido substituidas por otras formas de estado, lo que sumió en el horror y en la angustia a amplios sectores de la población en varios países europeos y en especial las altas clases, ricas, que veían su modelo como el modelo de formación social y política no solo valido y legitimo para Europa, sino para el mundo entero y ampliamente utilizado durante el expansionamos imperial y durante el colonialismo.

En las organizaciones sociales se generó con el tiempo una situación en la que controles sociales, religiones, administración de la justicia, altamente elaborados, dejaron de cumplir su función o su cometido ideal; se viciaron, se corrompieron o degeneraron, habiendo sido apropiados, utilizados y manipulados por algunos grupos, organizaciones o sectas, que transformaron las sociedades en una especie de maquinación generadora de riqueza y poder pero también de desconfianza y resentimiento.

A través de el uso de el terror con su amplísima gama de manifestaciones, se ejercía entonces el control social y la dominación.
Especial énfasis se hacia sobre la energía vital, su control y manipulación. Además de las exigencias y condiciones laborales, horarios etc. pactadas y libremente aceptadas, grupos de presión, en acciones terroristas pero socialmente aceptadas por los estamentos mejor ubicados y en control de su situación, ejercían su influencia sobre el descanso y la reposición de energías, la alimentación, el ocio o el tiempo libre, utilizándose las diferentes ubicaciones y ocasiones, especialmente la noche, para ejercer una constante guerra de desgaste sobre la fuerza laboral, manteniéndola extenuada, dolorida, oprimida etc. y sin respetar los logros que a lo largo de el tiempo se habían logrado conseguir en el desarrollo social en su beneficio, utilizando para ello frecuentemente oscuros argumentos de origen religioso y que en la realidad manifestándose violentamente se traducían en infelicidad y la creación de condiciones infrahumanas de vida para muchos.
Los abusos por parte de diferentes grupos, algunos protegidos y hasta mantenidos por las diferentes sociedades creo a la larga un estado de cosas en el que los desmanes y la impunidad se convirtieron de cierto modo en el modo como habrían de funcionar las sociedades, su devenir y las características inequívocas de la dominación.
Alrededor de la riqueza y de quienes la poseían y controlaban se formaban algunos grupos cuyo rol era justificarla ante los demás y quienes asumían el rol de protegerla a toda costa y con todo argumento.
Legitimo tal vez pero frecuentemente con las características que se propiciaban fácilmente a excesos y abusos y demás practicas que condujeron a que el sentido de el altruismo, de la justicia y de los altos destinos y misión se perdiera o desfigurara para constituirse en una maquinación con fines mas mundanos y exclusivos, modificándose o perdiéndose así elementos tradicionalmente considerados como importantes. El compromiso, la legalidad, la fidelidad, la paz.

En medio de el fervor revolucionario que amenazaba con cambiar el tradicional orden político y social, Europa se horroriza.

Entre otras cosas porque no se sabia que habría de ser de su futuro, de su tradicional rol de modelo y ejemplo, de adalid de la justicia, de ser modelo de sociedades, patrón del mundo, principal centro de poder y de equilibrio.
Ella, tradicionalmente dueña del
Europa
mundo, adonde se había pensado en grande, transformado
la naturaleza, protagonista, escenario y primer plano de todos los mas grandes procesos, políticos, sociales, tecnológicos y hecho grandes logros en todos los planos, ahora veía amenazada su posición de cabeza de los imperios, de luz del mundo.
Poseedora de grandes riquezas, colonias y con intereses económicos en todas partes, sustentadores de su estilo de vida, vivía a la vez graves conflictos internos. Y en su propio seno, sus pueblos buscaban ahora para ella profundas transformaciones, tal vez la revolución.
Que habría de ser de ella si las grandes masas del Este, de América y de todo el mundo asumieran el control total de sus procesos, se hicieran independientes, autónomas, soberanas? ¿Se tornarían sus enemigos, la vencerían y conquistarían, invirtiendo los roles? ¿ La despojarían de sus bienes y pertenencias, le arrebatarían sus riquezas sumiéndola en la miseria, perdería su ventaja científica y tecnológica con sus logros en la revolución? ¿La destruirían?
Se da entonces que las fuerzas de la izquierda, cuya función tradicionalmente estaba concebida para representar la parte de la sociedad mas débil, con mayores problemas, en una estrategia política, muy a la europea, asumen una posición y una estrategia por medio de la cual, al transformarse en nacionalismos, asume posiciones que las aproximan a sus contrincantes y entran mas bien en la búsqueda de conjurar la eventual revolución que modificaría el tradicional rol europeo en el mundo.
Transforman sus estrategias y argumentando no perder de vista sus objetivos políticos, entran a trabajar más de cerca con el orden establecido el cual los asimila y pone a su servicio.
Se creaba así una formación monolítica que cumplía varias funciones. Conjuraba las revoluciones, cambio súbito que modificaría el orden tradicional y la exponían, a ella, centro y modelo del mundo, a los efectos impredecibles de el devenir de las masas a nivel mundial.

Los diferentes pueblos, luchando por su autonomía económica y política a la luz de las nuevas doctrinas, amenazaban con dar termino al régimen colonialista, a el imperio mundial, ese enorme montaje económico, científico, político, militar que en el transcurso de los siglos, con tantos esfuerzos se habían logrado construir, que era su base de sustentación económica, financiando así sus actividades científicas, artísticas, culturales etc. permitiendo en eterno circulo mantener su influencia y control, su estatus como primara potencia generadora de cultura y civilización.
En la nueva situación, con las izquierdas haciéndole el juego a las derechas y aliadas con ellas y con la tendencia y tradición europea por la reacción, por presionar, produce como resultado una gran ola de reacción en la que ahora todos estaban implicados.
A la tradicional predilección por la reacción de los grupos de presión de las derechas a la se sumaba ahora la de las izquierdas haciéndose un lugar en el monolito social.
La estrategia de las izquierdas de hacerse nacionalistas produce también,como consecuencia por ej. en Italia, un retorno otra vez a las raíces culturales, buscando también un saneamiento de la cultura que durante largo tiempo había estado expuesta a fortísimas influencias extranjeras. Es decir un reposicionamiento sobre si mismos y todos sus valores.
En el Norte, cuyos países habían sido protagonistas de la Gran Guerra, la situación de post guerra se vivía intensamente.
En Alemania, derrotada y fuertemente sancionada se vivía también un nuevo orden, una nueva forma de organización de el estado y había como siempre gran actividad intelectual y política.
En Thule, las difíciles condiciones a causa de la perdida de la guerra y la destrucción y caos que trajo consigo propició el devenir de un fenómeno de características únicas y que habría de tener largas, muy largas consecuencias.
Las izquierdas alemanas habían evitado que el cambio desde la monarquía fuera lo menos traumático posible, en un pueblo que procuraba reponer se de los impactos de la derrota de la guerra mundial. Se encontraban en una posición muy difícil a causa de la derrota. Pero se sentían y sabían poderosos y que ya resurgirían de su derrota.
A las izquierdas tornarse nacionalistas y entrar todo el conjunto de la sociedad en una gran ola se reacción de características monolíticas, se entra también en el rescate de las identidades nacionales y a reafirmarce cada cual en sus bases culturales y sus procesos históricos.
En el Norte, además de la profundización y difusión de las teorías filosóficas y políticas de la sociedad de masas, que por otra parte, en gran proporción y profundidad era uno de sus productos intelectuales, estaban también en boga, además de los estudios orientales, las corrientes de los últimos logros de su propio pensamiento.
Algunas de esas corrientes eran el pensamiento de F. Nietzsche, en el que se acentuaban lo autóctono y lo puro, libre de las tradicionales influencias y que se difundía en medio de la actualidad y la bonanza de que también gozaba el darvinismo.
Los estudios de Darwin acentuaron la tendencia de anteponer la ciencia a la religión, poniéndose muy en boga en sociedades profundamente racistas, fisicalistas, instrumentalistas, con escaso interés por la especulación y con poca tendencia a lo que no fueran resultados palpables.
Castillos, oro, esclavos, poder, placer, dominación.
Inclinados al uso y al aprovechamiento de las ventajas físicas e instrumentales y de cualquier ventaja, simplemente materialistas u orientados casi que perversamente al dominio de la materia, sin ninguna otra consideración.
Irreductiblemente pragmáticos, encontraban en los postulados de Darwin una justificación y una confirmación a los sentimientos de superioridad física e intelectual, al considerarse a si mismos el tope de la evolución y por sus resultados obtenidos en el dominio y control de la naturaleza y el medio ambiente.
Las conclusiones de el Conde de Gobineau contaban con una amplia aceptación en el Norte por parte de la raza blanca ( la de rubios de ojos azules y no tanto los alpinos, los mediterráneos, los celtas, los eslavos y demás denominaciones) al ser la directa beneficiaria de las tesis del noble francés.
Los conclusiones de Weber en el campo de la ética, habían liberado la consecución y la tenencia de riqueza de cualquier tipo de responsabilidad.
La consecución de riqueza y bienestar se había convertido en un fin, el el fin. En una mentalidad en la que lo único que tenia sentido era la consecución y acumulación de riqueza, asociado ello con la idea de salvación. Si te quieres salvar, irte al cielo, consigue dinero. Si no, al infierno. Posiblemente en una tradición e influencia calvinista.
Es decir, lo importante y verdadero es acumular riqueza, siendo equiparado el concepto al de la salvación, ello concebido dentro de la tradición de los pueblos de Thule e incorporado en la Reforma y asimilado a ella. No se marcaban mayores distancias entre la realidad y la ética.
Se afirmaba y acentuaba algo muy de la tradición de Thule, una tendencia a el utilitarismo, a usar todas las doctrinas con búsqueda de fines determinados, ya fueren materiales o en forma de ascendencia, control o poder.
El imperio y su mentalidad colonialista, mecanisita, científica,tecnológica, positivista, pocas consideraciones habría de tener con las culturas con las que habría de entrar en contacto.
Predominaba la mentalidad de dominación, de Imperio y no había lugar a otras consideraciones que no fueran las relacionadas con explotación y dominio.
Las traducciones recientes que de clásicos chinos había hecho R. Wilhelm habían activado los profundos y antiquísimos lazos culturales existentes entre el extremo oriente y Thule, despertando gran interés en su estudio.
En esos años de la post guerra se intensifican los procesos de industrialización en América, la cual emprende el camino a convertirse en potencia mundial.
En España, mientras tanto, como reflejo de la actividad política durante la post guerra, se dio como resultado que también allí se instituyera un régimen republicano por un proceso democrátco.

7.10.2006

5.07.2006

La conspiración de los caracoles

Eventual lector:
La siguiente serie de cartas constituyen una serie alrededor de un tema de actualidad candente en Thule.
En continuidad con las cartas anteriores, continuamos con un reúmen histórico, para así procurar entender o al menos conocer diferentes aspectos que considero juegan un rol importante en nuestra realidad de hoy.

Lope Gaelt.


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5.07.2006

I


Sin lugar a dudas, nuestra era está fuertemente marcada por las múltiples influencias que desde todos los ámbitos Thule ejerce sobre la humanidad entera.

Caracoles

A pesar de que hasta no hace mucho tiempo, la gran mayoría de lo que hoy son los habitantes de el Thule actual no eran otra cosa que los pueblos bárbaros (1) de Europa.


Surgidos de las profundidades de los bosques europeos y de la taiga, sin experiencia alguna de civilización o de vida colectiva, sino por el contrario, nómadas o ariscos habitantes en las inaccesibles profundidades de los bosques de el norte, protegidos y aislados de los demás pueblos por grandes ríos y mares además de por los largos y gélidos inviernos.

Numerosos grupos de tribus, muchas de ellas dedicadas a la guerra y al saqueo, fueron lentamente asimilados por las culturas mediterráneas greca y latina a través de el intenso esfuerzo de buscar civilizar y unificar Europa utilizando para ello como recurso el cristianismo después de la caída de Roma a causa de las invasiones barbaras y de el traslado de la capital del Imperio a Constantinopla, en la frontera entre la naciente Europa y las reticentes Asia y la Eurasia del norte.

Hoy en día esos pueblos de Thule, constituyen la avanzada en muchos sentidos especialmente científica, tecnológica, industrial y socialmente.Han logrado, a velocidad prodigiosa, pasar de la barbarie a representar hoy el sentido de lo civilizado y con ello a conducir el destino de los pueblos. Se han constituido también en el máximo poderío militar, a ser árbitros y jueces, a ser la máxima expresión de la humanidad.
De su inteligencia y dinamismo nadie duda. Los resultados son evidentes y sorprendentes. Pero ello no necesariamente significa que en tan prodigioso y vertiginoso proceso hayan logrado eliminar la barbarie sino que más bien, celosamente protegida y cultivada, han logrado incorporarla casi que de un modo natural a su modo de ser y ha sido y es importante parte componente de su mentalidad.
Europa

La truculencia, el uso frecuente e innecesario de la fuerza bruta, de la viceralidad asumida como el modo de pensar, además de ser el componente de barbarie una defensa de sus propias creencias e intereses, ha llegado a constituirse en su modo de ser y relacionarse.

Dentro de los componentes habituales de la mentalidad cotidiana y con tendencia a ser incorporados de forma permanente en la cultura, pero sobreviviendo de todos modos en varias formas de subcultura, los lastres de una barbarie nunca superada se manifiestan frecuentemente.



Y ello dentro de un grupo que tan marcada importancia e influencia tienen hoy para toda la humanidad.

No es irresponsabilidad ni falta de visión, ni inmadurez ni falta de experiencia histórica de civilización.Es simplemente el modo como conciben que deben ser las cosas.Todo ello de un modo muy natural. O tal vez sea producto de una conciencia, que simplemente sea ese su entendimiento e interpretación de las cosas, su estrategia.La disciplina, el espíritu del sacrificio, la modestia en otras civilizaciones, culturas y eras es cosa muerta, de el pasado.
El devenir de la Nueva Civilización tendría entonces otras características. Y las pautas de el devenir de la civilización no serían en ningún caso marcadas por el devenir de los pueblos inferiores.
En el antiguo asentamiento familiar, en el patriarca del clan, en el cacique de la tribu, la autoridad era naturalmente aceptada en un sistema de relaciones de autoridad relativamente sencillo.
Con el Señor Feudal, el Rey , el Soberano, adquiere formas altamente elaboradas de justificación. Maquiavelo refina las formas civiles. Con Nietzsche muere Dios, frecuente origen de las autoridades, cesan las justificaciones, se interrumpen para amplios grupos las influencias largamente indeseadas. Adquiere forma algo que profundamente yacía en los seres. Surge una nueva concepción del hombre, del Señor; el superhombre.

Los valores se transmutan. Culto al Poder en la poderosa Thule. Las influencias que durante siglos marcaron la historia de Europa y de la humanidad tomaron un rumbo imprevisto.
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El hecho de tener que compartir un hábitat, ha generado a lo largo de toda la historia, en todo el planeta, el desarrollo de diferentes formas que permitan la convivencia como formula fundamental de supervivencia. Ha sido también una de las finalidades importantes, si no la más importante de toda la cultura (2).
Los pueblos en los cuales ha habido civilización durante miles de años han deducido o aprendido el el largo proceso de la búsqueda de la convivencia, el valor inestimable de la paz.
La formación de grandes conglomerados humanos, en el que elevado numero de seres estaban supeditados a compartir un determinado espacio exigía a la vez un acondicionamiento mental a dichas circunstancias. Dicho acondicionamiento era y es vital.Era a través de una crianza y de una educación como se adquirían las pautas que hacían posible el vivir en comunidad.
La división del trabajo hizo que se racionalizaron los espacios y el tiempo para crear una serie de condiciones que hicieran posible una mejor calidad de vida. Esta necesidad se hizo mayor a medida que las ciudades se fueron haciendo mayores.
Pero con la modernidad y los grandes conglomerados humanos vinieron también las grandes guerras. Las dos ultimas mundiales demolieron gran parte de muchas ciudades.
Europa, siempre Europa, se reconstruyo rápidamente. Veinticinco años después de haber sido destruida, era otra vez un cúmulo de modernidad y confort.
Pero no habría de transcurrir mucho tiempo hasta que otra vez la ciudad y la vida urbana, como escenario de primer plano de todas las tensiones y conflictos, entraran nuevamente en crisis.
Y estas crisis serían de unas características que habrían de cuestionar todo el sentido de la planificación urbana y de el modo como los conglomerados humanos desde la aldea hasta las grandes ciudades modernas habrían de ser habitadas.


Notas

Real Academia Española. Diccionario de la lengua.

{1} bárbaro, ra.(Del lat. barbarus, y este del gr. ß??ßa???, extranjero).1. adj. Se dice del individuo de cualquiera de los pueblos que desde el siglo V invadieronel Imperio romano y se fueron extendiendo por la mayor parte de Europa. U. t. c. s.2. adj.Perteneciente o relativo a estos pueblos.3. adj. Fiero, cruel. Su bárbaro vecino lo golpeó.4.adj. Arrojado, temerario. U. t. c. s. El corredor alcanzó los 200km por hora; es un bárbaro.5.adj. Inculto, grosero, tosco. Su estilo es descuidado y un tanto bárbaro.6. adj. Grande,excesivo, extraordinario. Le hizo un desplante bárbaro.7. adj. Excelente, llamativo,magnífico. El orador estuvo bárbaro.qué bárbaro.1. loc. interj. U. para indicar asombro,admiración, extrañeza.

{2} cultura.(Del lat. cultura).1. f. cultivo.2. f. Conjunto de conocimientos que permite aalguien desarrollar su juicio crítico.3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres,conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, gruposocial, etc.4. f. ant. Culto religioso.~ física.1. f. Conjunto de conocimientos sobre gimnasiay deportes, y práctica de ellos, encaminados al pleno desarrollo de las facultades corporales.~ popular.1. f. Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de unpueblo.-cultura.(Del lat. cultura).1. elem. compos. Significa 'cultivo, crianza'

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Al España expulsar al Islam de su lado de Europa y casi con las mismas tropas lanzarse a la mar en la búsqueda de nuevas tierras, descubriendo América, se produce como consecuencia una aproximación entre España y la remota Thule.

Durante más de dos milenios, los esfuerzos en Europa se habían concentrado en la difusión de la civilización grecolatina. En ello, el cristianismo había desempeñado un rol fundamental y determinante. A través de el se difundía un mensaje unificador. La finalidad era sacar a Europa de la barbarie.

La magnitud de la empresa que se presentaba ante los descubridores de América era descomunal. España necesitada de aliados en su tarea los busca y encuentra en el Norte.
Con la llegada de las riquezas americanas, que empiezan a circular por todo Europa, llegan también las noticias y las leyendas de lejanos pueblos, remotos reinos, ciudades de oro y demás que encienden la fantasía y la ambición.
El ascenso al trono de España de un nórdico provoca como consecuencia en el Norte una serie de movimientos de respaldo a su reinado.
Por aquel entonces la hostilidad en Thule hacia el cristianismo era feroz. Los creyentes de allí pedían y buscaban cambiar la situación, una reforma.
Se critica entonces a Roma y su corrupción y apelando a la pureza y a la inocencia buscan su propio camino. Buscan ajustar el cristianismo a su realidad, tradición y costumbres, a la vez que también lograr autonomía y libertad de acción en las empresas que estaban por emprender.
Cultivadores desde siempre del pensamiento analógico, de la intuición, del uso de la fuerza y la coerción, en contraposición a lo grecolatino con su tendencia al cultivo del logos, detestaban la secretividad, la jerarquización estricta, que encontraban agobiante y corrupta.
Amantes de la libertad, buscaban el más corto camino hacia sus fines.Exigentes y dominantes no gustaban de misterios ni de reservas. A su sola presencia, había que someterse incondicionalmente, rendirse a su poder. No se pedía el favor o se suplicaba o se apelaba a la comunicación y a la confidencia; manipuladores y utilitaristas, exigían.
Encontraban ajeno el esfuerzo griego y latino por la racionalización de las relaciones, la jerarquizaron, el logos, la comunicación, la confidencia y la búsqueda de formas que permitieran el desarrollo de formas avanzadas, cultas, de civilización en un mundo dominado por la más atroz barbarie.

La influencia en Thule durante siglos de las culturas orientales, china, india, persa, judía, turca, habían entrado a formar parte de su idiosincrasia y ello los fortalecía en su diferenciación con las culturas mediterráneas, el cristianismo y el ascendiente cultural grecolatino.
La latinidad por su parte, se encontraba en medio del Renacimiento, un movimiento de revisión y renovación cultural.
Querían y buscaban entonces ellos, los de Thule, también lo suyo, lo propio. Pero por otra parte había mucho en juego y había que participar. Pero al modo que mas les conviniera.De todo aquello surgió la versión reformada de el cristianismo, el protestantismo.
La respuesta cultural del Norte al Renacimiento, a lo grecolatino, a lo mediterráneo, al Sur.No habría de tardar demasiado en que se produjeran grandes, feroces y sangrientas guerras de origen religioso y que se delimitaran las áreas territoriales en las que se ejercerían las respectivas influencias.

En medio de esos conflictos, se da la derrota de la española Armada Invencible en su intento de conquistar el Norte.Las naciones atlánticas y Thule devienen grandes potencias militares, asumen el control de los mares y se lanzan a la conquista del mundo por cuenta propia. España pierde la supremacía naval y supedita su esfuerzo a el trabajo en función del Imperio.
En el Norte, la Reforma, en el Sur, la Inquisición.
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Al poco tiempo de haber empezado la conquista de los nuevos territorios americanos, se planteo un gran problema a los europeos; ¿eran hombres o animales los pobladores de los territorios que estaban descubriendo y conquistando? Hubo de intervenir la Iglesia y desde Roma confirmarles que efectivamente, eran hombres.
Se entraron a definir entonces los términos y las condiciones de las relaciones entre los ciudadanos de la metrópolis española y europea y los nuevos grupos humanos.
Algunos de ellos, a pesar de presentar un avanzado grado de civilización, con sociedades desarrolladas y sofisticadamente estructuradas presentaban a la vez prácticas como los sacrificios humanos, el canibalismo y formas extremas de dominación y despotismo, las cuales, ante los ojos de los conquistadores, portadores de la civilización europea, resultaban inadmisibles.
Procedieron entonces a su destrucción, control e iniciaron un proceso de reeducación, de recivilización.
Caracoles
Se presentó conjuntamente con el modo de como introducir la civilización europea, el problema de la explotación económica de los nuevos territorios, con sus enormes riquezas y recursos.
Como de todos modos era difícil esclavizar a la inmensa mayoría indígena y ante la reticencia y negativa ante el trabajo por parte de los aborígenes, se decide entonces resolver la situación importando mano de obra esclava desde África.
Se resuelve así una situación económica a la vez que se integra a otro gran grupo humano a la gran aventura humana de el proceso del devenir de el Nuevo Mundo.

La metrópolis española, ante la vastedad de su Imperio y las enormes dificultades para administrarlo, a lo que se añadía la perdida de la supremacía marítima y militar, se repliega sobre si misma en función de las tareas y responsabilidades que el vasto Imperio le exige. Se da un gran desarrollo de el derecho y de las ciencias jurídicas en España y Portugal.
En el Norte se profundiza en la Reforma. A sangre y fuego se imponen las ideologías y se delimitan las respectivas áreas de influencia.
En Inglaterra, Hobbes da forma, especialmente con su Leviatán, a lo que en lo sucesivo sería la filosofía de el Imperio Inglés. En su sistema, el pragmatismo silencioso adquiere relevancia especial.
Poco después, pastores protestantes ingleses, especialmente James Anderson, conciben la masonería, una orden secreta de carácter religioso pero con fines políticos. En los países de el Norte se habría de convertir en una entidad para liberación y difusión de la teología o quizás también su imposición, sirviendo a los interesesde las aristocracias y las altas clases , aunque su posterior amplia difusión hizo que operara también en diferentes circunstancias.
En el Norte adquiere gran aceptación al ser un producto autóctono, creación y elaboración cultural puramente blanca, en Thule, adonde el factor raza es determinante, a la vez que se convierte en un ingenioso y poderosísimo instrumento de manipulación político.
Caracterizado por la reacción y el fanatismo, adquiere gran poder y fuerza y se convierte de cierto modo en el modus operandi de la cultura del Norte y dado el poderío inglés de aquel entonces, en un gran producto cultural de exportación, penetración e imperialismo cultural.
Al difundirse rápidamente por todo el continente y el mundo, se convierte a la vez , de cierto modo, en la mentalidad de las clases pudientes, a las que proporcionó con un arsenal de actos y pautas de la más pura tradición nórdica, culto a la razón instrumental, magia negra y prácticas locales y que a la larga se habrían de constituir en una especie de cultura económica.
Soberbia, alienación, sacrificio humanos, terror, el control social violento.
En Europa, dueña del mundo, la sociedad se estratifica cada vez más. Desde el fortín o el castillo, la ciudadela o la ciudad amurallada, las diferencias sociales determinaban los roles y el modo como habrían de ser también las relaciones.
Las clases menos favorecidas no tenían otra posibilidad que someterse incondicionalmente a toda la serie de pautas, caprichos y arbitrariedades o escapar o morir.
La humanidad se llena de objetos y de una magia que los acompaña, como una especie de valor añadido.
El culto a la máquina, el mecanicismo al absurdo, se constituye en el motor de las formaciones sociales.
El devenir de su poder aplasta lo iluso de muchas tradiciones y culturas, en una doctrina diseñada para imponerse por sobre cualquier otra consideración.
Durante la época feudal, en la ciudad, la ciudadela o el castillo, en toda actividad, en todos los estratos sociales habría de haber alguien encargado de recordar constantemente el estatus social, el grado de dependencia social, la clase; acosando, exigiendo, extenuando,martirizando.
Los excesos de de autoridad o de poder se sucedían con frecuencia hasta llegar a convertirse en el modo como operaban las sociedades.
Se pervertía de ese modo la sociedad entera,traicionando la mentalidad que por otra parte fuerzas religiosas o culturales querían generar y difundir, creando un contrasentido social interno entre la tenencia de riqueza y la moral o la ética.

La gran cantidad de riquezas que desde las colonias fluía hacia Europa, tuvo como consecuencia la creación de elites cada vez mas sofisticadas, refinadas y numerosas, financiaron también el progreso europeo en general.
Caracoles
Europa se enfrasca en la creación y generación de cultura.
Las presiones sociales eran tremendas, había que sustentar todo un Imperio con sus exigencias y necesidades. Se da un gran florecimiento de el aventurísmo colonialista, la búsqueda de la riqueza rápida, la piratería, el trafico y explotación de esclavos.
También la tarea colosal de difundir la civilización europea en el Nuevo Mundo.

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2

Es en Francia donde el gran corpus de el conocimiento humano es liberado, sacándolo de la exclusividad de las cortes y los monasterios, poniéndolo al alcance de la inmensa gran mayoría, de el pueblo.
Alegoría al buen gobierno.

Al difundirse el conocimiento, la información, sube el nivel educativo de la mayoría.
Ante una situación social en que las presiones políticas en el interior de las sociedades se hacían insoportables, se da periódicamente una revolución pero no en el continente europeo sino en las colonias de América del Norte.
Como una reacción y un reflejo a lo que estaba sucediendo en Europa, la colonia se independiza de la metrópolis europea y emprende su propio camino.
La Crueldad, la Traición, la Maldad.
Poco después, la revolución se da en la metrópolis europea. Francia derroca el régimen monárquico, institución en Europa y en todo el mundo sagrada para muchos, fundamentado en las creencias religiosas y la tradición y producto de largos e intrincados procesos. El pueblo francés se organiza socialmente de un modo diferente y en contraste con todos sus vecinos y a la tradición europea.

A ella se siguen una serie de movimientos de liberación en todo el continente americano y mientras Europa se haya enfrascada en las guerras napoleónicas.
Una sucesiva serie de movimientos de liberación logran la independencia de la mayor parte de América de la metrópolis europea, que se cierra en sus conflictos internos y en su nostalgia.

Después de tan traumático acontecimiento en la cultura europea y universal, Napoleón, emperador de Francia después de la revolución, llama a las horrorizadas sociedades europeas a la mesura y a la cordura.
Tras su fracaso en Waterloo y la convención de algunos pactos, la vida retoma sus antiguos cursos. Las sociedades europeas se afianzan en sus estructuras, gran auge de el militarismo. Búsqueda de la identidades nacionales. Luchas por la cultura. Gran devenir de las ciencias y las artes.

Gran desarrollo de las ideas políticas. Surgen las ideologías de masas, pensadas y concebidas en las sociedades que eran por aquel entonces las más desarrolladas del mundo y para su problemática social.
En América, el desarrollo industrial y la migración presionan la expansión hacia el oeste hasta conformar las fronteras actuales.
Poco después, los Estados Unidos presionan al Japón a abandonar su largo y enigmático aislamiento y entrar en relación con el mundo.
Los controles sociales en USA se ejercen desde sectas u organizaciones coercitivas tipo KKK, que siendo americana, mantiene fuertes lazos de identidad con la antigua metrópolis colonialista pero con la parafernalia y el modus operandi que le es característico en la sociedad americana.
La sociedad se mantiene controlada y aterrorizada. Las sociedades se hacen mas exigentes y restrictivas ante las presiones políticas populares. Guerra civil en USA. Las ideas de avanzada social contra el antiguo orden.

Las fuerzas que la raza blanca desde siempre expresó a través de irracionalismo, racismo, discriminación, falta de colaboración, desidia, desprecio, etc. y que desde siempre no eran mas que ciegos mecanismos de defensa de la raza y sus logros, se expresaban sin ideología formal, funcionado al margen, desde una especie de resistencia. Temas como la defensa de la pureza racial, el temor a que sea biológicamente contaminada a través de mezclas con otras razas, tenían una fuerte aceptación y apoyo sin más argumentos.
La raza y la pureza racial era y es uno de los pilares de la cultura del norte si no el más importante. Sin argumentos, ciega y sorda pero tremendamente activa, actual y actuante.

Inclusive, la argumentación en torno a la raza se constituye es uno de los pilares de la famosa Kulturkamp o Lucha por la Cultura, tan activa en el Norte y de gran relevancia durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando se formalizó como lucha y búsqueda de la identidad cultural.

Las ideologías que pregonaban o aceptaban la mezcla racial se encontraban con un rechazo sin contemplaciones.
De ahí la reticencia a las influencias culturales del sur, el antisemitísmo, el antilatinismo.
El humanismo multirracial, Israel, lo grecolatino eran consideradas tendencias degenerantes. Lo importante era la raza y su pureza, la mezcla racial era considerada degeneración.En su concepción, la raza pura estaba llamada a dominar a las demás y al mundo.

Todos estos elementos, que como decíamos, se manifestaban irracionalmente, adquieren forma concreta e ideológica con un noble francés, el Conde de Gobineau, muy popular en el Norte, quien en su obra recopila todos los componentes que de manera subterránea y desde siempre se habían manifestado en las naciones de Thule, en sus colonias, en cualquier lugar en el que estuviese representada dicha raza.Darwin publica su trabajo acerca de las especies. El darwinismo social adquiere gran auge. Las naciones de Thule se hacen poderosísimas. A su Imperio, en expansión, no hay quien se resista.

En esa cúspide de poder y de militarismo, de fuerza y de ambición expansionista se busca también y casi como una necesidad exigida y largamente buscada y no siendo suficiente el recurso de sectas y ordenes, una idea o una ideología que aportara un profundo cambio en la mentalidad, que justificara su poderío y sus impulsos.
Que estuviese acorde con sus sentimientos de expansión y dominación mundial.
En su desde siempre búsqueda por encontrar su propio camino, de liberarse de los impedimentos y limitaciones que mentalidades que consideraban inferiores y decadentes les imponían, en esa cúspide de poder y de fuerza, se da en la cultura de el Norte un giro radical, en búsqueda de si misma y de la creación cultural.
Dios se muere y su muerte es aceptada y asumida. Talvez como un instrumento, talvez también por esnobismo, pero que caló en la cultura como un recurso importante.
Se genera con ello entonces una fuerte movimiento que afectaría todos los estratos de la existencia social e individual.

En la búsqueda de la dominación mundial, tiene amplia aceptación en el Norte, en un mundo sumido en fuertes tensiones sociales e ideológicas.Ya por aquel entonces las fuertes presiones políticas, el militarismo, los ciclos de la economía entre guerra y reconstrucción, el debate ideológico y político se da entre las clases pudientes que velan por sus intereses y su expansión y el devenir de las ideologías de masas, de sustentación por parte de los estratos de las sociedades atrapados en su circunstancia y que buscan el poder organizar la sociedad de la que son miembros de un modo más eficiente, pero también de un modo diferente.
Las presiones aumentan. También las brechas sociales. No hay tregua, hay demasiadas cosas en juego y no hay lugar a consideraciones.

Se da lugar a una gran represión por parte de las clases pudientes, las luchas ideológicas y sociales se agudizan y profundizan.
Estas circunstancias y tensiones desembocan en la primera Guerra Mundial. Durante el conflicto se da la revolución rusa. Poco antes se había dado la revolución mejicana.Después de la primera guerra mundial, los regímenes monárquicos de Turquía, Alemania e Italia son derrocados y o substituidos por otras formas de gobierno.
En Italia, las influencias de la masonería habían socavado la posición e influencia en la sociedad de la iglesia católica y la tradición cultural latina en beneficio de un régimen plagado de influencias consideradas nefastas, que habían sometido la totalidad de esa cultura a fuertes presiones políticas y prácticas sociales que se consideraban extrañas, obsoletas y superadas, lo que generó sentimientos de rechazo y repulsa y precipitó un proceso que fue su fin .
5.07.2006
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Concluida la primera guerra mundial y tras los acontecimientos de la revolución en Rusia y con el antecedente de otra revolución del mismo tipo en Méjico, en América, las sociedades de todo el mundo, especialmente las europeas, se encuentran en un estado de tensión como seguramente no se había producido desde la revolución francesa.
Se encontraban esta vez ante el inminente devenir de las masas.
La inmensa mayoría, el tradicional pueblo contaba ahora con una ideología, una estrategia, estaba politizado. Y buscaba asumir el control de sus respectivos estados, tradicionalmente en manos de reducidos grupos.
El orden mundial estaba en jaque. Formaciones sociales antiquísimas, con todas sus instituciones y prácticas se encontraron de repente con que el pueblo pretendía asumir el poder, el control del estado y su destino.
Al poco tiempo de terminar la guerra, no tarda la revolución en darse en Europa. En Alemania, una sociedad industrializada, en el corazón mismo de la civilización.
Allí se substituiría el sistema monárquico por una república a través de una revolución en que lo primero en que se pensó fue procurar evitar el derramamiento de sangre, conjurar una eventual guerra civil.
Para lograrlo fue necesario el concurso de las fuerzas políticas del socialismo, la socialdemocracia, las cuales oportunamente intervinieron entre los golpistas y el derrocado régimen, como una fuerza conciliadora entre las partes extremas de el conflicto evitando así que la situación pasara a mayores precipitándose en una revolución sangrienta, facilitando el cambio de régimen el cual se produjo de una forma relativamente moderada.
Inmediatamente las sociedades europeas, para evitar la propagación de las revoluciones populares que se sugerían evidentes, optan la vía de introducir reformas sociales, de buscar el desarrollo social a través de procesos políticos en vez de por revoluciones violentas.
Fue así como entonces se substituyen algunos regímenes monárquicos, con toda su dinámica social, por regímenes republicanos.
Se buscaba en primer lugar aligerar las enormes tensiones que se daban dentro de las sociedades. Estas eran causadas , además de por las diferencias económicas y sociales entre otras muchas, por el modo como actuaban en o más bien sobre las formaciones sociales, especialmente las mas débiles, diferentes intereses y fuerzas políticas, enfocadas y especializadas en el modo como se debía de ejercer dominio sobre el grupo humano y el ejercicio de diferentes controles sociales. Su función; presionar, acosar, aterrorizar.
Dentro de lo establecido, era el modo habitual de ejercer la dominación y promover las formaciones sociales.

Con el tiempo se dio lugar a la formación de grupos, ordenes, sectas que actuaban libre e impunemente dentro de la sociedad y eran protegidos por ella. Esto se manifestó por ejemplo en el zarismo, pero era un fenómeno ampliamente difundido en todo Europa, de manera muy especial en el Norte.

El gran aparato cultural, colosal, incuestionable, inamovible, con sus practicas toleradas e impunes de sacrificio y terror, con su dinámica intelectualista constituía así de cierta manera el modo como devenía la civilización y se afirmaban las formaciones y las estructuras sociales.Se perpetuaba el poder establecido en un circulo vicioso del cual parecía no haber alternativa ni escapatoria.

El modo como funcionaba la cultura se encontraba corrupto, degenerado, afectando las concepciones del altruismo, del arte, infundiéndolo de cinismo, sembrando la desconfianza y el recelo.

Las religiones, el arte, la moral, la ética habían sido sometidas a critica, acusándoles de en la practica ser instrumentos de dominación perpetuadores de un estado de cosas cuyo sentido y dinámica debían ser modificados.
En un sentido general, tal estado de cosas ya había sido identificado y discurrido por los pensadores sociales del siglo XIX especialmente.
Pero esto estaba en el lugar teórico, en la practica las sociedades seguían funcionando a base de dominación militar, corrupción, terror, constituyendo un sistema crudo, implacable, de tal forma corrupto como bien establecido, que siempre lograba salirse con la suya, así fuera por vías imprevistas o no convencionales, lo que
Estos elementos, componentes de el estado de cosas en la cultura europea pero no solamente de ella pueden haber influido en la decisión por parte de la revolución rusa de elegir a Stalin antes que a Trosky en como sucesor de Lenin en la dirección de ella y de su sentido. El modelo cultural debía ser modificado.
En Italia, país de largas tradiciones políticas a la vez que escenario de múltiples luchas y procesos, no tardó en manifestarse también el fervor revolucionario que recorría Europa.
Europa

Los italianos, a pesar de su anglofilia y germanofilia, se sentían orgullosos y eran celosos de los logros de su cultura, de lo grecolatino, de el humanismo, que se había constituido en su misión y en su causa.
Pero también allí, formaciones socialistas salen en defensa de el orden establecido cuando hay conato de revolución. Se declaran entonces nacionalistas. Asumen el poder y el control del estado. Restituyen a la iglesia católica o al catolicismo el poder perdido en largas intrigas y contiendas políticas.

Se les acusa también de haber conjurado los movimientos populares revolucionarios y haber entrado a hacerle el juego al orden establecido. Muy europeo también, no era fácil revertir procesos milenarios de la noche a la mañana.
Europa entra entonces en un nuevo rumbo: conjurar el devenir súbito de las masas populares en búsqueda del poder y lograrlo a través de revolución .
El peso de su historia es enorme. Las formaciones sociales han tardado siglos en conformarse. En ellas, para muchos, radica la base de su seguridad y bienestar. No pueden aceptar, no conciben que repentinamente pierdan todos sus privilegios en una revolución popular.

El proceso de evolución y transformación de las estructuras de poder en Europa se remontan hasta sus orígenes griegos. Durante siglos el ordenamiento social determinaba los mecanismos de control social.

A medida que las sociedades se desarrollaban, los controles se fueron haciendo cada vez más sutiles y refinados. A mayor desarrollo social, mayor libertad individual.
Todas las sociedades cuentan con mecanismos de represión y de control. Desde Roma, en Europa, algunos de esos mecanismos han sido la religión y el derecho. Pero Europa es un vasto continente y variados los pueblos que la conforman así como sus intereses. Inclusive las naciones de Thule. Allí, desde siempre, existió una contraposición a la cultura occidental, reafirmada en diferentes ocasiones a través de diferentes manifestaciones y de antiquísimas influencias culturales.Una de las influencias más importantes es la de la "doctrina de aguas" , influencia que se acentúo después del descubrimiento de América.
Pero ahora tendrían Europa y la humanidad entera que vérselas con un fenómeno aun más profundo que implicaba una nueva concepción de el hombre, de la humanidad, de el derecho y el fracaso de el cristianismo. La historia había llegado a un fin y un nuevo rumbo marcaría el sentido de la civilización.
6.22.2006

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4.08.2006

Thule y los extranjeros.

4.08.2006

Thule y los extranjeros.

Vivo en dos dimensiones. La latina, originaria y desde la cual devengo y la germana, en la que estoy naturalizado.
La latina, con su concepción de las razas y logros culturales, con énfasis en cosas como La Justicia y El Humanismo, proporciona sus paradigmas absolutos.
Thule, con sus sentidos de La Pureza Aria, de la Superioridad racial, El Poder y El Señorío, los plantea también como los paradigmas y la doctrina de la Nueva Humanidad.

A grandes rasgos y sin querer dividir la humanidad entre latinos y germanos, estos son más o menos los ámbitos en que, por extensión, se mueven las relaciones entre los grupos humanos que, de diferentes razas y etnias, conviven hoy en Thule.
Los hombres somos productos culturales, vamos por la vida con nuestros conceptos acerca de el hombre y de las cosas. También tenemos entendimiento.
Este, ese o aquel tendrán un concepto de las cosas y del modo de relacionarse con los demás, que hará que este alineado a uno u otro lado de la realidad.

El hombre piensa, concibe ideas y conforma ideologías. Estas, a su vez, mueven la humanidad.
Se entienden y se conciben las cosa de modos diferentes. Con estos conceptos, el hombre se relaciona con otros hombres. Pero cuando unos hombres no aceptan las concepciones de otros hombres porque no los consideran ni siquiera hombres o porque los consideran corruptos degenerados y manipuladores, el conflicto adquiere otras dimensiones. Se departe de la negación radical, de su validez humana y hasta su simple derecho a existir.

Múltiples circunstancias hacen que grandes cantidades de seres humanos se encuentren hoy supeditados, o tal vez condenados, a vivir sus vidas ya como inmigrantes pero también ya como nativos.




En un hábitat compartido, el encuentro y hasta la confrontación de los conceptos y culturas trae frecuentemente, como consecuencia, que el medio físico se transforme casi en un campo de batalla entre unos y otros.

Los nativos, ideológicamente divididos, se relacionan, consecuentemente, de modo diferente con los extranjeros. Esos seres extraños que han entrado a formar parte de el grupo humano con el cual, en su entorno, se relaciona. Estos llegaron por diferentes motivos; económicos, sentimentales, políticos, científicos o culturales.
Para unos, el extranjero inmigrante es un ser con mucho que aportar en el enriquecimiento a el país que lo ha acogido; económica, cultural, humana,inclusive numéricamente. Que es el precio de la derrota, una imposición, creen otros.
A todos ellos, unos gobiernos les acogieron legalmente y les ofrecieron la oportunidad de vivir entre ellos la vida, compartir con ellos la existencia.
Un privilegio, un golpe de suerte, exclaman unos. Invasores, fuerza extranjera de ocupación, de control y espionaje, contra los cuales hay que tomar medidas militares de defensa de la seguridad nacional y la sociedad.
Fuerza laboral barata, animales de experimentación en el gran laboratorio social, en los cuales se pueden ponera prueba todas las actitudes y tácticas de las ideologías extremas, aprovechando la situación de indefensa desventaja de extranjero inmigrante. Esclavos. Carne de exterminio.

En su afán de defender, experimentar, conocer, constatar o simplemente perpetuar el arsenal de nuevas o antiguas ideologías y doctrinas en lo concerniente a las razas y al racismo, a la biodiversidad humana y su extensa problematica, se hacen dichas formas manifiestas en Thule a la más mínima oportunidad, desafortunadamente de modos y formas violentas contra los inmigrantes.
Es más, culturalmente en Thule esas actitudes son una especie de consigna, lo que se tiene que hacer, un deber por el hecho de ser nativo. No es un lugar teórico, es una practica difundida y aceptada.
Así, alguien agrede es porque tiene que agredir. Porque la presión cultural lo obliga a ello. No puede quedar mal. Y esa es entonces una practica frecuente especialmente entre los jóvenes. Y amparado por el matriarcado.

Realizada la necesaria agresión, la reacción del grupo y los comentarios suelen ser de corte racial, xenófobo, discriminatorio económico, social y demás etcéteras.
El arsenal de argumentos que justifican la agresión puede variar desde ser una actitud económica y social religiosamente justificada hasta una manifestación neonazi. Lo cierto es la realidad del acto violento y sus justificaciones culturales.

A pesar de una larga historia de contacto con extranjeros e inmigrantes, estas sociedades no se ha logrado resolver la situación de un modo satisfactorio, como tal vez podría demandar la modernidad, sino que por el contrario, importan doctrinas y actitudes xenófobas y hostiles desde las formaciones sociales donde las practicas están establecidas y culturalmente aceptadas.
¿ Una especie de internacional de la exclusión basada en la violencia? No, absurdo, semejante cosa no puede existir; lo que hay es establecimiento y cultura.


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En Thule existe un núcleo
alrededor de el cual se edifica y gira el modo como han de ser las relaciones entre nativos e inmigrantes.
Ese núcleo representa la posición de la sociedad local ante el fenómeno de los inmigrantes, pero representa también las características de muchos grupos de la sociedad que, negativos a la inmigración y a la integración, hacen uso de diferentes recursos por mantener las relaciones entre los grupos nativo e inmigrante en un cierto orden: racismo, xenofobia, discriminación, opresión, acoso, amenaza de exterminio.
¿Que quiere decir esto? Que existen y actúan en la sociedad de Thule las ideologías extremas desarrolladas en el ultimo siglo y cuyo centro es el racismo y hasta el exterminio. Y la parte de ese núcleo que defiende los valores extremos, racial, xenófobo, hostil, violento es con el cual hay que negociar la coexistencia aquí.
¿Permitirán los modelos sociales que ese dialogo de resultados satisfactorios? Eso lo decidirán las fuerzas inmiscuidas. A los modelos seguramente les interesará tan solo sobrevivir. ¿Cómo? seguramente no importará.

Algunas posiciones excluyentes son muy intransigentes en sus planteamientos y en sus acciones. El resultado es casi siempre negativo para la gran mayoría y de modo particular para los inmigrantes.
Las manifestaciones tienen varios niveles, varios planos pero los resultados se traducen siempre en maltrato y violencia.Todas las actitudes de intransigencia innegociable y desde la cual se genera la posición que se debe tomar hacia los inmigrantes, argumenta a su vez que es solamente el devenir de la nueva cultura, de el nuevo orden de las relaciones humanas.

¿Que hay en juego, reflejado en la situación de relación entre nativos y extranjeros en el mundo civilizado? Los logros éticos de la cultura occidental. La Ética y con ella toda la historia de los logros de las ciencias del hombre. Las ciencias del lado del hombre en la naturaleza o las cuales toman al hombre como sujeto. La máquina y el hombre en lucha por la dominación y el control. Suena un poco absurdo pero puede tener sentido.
Parece que todos los esfuerzos durante toda la historia por aportar los logros culturales de las diferentes civilizaciones a los pueblos bárbaros del norte han sido tan solo una perdida de tiempo. Especialmente en lo concerniente a las influencias de las civilizaciones semíticas. Toda la historia de los procesos no dieron el resultado esperado. Crear un cierto tipo de hombre. Primaron los intereses políticos a cualquier otra consideración.

Siendo el conflicto de inmigración un conflicto de actualidad en Europa y en América del Norte pero no solamente de allí y siendo estudiado y delimitado por varios gobiernos no sobra reflexionar un poco en el.
La evolución del estas sociedades desde la conclusión de la segunda guerra mundial, esta marcada por los criterios del vencedor.
Pero también, cultural y políticamente se aferran todavía a los extremismos y estos macabramente se manifiesten de vez en cuando. Como inmigrante en estas culturas puedes observar nítidamente lo que en otras partes es tan solamente un simple lugar teórico o trama cinematográfica o literaria.
La dualidad irresoluta en la que se mece el discurrir cultural y político de estos grupos, hace sus manifestaciones oscuras de vez en cuando. Hay instantes muy difíciles, dolorosos, hasta letales.
La gravedad de la situación se refleja en los acontecimientos recientes en Francia y en USA, pero en realidad la situación se da en todo el mundo.
El mundo civilizado trata de resolver el problema. Las legislaciones de los estados modernos, receptores de inmigración están llenas de soluciones teóricas.Los inmigrantes de primera, segunda o tercera o más generación, ante la discriminación y la marginación y la ineficiencia de otras vías, cansados de que sus derechos no se respeten de acuerdo a lo pactado, no han tenido otra posibilidad que el de acudir a la protesta violenta, fruto de su desesperación.

La finalidad de las protestas es hacer valer los derechos que gobiernos de las sociedades receptoras les han formalmente brindado, pero que fuerzas en la sociedad les niegan. Puede ser también el querer hacer reaccionar a las sociedades civilizadas de Europa, norteamericana y todo el mundo a resolver los problemas de inmigración e integración.

Europa está vetusta y aquilostada, no logre deshacerse de las los lastres que inevitablemente se formaron a lo largo de su historia. El culto a la barbarie, la fijación en la Edad Media, a las formas sociales propias del feudalismo en sus formas brutales negativas, que se niega transformar, a evolucionar y modernizarse son parte de la vida cotidiana en una Europa que busca transformarse, inclusive constituirse.

La mentalidad de campo de concentración parece ser un termino adecuado para definir el último gran logro cultural de toda Thule y de convertirse en el producto cultural más importante de la segunda guerra mundial.
La nostalgia del Imperio y las colonias no han desaparecido, al contrario, perece ser que se ha acentúado. La rigidez de las formaciones sociales no ha logrado digerir cosas como la revolución francesa y la independencia americana y de otras partes del mundo. Esa mentalidad imperialista y colonialista subsiste, no ha podido ser superada. Al contrario, se transforma radicalizándose. Tal vez el destino de Europa sea el que esa dinámica nunca pueda ser superada. Y es parte de la dinámica de marginación y la exclusión. ¿Hacia adonde va Europa?

Las ciencias del hombre están modificando sus paradigmas. Una Nueva Civilización esta en marcha, buscando remplazar lo inadecuado e ineficiente. Se ha planteado como el devenir y es apoyado por grandes grupos humanos.
La identidad del ser con esas dinámicas y el profundo conflicto ideológico que se vive hoy en día, ocasiona en muchos posiciones existenciales muy complejas. Están algo así como entre el martillo y la flecha.
Las nociones de raza o etnia tienen un peso fortísimo. A veces no encuentran como asimilarse o incluso relacionarse de un modo eficiente con la diversidad humana. A veces ni la aceptan.
La ineficiencia, por la corrupción de las relaciones entre los diferentes grupos humanos, nos ha llevado a situaciones como la que vivimos hoy en Iraq. No es la guerra mundial pero es una guerra profunda.

Es tan grave el problema, en Thule en particular, que para resolver la situación y ante el estancamiento y corrupción se han tenido que crear instituciones financiadas por el Estado, es decir, por todos, para profundizar y estudiar el problema y encontrarle soluciones.Trabajará las problemáticas de la diversidad humana y la integración social.Creo que tienen prisa y mucho trabajo ya que la situación es insostenible.
La convivencia se ha convertido en un problema casi que de vida o muerte y las tendencias son negativas.

Sera desearles suerte.

2.27.2006

Napoleón, Hitler y Thule.

Lector:
Continúo esta correspondencia y hasta nueva orden con una serie de cartas a manera de entrada en las qué, como ya les comenté, hago una superficial y personal interpretación histórica de acontecimientos y situaciones así como también una serie de comentarios acerca de la realidad con la que me he encontrado aquí.
Constituyen una especie de aproximación y facilitarán el entendimiento de futuras cartas. Tambien constituirán una especie de base temática de refernencia y de debate que ya se iran desarrollando en el tiempo.


Lope Gaelt


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2.27.2006

Napoleón, Hitler y Thule.

Hay en mi opinión dos personajes de la historia reciente que tienen una especial relación con Thule; Napoleón y Hitler.
En ambos, su relación con la raza blanca fue determinante. La fidelidad de cada uno de sus pueblos a los dirigentes y a las causas que emprendieron, llevándolos incluso a sacrificios extremos y hasta la muerte, son proverbiales. Merecen una especial atención, seguimiento y estudio.

En ambos casos, la raza blanca y su destino fueron temas centrales en sus empresas, así como también su relación con las demás razas y particularmente la negra.

Napoleón, el genio político de la Francia y de la Europa de los años posteriores a la revolución francesa, en cuyo espíritu Europa pierde grandes colonias en América. Para algunos representaba Napoleón el espíritu del mundo, para otros, era lo de siempre: los negros, lo semita, lo judío, lo latino, lo inferior y decadente, lo inaceptable.

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Las luchas por el control económico y político se hicieron cada vez mas cruentas. La metrópolis europea se hace cada vez más exigente, las presiones sociales eran cada vez mayores. Los logros tecnológicos favorecen la expansión. Se da el expansionismo en norteamérica y la apertura del Japón.
Se agudizaron los conflictos por la supremacía mundial.

Las ideologías se radicalizaron, surgen teorías políticas que cuestionan el modo como se habían dado las formaciones económicas y sociales. Se atacan así mismo concepciones históricas del idealismo. Dios se muere.
El edificio conceptual de base judía es condenado a desaparecer.
Basado en la ciencia,la nueva concepción busca el bienestar. Buda, Tao, Tor, El Mal, La Muerte etc. se convienen en los pilares de el nuevo edificio.

Apelando a la tradición, a la historia, al regreso a las fuentes, surgen ideologías completamente nuevas, hechas a la medida de los pueblos y que de verdad los identificaba en sus sentimientos, intereses y ambiciones.
Habían también, al fin, logrado el modo de ser lo que querían.Al devenir las nuevas ideologías y sus doctrinas, se asumen también nuevas posiciones políticas y culturales.

Hitler es lo germánico. Con el fenómeno del nacionalsocialismo se manifestaron fuerzas que siempre fueron un componente de la idiosincrasia de los pueblos del norte y que no buscaban sino su autentica expresión. Además de las pretensiones políticas y que hallaron eco en otras culturas y civilizaciones.
Se presenta entonces un rompimiento radical con los procesos que se venían dando desde siglos. En si, el concepto de ese rompimiento fue ya de por si un reto y un desafío. La búsqueda de autonomía y de creatividad fue importante y buscado y vivido como un afirmación y una liberación.
Fue un movimiento en el que se implicaron pueblos enteros y de los más civilizados y con gran influencia en toda la humanidad.
La segunda guerra mundial, guerra terrible, guerra total, fue la expresión de ese conflicto ideológico y expresión de situaciones mas de fondo que nunca se habían manifestado.
Se puso en cuestionamiento el concepto entero de civilización.

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Hoy aún continúan los conflictos: ricos contra pobres, Norte contra Sur, blancos contra negros. La Justicia y El Derecho se encuentran fundamentalmente cuestionados. La justicia se ha convertido un termino acomodaticio. La impunidad se establece cada vez más.
Existe una gran experimentación social. La gran variedad de modelos sociales buscan resolver cada cual a su modo nuestra estadía en la vida, el único modo como presenciaremos su espectáculo y el de la naturaleza y la convivencia entre muchas cosas.

La biodiversidad, la comunicación, el dominio y control de la naturaleza y su uso plantean problemáticas a las que no se ha encontrado solución plena aun en nuestros días.

Ya hablaremos de todo esto más adelante.


2.15.2006

II. Mediterráneo no - Atlántico sí

2.15.2006

II. Mediterráneo no - Atlántico sí

En Europa, al entrar en relación con lejanos pueblos y civilizaciones, se producen significativos cambios internos. Las naciones atlánticas se convierten en las nuevas potencias. El centro de poder se desplaza al Norte, a la costa atlántica, sede de las naciones descubridoras y conquistadoras, las cuales a su vez asumen la voz de toda la civilización europea. El centro de poder, detectado durante milenios de por las civilizaciones del mediterráneo se había desplazado hacia el Atlántico.

Se desarrollan las ciencias, las tecnologías, las industrias. La revolución industrial y la expansión territorial reclamaban hombres para sustentarlo. La explosión demográfica fue enorme así como también los los fenómenos sociales que la acompañaron. Hubo un gran desarrollo del pensamiento político y social.

Los sistemas coloniales facilitaron en gran medida el intercambio social y las mezclas interraciales. Las naciones europeas, especialmente las del norte mantuvieron casi siempre un actitud negativa ante el mestizaje. Por querer proteger la pureza racial así también como por una estrategia política.

Algunas de ella nunca desarrollaron una cultura en función de la biodiversidad, sino que al contrario, algunas de ellas adoptaron posiciones hostiles y violentas, las cuales no solo reflejaban su celo racial sino también sus sentimientos al respecto. Y desde siempre se han visto en problemas de racismo y discriminación.

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Las migraciones siempre han sido una constante a todo lo largo de la historia humana. Desde siempre, los seres humanos se han desplazado desde sus lugares de origen por diversas causas; militares, sociales, económicas, etc. El progreso tecnológico a lo largo de la historia así como los diferentes conflictos han acelerado las migraciones de modo muy significativo. La interracialidad ha aumentado. A las doctrinas que la pregonan y defienden se anteponen las que las atacan y condenan.

Europa

Es un asunto delicadísimo cuyo trato presupone gran apertura mental e inmediata atención.



2.10.2006

Algunos precedentes......

Eventual lector:
Empezaré a dirigirle una serie de cartas en las cuales haré una serie de descripciones e interpretaciones al mismo tiempo que iré manifestando mis opiniones acerca de la remota dimensión, desde la latinidad, en la que por cosas del destino me ha correspondido existir.

Lope Gaelt


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I

La gran diversidad humana que se encuentra hoy representada en Thule, es debida a procesos como migraciones o a cambios como guerras y conquistas. Desde la Thule primigenia hasta lo que hoy podríamos llamar la Gran Thule.


Acerca de el origen de los asentamientos humanos, parece ser que todo empezó en el extremo norte de la península escandinava, en Alta, en el territorio hoy conocido como Finmark.


Según una serie de descubrimientos, los restos arqueológicos parecen pertenecer a los antepasados remotos de los que hoy constituyen la mayoría de los pobladores de aquella región, los lapones y que llegaron allí provenientes de el continente eurasiático.


Durante el transcurso del tiempo y desde hace aprox. 12 mil años, otros grupos, primitivas tribus normandas y godas y posteriormente migraciones indoeuropeas, se fueron desplazando cada vez mas hacia el Norte, en la medida que se iba adquiriendo un mayor control sobre las duras condiciones climáticas, con un ciclo anual marcado primordialmente por inviernos largos, oscuros y friísimos.


Provenían de las profundidades interiores del continente Eurasiático. Era la Edad de Piedra. Eran pocos y las condiciones eran duras, pero abundaban la caza, la pesca y la recolección de alimentos.


Fue así como con el tiempo fueron poblando ambas costas de el Mar Báltico y la península escandinava adonde establecieron y desarrollaron numerosas comunidades.


Desde siempre y como siempre, los inmigrantes trajeron consigo lo que les era propio: su concepción del hombre, del mundo y en fin, todas sus creencias.


Entre ellas estaba la creencia por ejemplo de la unidad de todo lo creado, desde el reino de los humanos hasta el de los animales y las plantas. Creían también en una creación por parte de seres mitológicos, dioses bondadosos, animales sagrados, habitantes de un mundo superior, los cuales a partir de su obra o propio sacrificio, daban origen al mundo. Tenían su origen en un mundo anterior o mundo pasado donde imperaba la oscuridad y dominaban las aguas. Un ser supremo creo la tierra y le dio su forma actual y además, cuida de la vida toda.


Aquellos grupos, provenientes de le región Eurasiática, tenían como característica común el culto al oso, culto que era además compartido por todos los pueblos desde Escandinavia hasta el Japón.


El oso era el señor del bosque, de la taiga y de la tundra. Solitario y sagrado, todo lo oía y todo lo comprendía.

Su festividad coincidía frecuentemente con los ritos funerales. En las casas las mujeres lo atendían, alimentándolo, por ejemplo, mientras los hombres procuraban alejarlo con sus armas. En caso de ser cazado, la cabeza correspondía a los hombres. El consumo de su carne estaba prohibido pues se decía que en él reencarnaban los antepasados.
La creación del mundo estaba representada por el cuervo.
Cuervo de Apolo.




II




El devenir de la civilización egipcia y su determinante influencia sobre todos los pueblos marca los albores de la naciente civilización europea. Esa influencia se hace percibir ya en los orígenes de la cultura griega. En contraste con ello, Thule toda se considero siempre Atlante y nunca quiso renunciar a esa consideración. De ahí que desde siempre se hubiese sentido una especie de superioridad a la vez que resquemor y rechazo hacia todo lo proveniente del sur, lo que era considerado como inferior, como una intromisión en contraste a su tradición y a sus valores.


Ese tipo de actitud era reforzado en gran medida por una identidad alrededor del concepto de raza blanca y todas sus implicaciones, siendo esto muy marcado entre los rubios de ojos azules los cuales se sentían muy orgullosos de sus formas y de sus logros, desarrollando al mismo tiempo y como defensa, formas de exclusión que rayaban en el fanatismo, inclusive en su relación con los otros grupos caucásicos.



Entre sus creaciones culturales mas importantes se cuentan un alfabeto de runas, posiblemente inspiradas en el alfabeto romano, modificándolo, aunque otros les atribuyen un origen atlante. La recopilación de todos sus mitos y creencias. su tradición sagrada, se encuentra en las Eddas, obra de gran belleza.


A la altura del siglo VI, en los asentamientos rurales y costeros, los campesinos y los pescadores empiezan a desarrollar la industria naviera con fines comerciales.


Siendo rica en yacimientos de mineral de hierro, se desarrolla una industria metalúrgica. Fabricaron armas e instrumentos cuya comercialización les reportaba grandes beneficios. En el hábitat, sano y rico en recursos alimenticios, se desarrollaron ejemplares humanos de gran corpulencia y fortaleza. Grandes y feroces guerreros, se dieron a la mar.


Los fulminantes éxitos obtenidos en sus expediciones pronto les reporto grandes conquistas. Su influencia se hizo sentir a todo lo largo de las costas atlánticas de Europa, así como también en el interior del continente cuyos grandes ríos navegaron hasta llegar a el Mar Negro, Turquía y el Mediterráneo.


Su habilidad como navegantes y guerreros, su falta de escrúpulos y crueldad los tornó muchas veces en temibles piratas.
Habitantes desde siempre en los grandes bosques y estepas de los cuales eran amos y señores, guerreros, individualistas y sin códigos morales que los reprimiesen, nómadas y cazadores, no tuvieron muchas consideraciones antes de dedicarse al saqueo y el pillaje.


La era vikinga comprende aproximadamente de el año 800 hasta el 1050.Temidos en todas partes, lograron inclusive anexarse territorios en pacto con las naciones con las que trocaron piratería por protección de las costas, como sucedió por ejemplo en Normandía.


Corpulentos, despreocupados en todos los sentidos, laxos e independientes, constituyeron lo que para Nietzsche era el arquetipo del superhombre.




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Las migraciones continuaban llegando principalmente de lo que hoy es Rusia y Ucrania pero también desde el continente europeo a través de Jutlandia y de el archipiélago danés. También era costumbre de las expediciones vikingas el de hacer prisioneros, especialmente mujeres, con las que mas tarde acostumbraban tener descendencia.


Los primeros datos que se tienen acerca de el cristianismo se refieren a que dicha religión era practicada por en el siglo VII por algunos prisioneros de guerra.

Las primeras misiones cristianas datan de el siglo VII. En el siglo VIII se suceden las misiones celtas.


En el año 820 se hace un pacto con Carlomagno, lo que significaba su cristianización. La administración de los asuntos eclesiásticos, la cristianización, tubo como base la ciudad alemana de Hamburgo. Thule se integraba paulatinamente al proceso de unificación de Europa.




III




La caída de Roma y el traslado de el imperio a Oriente, marcan el inicio de la edad media. El cristianismo y el feudalismo se convirtieron en las formas y en los instrumentos de la unificación europea.


Ante estas circunstancias, los habitantes de Thule, bárbaros y montaraces pero orgullosos y celosos de lo que consideraban tenían de bueno, velando por sus intereses, buscando mantener el proceso bajo control, procuran mantener distancias.Desde la segura protección de lo profundos bosques que habitaban, desde lejos, lo mas lejos posible, iban entrando en relación con la naciente civilización.


Asimilaban lo que les convenía. En el fondo su sueño era conquistar Roma, apoderase de su imperio, controlarlo, asumir el poder.


Las formaciones sociales estaban conformadas por sistemas de clanes y tribus.


Reyes y caciques ejercían, a la oriental, control sobre sus reinos y dominios.


Cuando, a la sombra del cristianismo, se extendía por Europa el concepto de civilización, se mantenía en Thule un cierto escepticismo y un cierto control sobre la penetración cultural del Sur.


Siempre orgullosos de si, de su raza y de sus creencias, se consideraban también moralmente superior a lo romano y a los romanos a los cuales veían como corruptos y degenerados.


Se mantenían a la espera de su oportunidad.




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El fin de la era vikinga en aprox. 1050 marca también la intensificación de la actividad religiosa. Se construyen iglesias y monasterios.
Sobre el cadáver de el rey Olafo, muerto en batalla durante la cristianización y declarado santo poco después, se yergue una iglesia que habría de transformarse en catedral. Se creo así un centro cultural muy importante en la costa norte y a través del cual la influencia de lo que sucedía en Europa penetro en Escandinavia y a toda su zona de influencia hacia el este.


Después de Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela, habría Nidaros en Trondheim de transformase en el sitio mas importante de peregrinación de Europa.




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Durante la edad media tardía, las corrientes ideológicas, artísticas y culturales se orientan hacia la búsqueda de la libertad. De pensamiento, de palabra, de acción.


El estricto control de los espíritus y de la política, la rigidez e intransigencia, el dogmatismo, la disciplina militar que caracterizo toda la edad media y el feudalismo, dieron como resultado el que ahora se buscase distensión y liberación. Para ello se cuestionó toda la cultura.


Se buscaban sus orígenes, las fuentes griegas y latinas de lo que estaba sucediendo en occidente. Se estudia y revisa todo el pasado, para averiguar y entender porque de cosas eran como eran. Era el Renacimiento.


España por su parte, se encontraba en guerra santa. Logra expulsar al Islam de su lado de Europa. Luego y buscando la unidad religiosa, también muchos judíos , fieles a su fe, se vieron obligados a abandonar la península o morir. Muchos de ellos emigran y lo hacen hacia Europa del norte.


España, militarizada a causa de la larga guerra contra el Islam, se hace a la mar y entra en contacto con nuevos y numerosos grupos humanos al otro lado de la mar.


Europa, ante la magnitud de lo que había descubierto España asume la responsabilidad de el mundo civilizado; cierra filas alrededor de el cristianismo como formula de relación y contacto y se lanza a la difusión entre los nuevos pueblos de los logros de la civilización europea.



Mientras tanto, en Thule también sucedían cosas.


Los acontecimientos de el sur, el Renacimiento, la Reconquista de Iberia y los Grandes Descubrimientos repercutían también allí y las consecuencias no tardaron en hacerce manifiestas.




Europa


Surge pronto un gran movimiento cultural puramente germano: la Reforma. Se hace una profunda critica a la iglesia. Buscan liberación pero también participación. Les interesa lo que sucedía en Europa, los grandes descubrimientos y la entrada en contacto y relación con pueblos lejanos. Había en ello en juego grandes riquezas.


Logran así una cierta autonomía y control a la vez que se mantienen en el proceso europeo.


Fieles al concepto que tenían de si mismos, se reafirman en el movimiento cultural puro que significo la Reforma. En su búsqueda por liberarse de la imposición cultural de el Sur, algo era algo: el cristianismo se germaníza. Buscan adaptar el cristianismo a sus propias circunstancias.


A la aceptación, por lo germanizado, de el contenido de el cristianismo de la Reforma, se añade el sentimiento de toma de control, adaptándola a su concepto de las cosas, a sus estructuras sociales y a sus tradiciones.


Pero en el fondo lo puro local subsistía con sus sentimientos y sus ambiciones. Seguían siendo los blancos con sus propias necesidades y continuaban con su reticencia a la penetración cultural de la cual se sentían objeto. Desde siempre habían sentido desprecio y repulsa por el avance de la civilización, la consideraban obra de negros, termino que abarcaba a los pueblos mediterraneos y se extendía a todos los que no fueran blancos rubios de ojos azules. La consideraban pensamiento y violencia semita.


Seguían a la espera de poder manifestar lo verdaderamente propio, su verdadero ser, su propia oportunidad.


Con gran sentido practico se aceptaba la influencia y su imposición. Escépticamente, sin comprometer el ser, con sentido altruista y formalista.








1.23.2006

Thule

Thule designaba, en la antiguedad clásica, el reino de las tierras que estaban situadas más allá de las fronteras de el mundo conocido, es decir, tras la Galia, tras Britania y el muro de Adriano, tras el Rhin, el Danubio y Germania. Más allá de el Mare Germanicum.
Era el Norte profundo, tierras de el sol de media noche y de los eternos hielos.Thule denota también el ámbito de lo que sucedía en aquellas recónditas regiones, geográficamente aisladas y culturalmente distanciadas del resto de la humanidad.
Es hoy también el mundo subjetivo, abstracto, de sus moradores, los cuales, en el devenir de la humanidad, sienten la legítima necesidad de buscarse a si mismos, de ser, de encontrar su propia identidad para crear, entonces, su propia cultura.
Estas cartas son acerca de esa aventura...